La Policía de Mendoza realizó en Malargüe la primera intervención preventiva con Taser 7 fuera de las fuerzas especiales

Tras el anuncio realizado el año pasado por el Gobernador Alfredo Cornejo sobre la incorporación de estos dispositivos de baja letalidad, efectivos policiales que completaron la capacitación y certificación correspondiente comenzaron a intervenir con esta tecnología, que permite ampliar las herramientas de actuación ante situaciones de riesgo bajo protocolos estrictos.

La Policía de Mendoza realizó en Malargüe la primera intervención preventiva con una Taser 7 por parte de un efectivo que no pertenece a las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), luego de haber completado la capacitación y certificación correspondiente para el uso de estos dispositivos de baja letalidad.

El procedimiento se produjo a partir de un llamado al 911 que alertaba sobre un conflicto familiar en la vía pública. Al llegar al lugar, los efectivos constataron que uno de los involucrados se encontraba armado con un cuchillo y mantenía una actitud amenazante, por lo que se aplicó el protocolo de intervención con dispositivos electrónicos de control.

Ante la situación, el efectivo activó la función disuasiva de la Taser 7, que emite una advertencia sonora y visual sin efectuar la descarga eléctrica. La advertencia fue suficiente para que el agresor desistiera de su actitud y se entregara, lo que permitió su reducción sin que se registraran personas heridas.

La ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, destacó que se trata de un hecho relevante dentro del proceso de incorporación progresiva de estas herramientas en la fuerza policial. “En Malargüe se registró la primera intervención preventiva de la Policía de Mendoza con una Taser 7 por parte de personal policial que no pertenece a las Fuerzas de Operaciones Especiales, tras haber completado la capacitación y certificación correspondiente”, señaló la funcionaria.

Rus recordó que, hasta ahora, estos dispositivos estaban reservados para los grupos especiales de la fuerza. “Con la formación que impulsamos, comenzamos a ampliar su uso a efectivos convencionales, siempre bajo protocolos estrictos y con preparación específica”, explicó.

La ministra también remarcó que los nuevos dispositivos incorporan mejoras tecnológicas respecto del equipamiento con el que contaba la provincia anteriormente. “Las nuevas Taser 7 incorporan tecnología que permite realizar advertencias disuasivas previas, algo que los dispositivos con los que contaba la provincia anteriormente no tenían, lo que brinda más herramientas para evitar la descarga eléctrica cuando la situación lo permite”, sostuvo.

Sobre el procedimiento, Rus subrayó que la intervención se resolvió gracias a esa capacidad preventiva. “En este caso, la función disuasiva del dispositivo fue suficiente para que una persona armada desistiera de su actitud y pudiera ser reducida sin que nadie resultara herido”, afirmó.

Actualmente, el Sur provincial cuenta con diez dispositivos Taser 7 distribuidos entre Malargüe, San Rafael y General Alvear, operados por personal policial que completó el proceso de capacitación y certificación para su utilización.

“Hasta el momento, el Sur cuenta con 10 Taser 7 distribuidas entre Malargüe, San Rafael y General Alvear, operadas por personal policial capacitado. De manera progresiva se irán incorporando en otros departamentos de la provincia, a medida que más efectivos completen la capacitación y certificación correspondiente”, detalló.

La incorporación de estas herramientas forma parte del proceso de modernización y profesionalización de la Policía de Mendoza, que busca ampliar las opciones de intervención ante situaciones de riesgo mediante el uso de equipamiento de baja letalidad.

“Seguimos fortaleciendo la seguridad en Mendoza con más capacitación, tecnología y herramientas para que la Policía pueda intervenir con firmeza y sin recurrir a armas letales cuando la situación lo permite”, concluyó la ministra.

Protocolo estricto para su uso

El instructivo establece criterios claros de aplicación, orientados a que el uso de esos dispositivos se ajuste a los principios de necesidad, razonabilidad y proporcionalidad, respetando los estándares vigentes en materia de derechos humanos y seguridad pública.

Se prohíbe disparar hacia la cabeza, el cuello, el rostro, la entrepierna y el torso superior, y se recomienda apuntar hacia áreas de mayor masa muscular. Además, sólo se puede operar estos dispositivos personales con al menos dos años de antigüedad en la Policía o tres años en el caso de civiles que trabajen como preventores o en seguridad privada. Y deben estar certificados y habilitados por la cartera de Seguridad.

Cada intervención debe ser documentada en detalle, consignando fecha, hora, lugar, circunstancias y resultados. Y en situaciones críticas se debe elaborar un informe técnico dirigido al magistrado correspondiente. El protocolo establece responsabilidades administrativas para las entidades que adquieran los dispositivos y responsabilidades operativas directas para quienes los utilicen y sus superiores.

Así son las Taser 7

Las Taser 7 presentan mejoras tecnológicas que las diferencian notablemente de los dispositivos actuales. En contraposición con los 18 dispositivos Taser con los que cuenta la fuerza policial, que disparan un solo cartucho por vez y no permiten advertencias previas, estas nuevas pistolas pueden almacenar dos cartuchos simultáneamente ─uno de corto alcance y otro de largo alcance─, lo que facilita procedimientos escalonados de advertencia y control.

Además cuentan con sistemas disuasivos sonoros y visuales para evitar la necesidad del uso de la descarga eléctrica. En cuanto a sus especificaciones, emiten una corriente entre 1,2 y 1,5 miliamperios y una descarga efectiva de cinco segundos para la inmovilización neuromuscular. La tensión que finalmente entrega a la zona corporal es de solamente 1.000 a 2.000 voltios. La descarga inicial del cartucho puede alcanzar 50.000 voltios. La gran mayoría de esa energía es utilizada para la activación de la carga de nitrógeno inerte comprimido que expulsa las sondas.

Se extendió su uso a la Policía de Mendoza

Con la publicación del decreto 2.155 en el Boletín Oficial, a principios de junio del 2025, se aprobó el protocolo oficial para el empleo de armas no letales y la capacitación obligatoria incorporada al Plan Anual de Formación de la fuerza. De este modo, el uso de dispositivos Taser, hasta entonces restringido a las FOE (el Grupo Especial de Seguridad o GES y el Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros o GRIS), quedó habilitado para todo el personal policial que complete la instrucción correspondiente.

La iniciativa contempló la aprobación de cuatro cursos específicos: uno destinado a cuerpos especiales, como el GRIS y el GES; otro para la capacitación de instructores, un tercero orientado a efectivos policiales en general y un cuarto dirigido a personal de otras unidades, como seguridad privada o cuerpos de seguridad ciudadana, que podrán incorporarse con autorización del Ministerio de Seguridad y Justicia.

Rus subrayó que el proceso se realiza con altos estándares de seriedad y rigor. “Quien no apruebe los niveles no podrá ser certificado. Ésa es la seriedad del plan. Si finaliza un 10% del grupo, ese 10% será operativo y luego se preparará a otro equipo”, reafirmó.

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