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OPINIÓN: Los Malos y el fútbol

A veces el Club de los Malos pierde control del daño que produce y debe recalcular sus planes. Como le está pasando con el Chiqui Tapia y el fútbol argentino.

Si hay algo que el Club de los Malos nunca tuvo es ingratitud.

Jamás abandonamos a uno de los nuestros, ya sea uno de los jerarcas que planifican la mejores guachadas o un simple oficial del mal que obedece órdenes. Nunca dejamos a la vera del camino a uno de nuestros turros por el simple hecho de haber caído en desgracia. No se nos ocurre soltarle la mano a ninguno de esos talentosos del mal que supieron servir con lealtad y sacrificio a la noble causa de destruir sociedades y hacer grande a nuestra organización. Cuando un hombre se infiltra en una institución para implosionarla, ese hombre es nuestro y no se debe permitir que el escarnio público lo señale. No se deja desangrando en el campo de batalla a un soldado del mal cuando cae herido. Siempre salimos a rescatarlo. Esta vez no va a ser diferente. El Chiqui Tapia puede quedarse tranquilo.

El Club de los Malos le debe mucho. Desde los años de Don Julio Grondona, miembro honorario del CDLM, que no lográbamos infiltrar en un ecosistema político, empresarial, sindical o institucional a un emputecedor urbano tan eficaz como el actual presidente de la AFA. Eso se valora y se recompensa.

La misión que en su momento le asignamos a Tapia no era fácil. Herir de muerte al fútbol es lastimar el corazón de un pueblo, es golpear a los tiernos Corderitos de Dios donde más les duele. El efecto es mucho peor que cuando le hacemos cometer errores a los políticos o cuando directamente demolemos un gobierno.

Durante años habíamos equivocado el camino. Creíamos que alcanzaba con hacer el mal en los campos de juego y en eso nos habíamos enfocado. El árbitro Codesal, que inventó el penal con el que Alemania derrotó a Argentina en la final de Italia 90, era un alto oficial del CDLM.

Aquella enfermera que tomó de la mano a Maradona y lo llevó al examen antidoping, luego del triunfo ante Nigeria en el mundial del EEUU 94, era y sigue siendo una de nuestras mejores agentes en el extranjero. Vive en Massachusetts.

Otro grande fue Nicola Rizzoli, el árbitro de la final contra Alemania en Brasil 2014 que no dió penal cuando el arquero alemán Neuer intentó asesinar en el área al Pipita Higuaín. Sin dudas, el penal no cobrado más claro de la historia.

Sin embargo, el éxito de la selección en Qatar 2022 y el entusiasmo popular que provocó la obtención del título mundial nos hizo cambiar de estrategia. Había que seguir intentando destruir al fútbol argentino, pero ahora desde adentro.

Ya no en la cancha donde, evidentemente, siempre se puede reconstruir. Scaloni, Messi y el resto del equipo demostraron que en solo un par de semanas se podía revertir el daño producido durante décadas.

En cambio la devastación que puede hacerse desde los escritorios y en los despachos es algo perdurable, mucho más difícil de neutralizar y dar vuelta. Lo que llamamos un daño sustentable.

A los efectos de implosionar el fútbol es mucho mejor un burócrata rodeado de malhechores anónimos que un árbitro o una enfermera actuando en público y por televisión ante todo el planeta.

Así nació el Plan Chiqui y los resultados se vieron en poco tiempo. Ayudaron mucho los árbitros, pero nadie le puede quitar el mérito al Comité Ejecutivo de AFA y su Jefe.

Sin embargo hasta el más ducho puede cometer un error. Tal vez fue un abuso de confianza o quizá se durmieron en los laureles. La realidad es que, en solo una semana, Chiqui Tapia y el resto de la oficialidad del CDLM infiltrado en la AFA cometieron una serie de errores que los dejaron expuestos. La sociedad en su conjunto se enfureció contra las autoridades y el plan del CDLM para destruir al fútbol argentino, que venía tan bien, se complicó.

Pero, como ya fue dicho, así como nunca renunciamos a nuestros planes tampoco le soltamos la mano a nuestros leales. Hemos activado todos los protocoles de emergencia para resolver el problema, salvar al Chiqui y lograr que todo vuelva a la normalidad.

Ya encargamos a los encarajinadores políticos infiltrados en el gobierno, en las fuerzas opositoras y en la justicia que le hagan entender a los dirigentes que una eventual caída de Tapia los arrastraría también a ellos. No por nada, parte del plan fue hacerlos cómplices y socios de la mafia del fútbol, de las hinchadas y del resto del cotillón. Favores se pagan con favores.

No vamos a escatimar esfuerzos. Lo importante es asegurarnos que todo quede en la nada. La cabeza de un caballo muerto en la cama de quien intente retobarse alcanza y sobra. El tiempo y el olvido harán el resto del trabajo.

“Todo pasa” dice el anillo que Don Julio donó al CDLM antes de partir y que luce en las vitrinas del salón que lleva su nombre.

Justamente fue en el Salón Julio Grondona que se realizó la Asamblea Semestral del CDLM donde se trató el tema de la AFA pero también se analizaron los informes que presentaron los distintos encarajinadores políticos.

Por lo informado, anda muy bien el enfrentamiento entre Cristina y Kicillof inducido por el CDLM. Lo mismo vale para el plan que busca transformar a los poco dirigentes del PRO en una especie en extinción. Igual que hicimos con los radicales.

Por su parte, el trabajo para dinamitar el gobierno sigue firme, ahora concentrados en el ministerio de economía. A “comprá campeón” y “dormí tranquilo”, esta semana le sumamos otra frase de colección que le hicimos decir al ministro: “primer caso en el mundo de un plan económico que aumenta las cantidades exportables a niveles récord con un dólar atrasado”. Obviamente, decir “primer caso en el mundo” es otra canchereada innecesaria que le quita seriedad y atenta contra la confianza en el gobierno. Hay que reconocer que el encarajinador del CDLM encargado de hacerle decir pelotudeces al ministro Caputo la tiene fácil.

Finalmente se actualizó la información sobre el gran evento de fin de año en el que, como es costumbre, se van a entregar los Premios Turros 2025. Iba a ser en la AFA pero decidimos cambiar de lugar la fiesta para evitar sospechas con la elección de los ganadores.

Sobre el final de la reunión se rechazó la propuesta de comprarle un regalo de casamiento al socio José Alperovich quien contrajo matrimonio mientras cumple prisión domiciliaria por abusos sexuales. En casos extremos como este, no vale la regla del rescate y al caído en desgracia se le suelta la mano.

Aunque no parezca, el CDLM tiene sus límites.

Para Clarín, Alejandro Borensztein

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