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Sube la presión interna contra Adorni, fuerzas aliadas al oficialismo piden la renuncia

En el Gobierno sube la presión interna para que a Manuel Adorni lo echen, mientras el presidente Javier Milei se resiste. Y si faltaba algún ingrediente, la escalada opositora en el Congreso contra el jefe de Gabinete sumó fricciones y otra vez impide desplegar la agenda libertaria.

El sentimiento contrario al ministro coordinador se exacerbó tras la entrevista que dio a LN+, que dejó un sabor rancio en parte del oficialismo; mientras Adorni presentaba una nueva declaración jurada con un patrimonio engordado.

Como agravante, distintos espacios opositores de ambas cámaras pidieron la interpelación e impulsaron una moción de censura contra el jefe de Gabinete. De esa forma volvieron a darle un sacudón a los intentos oficialistas por retomar su inercia e impulsar temas en la agenda más allá de la polémica por el patrimonio de Adorni.

Muchos en la Casa Rosada anhelan que finalmente el ministro coordinador sea expulsado o se vaya para terminar con un cuento que lleva meses. Pero, al mismo tiempo, se encomiendan a que los opositores no consigan el número para la moción de censura, que tiene como objetivo desplazarlo, porque están claramente en desacuerdo con esa modalidad.

En la Argentina, un jefe de Gabinete jamás fue corrido del cargo con esta herramienta que, paradójicamente, fue incorporada a la Constitución en 1994 durante el gobierno de Carlos Menem, adorado por Milei.

El Gobierno sabe que en el Congreso será clave cómo juegue Pro (que de momento no piensa acompañar) y también los gobernadores radicales aliados.

“No creemos que prosperen esos pedidos de la oposición; Manuel no se va a ir, ni lo van a echar”: es la voz oficial de Balcarce 50.

Sin embargo, tras bambalinas, los actores políticos del Gobierno plantean un escenario legislativo que todavía conserva dudas. Les da alivio que la oposición no tiene una tarea sencilla para conseguir el número, pero ven un fuerte convencimiento de las bancadas díscolas en hacer todos los esfuerzos posibles para llegar a la interpelación y a la posterior moción de censura, en un contexto de generalizado malestar social hacia la figura de Adorni. Por eso, en el Gobierno dan por descontado que habrá que activar conversaciones con los aliados para frenar esa avanzada.

“Vamos a trabajar para que eso no ocurra”, afirmó una fuente del oficialismo.

Esto pese a que la mayor parte de los integrantes del Gobierno viven un momento de hartazgo y a que escuchan la promesa de quienes respaldan a Adorni de que la polémica pasará, pero sienten que eso no llega nunca.

Son los mismos sectores que creen que Milei debería echarlo, o, en su defecto, que Adorni debería renunciar. Pero el Presidente está infranqueable y el jefe de Gabinete tampoco piensa en irse.

El propio Adorni hizo saber el jueves que va a dar en julio su informe de gestión ante el Senado; o sea, que se queda al menos hasta el mes próximo.

Este viernes, en la Casa Rosada existía una cuota de incertidumbre respecto de lo que pasará en el Congreso. Pese a que Pro ya dejó trascender, que no acompañará una moción de censura contra Adorni, en ciertos despachos de Balcarce 50 se inquietaron con el comunicado del macrismo: “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”.

LA NACION

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