OPINIÓN: To be or not to be
El dilema que persigue a la política nacional desde hace décadas.
Dicho esto, vayamos a lo importante.
Lavagna explicó que, en su momento, el Banco Mundial encendió la alarma a raíz de lo cual él mismo ordenó una investigación en la que se confirmó el tongo que había entre integrantes de la Cámara de la Construcción, los pasajeros del auto de Centeno y el contenido del baúl del auto de Centeno. Inmediatamente, Néstor echó a Lavagna.
En lugar de parar con la joda o profesionalizarla para evitar que los agarren, los kirchneristas siguieron con la misma codicia, descaro y desprolijidad con la que venían. Eso fue en 2005. Veinte años después, en 2025, Cristina terminó presa justamente por el tema Vialidad y el debate quedó abierto: ¿fueron más boludos que chorros o más chorros que boludos?
La duda sigue siendo válida hoy cuando vemos, por ejemplo, el caso Libra. ¿Hay miembros del gobierno que levantaron fortunas en aquella maniobra con criptomonedas o son unos boludos a los que un grupo de vivos se los fumó en pipa? ¿Qué les pasará dentro de 20 años?
Podría pasar que el devenir de los hechos desemboque en que los funcionarios del actual gobierno terminen usando la misma tobillera que hoy engalana la pierna de Cristina.
Todo este quilombo fue para nada porque, como bien dijo el ministro de justicia Mahiques, el presidente no está obligado a firmar el decreto, que es la manera en que al final Milei va a resolver el problema.
O sea, si Javi se hubiera quedado callado desde el principio, la jueza tampoco asumiría porque el decreto igual no se iba a firmar. Armaron un quilombo al pedo para conseguir el mismo resultado. Esto, técnicamente no es choreo. Es boludez.
El hecho de que esa boludez haya sido provocada por el deseo de joderle la vida al guacho de Alconada y su manía de perseguir corruptos que chorean no cambia el fondo del análisis.
Los viajeros fueron Pablo López, ministro de economía, y Cecilia Nicolini, asesora en asuntos internacionales de Kicillof.
Si amigo lector, la misma Nicolini que armó la joda de la Sputnik. La ex funcionaria de Alberto y Cristina a la que le encontraron los mails hablando de la alianza estratégica con Putin. La persona justa que esperan los popes de Wall Street para confiar en Kicillof.
La deben haber elegido para la misión secreta porque debe ser la única que balbucea un poco de inglés. En el conflicto que planteamos hoy, acá boludez gana por varios cuerpos.
Ya en un tema menor, el mismo Kicillof se negó a aceptar la reforma del gobierno nacional que amplía las vigencia de la VTV y permite que la inspección pueda realizarse en talleres mecánicos habilitados. Temazo para seguir discutiendo el dilema que nos desvela: to be a boludo or to be a chorro.



