La venta de ropa se redujo 6,9% y sólo una de cada seis empresas espera una mejora
El sector de la indumentaria textil continúa en crisis, en un contexto donde la debilidad del consumo sigue marcando el pulso de la actividad. Así lo refleja la última encuesta de la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI), correspondiente al tercer bimestre de 2026.
El relevamiento marcó una caída interanual del 6,9% en unidades vendidas. El dato representa una desaceleración respecto de los bimestres previos, en los que las bajas habían sido más pronunciadas: en el primer bimestre de este año la contracción había sido del 7%, y en el sexto bimestre de 2025 había llegado al 9,4 por ciento. Aun así, la serie se mantiene en terreno negativo desde hace más de dos años, con una sola excepción registrada en el segundo bimestre de 2025, cuando las ventas habían crecido 1,2% interanual.
A nivel de empresas, el 55% reportó caídas en sus ventas durante el período, mientras que un 27% logró subas y un 18% no registró cambios. Se trata del séptimo relevamiento consecutivo en el que la proporción de empresas con bajas supera a la de empresas con subas, aunque la brecha entre ambos grupos se redujo respecto del bimestre anterior, cuando el 59% había reportado caídas y el 34% subas.
La falta de demanda, en el centro del problema
Consultadas sobre las principales problemáticas que enfrentan, ocho de cada diez empresas señalaron la caída de la demanda como su principal preocupación, una percepción que viene en ascenso y que subió cuatro puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior. Esta variable se mantiene como el problema dominante del sector desde hace más de dos años, muy por encima de otros factores como el incremento de costos, la falta de financiamiento o la falta de stocks.
La persistencia de la demanda débil como principal obstáculo del sector se refleja también en el clima general que describen las empresas consultadas. En un ejercicio de opinión abierta incluido en el informe, la palabra que más se repitió entre las respuestas fue “incertidumbre”, acompañada de expresiones como preocupación, bajo nivel de ventas y caída de la rentabilidad. Entre los testimonios recogidos, hay empresarios que describen escenarios de cierre después de años de actividad, otros que hablan de sostener la estructura cediendo rentabilidad para evitar despidos masivos, y también quienes plantean la necesidad de adaptación y eficiencia como respuesta al momento.



