Adorni expuso su informe de gestión en Diputados, con Milei en el recinto, y esquivó definiciones sobre su patrimonio
El jefe de Gabinete presentó el informe 145 y respondió preguntas en una sesión extensa marcada por el fuerte respaldo del Presidente y por los cruces con la oposición. En el centro del debate quedaron la marcha económica del Gobierno y la causa judicial que investiga la evolución de sus bienes y viajes.
Tenía poco o nada que ganar y mucho que perder. Con el foco puesto en la causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito y en medio de cuestionamientos por la compra de propiedades y viajes al exterior, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentó este miércoles 29 de abril en la Cámara de Diputados para brindar su primer informe de gestión. La sesión tuvo un condimento inusual: la presencia del presidente Javier Milei, que asistió al recinto junto a su hermana Karina y parte del Gabinete para respaldar al funcionario.
El cruce entre Adorni y los bloques opositores durante la sesión especial convocada para el informe de gestión no terminó de inclinar la balanza. El ministro coordinador de Milei no logró despejar las dudas sobre los bienes que integran su patrimonio, pero la oposición tampoco consiguió acorralar a un funcionario de primera línea del Ejecutivo que llegaba al borde del precipicio político.
Con chicanas, burlas y acusaciones directas, varios legisladores expusieron contradicciones y la falta de precisiones sobre el crecimiento del patrimonio del jefe de Gabinete y sus viajes. Aun así, su paso por la Cámara baja no derivó en un golpe de efecto: el interrogatorio no aportó novedades sustanciales sobre la causa en trámite.
Adorni se aferró al libreto preparado con su equipo. Ante cada pregunta vinculada a su situación patrimonial, sostuvo que no correspondía pronunciarse sobre causas en trámite para no interferir con la Justicia. También reiteró que sus bienes fueron declarados ante la Oficina Anticorrupción y que los gastos de sus viajes familiares los afrontó con recursos propios. “Esto no es un juicio público a mi persona”, repitió en el recinto.
Leyó su discurso para minimizar el riesgo de un traspié. Y el esquema de la sesión impulsado por la conducción del oficialismo, encabezada por Martín Menem, también colaboró para que saliera casi ileso: la oposición más dura confrontó, pero evitó llevar el recinto a un punto de ruptura, mientras que aliados del Pro y del radicalismo mantuvieron un perfil bajo y no lo incomodaron con preguntas sobre su patrimonio.
El hecho político más relevante de la jornada fue el gesto de respaldo del Presidente, que se instaló en el Congreso con parte de su gabinete para blindar a su jefe de Gabinete. “¡Vamos, Manuel!”, le gritó Milei desde uno de los palcos al inicio de la exposición y, antes de retirarse, volvió a ratificarlo en el cargo al considerar “suficientes” sus explicaciones.
Apuntalado por ese espaldarazo, Adorni aseguró que no piensa dar un paso al costado. Calificó de “falsas” las acusaciones en su contra y afirmó que no cometió “ningún delito”, aunque evitó brindar precisiones sobre algunos viajes al exterior y la compra de propiedades desde que asumió como funcionario, y tampoco exhibió documentación en el recinto para respaldar sus afirmaciones.
Entre los puntos más sensibles, no explicó el origen del dinero de desembolsos en efectivo para costear vacaciones en Aruba a fines de 2024 ni dio detalles sobre el viaje en jet privado a Punta del Este. También quedó bajo discusión la presentación de información ante la Oficina Anticorrupción respecto de una compra realizada por su esposa, dato que —según plantearon sus críticos— debió figurar en anexos reservados de su declaración y fue incorporado con posterioridad.
Adorni tampoco logró disipar las sospechas sobre su vínculo con el periodista Marcelo Grandio, mencionado en la investigación por el financiamiento de un vuelo a Uruguay. En el recinto, el jefe de Gabinete se limitó a negar irregularidades y a sostener que su entorno no mantiene vínculos con el Estado que impliquen conflictos de interés.
En el entorno más cercano del jefe de Gabinete respiraron aliviados tras la sesión: evaluaron que se mantuvo “prolijo” y apegado al guion. Sin embargo, puertas adentro del Gabinete admiten incomodidad por el costo político del caso y por el impacto de las denuncias en la imagen pública del funcionario.
En la cúpula del Gobierno sostienen que la presencia de Milei buscó absorber parte del desgaste y evitar que la sesión se convirtiera en un punto de quiebre. En paralelo, en el oficialismo repiten que el rumbo económico será el principal sostén político del Presidente en los próximos meses.
Los opositores presentaron miles de preguntas, pero no lograron “noquear” a Adorni. Sectores del peronismo moderado optaron por pasar desapercibidos, mientras que el oficialismo aprovechó cada cruce para reforzar su estrategia de polarización dentro del recinto.
Por momentos, el debate escaló. Rodolfo Tailhade cuestionó presuntos privilegios en la custodia asignada a la esposa del jefe de Gabinete, y sobre el final Germán Martínez (Unión por la Patria) lo amenazó con impulsar una interpelación y una moción de censura.
Adorni respondió que la exposición de datos sobre la vida privada de su esposa le resultaba “sospechosa” y dijo que podía interpretarse como una amenaza. También cargó contra el kirchnerismo y rechazó la moción de censura, un mecanismo previsto en la Constitución pero que nunca se aplicó para remover a un jefe de Gabinete.
La comparecencia funcionó como un test de fuego para Adorni: atravesó el trámite parlamentario sin un desenlace adverso inmediato, pero se fue sin despejar el núcleo de las dudas sobre su situación patrimonial. Con el respaldo explícito de Milei, el jefe de Gabinete apuesta a ganar tiempo en el Congreso mientras la causa judicial sigue su curso.


