Trump acorrala a Cuba: instó a las autoridades castristas a llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el sábado que Venezuela no enviará más petróleo ni dinero a Cuba tras la captura del dictador Nicolás Maduro, advirtiendo al régimen de La Habana que negocie “antes de que sea demasiado tarde”, en medio de crecientes presiones sobre la isla.

“NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA – CERO”, escribió Trump en su red social Truth Social, utilizando letras mayúsculas para enfatizar el mensaje.

“¡Candela!”, se comenzó a leer el domingo en todos los circuitos cubanos. Donald Trump había encendido muy temprano la mecha de su presión contra el castrismo en un 2026 vertiginoso para los regímenes autoritarios latinoamericanos.

“Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero provenientes de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó servicios de seguridad a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no más! La mayoría de esos cubanos están muertos por el ataque de Estados Unidos de la semana pasada y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que la mantuvieron como rehén durante tantos años”, disparó el mandatario estadounidense. Un torpedo en medio de la línea de flotación de la revolución cubana.

La muerte de los 32 escoltas cubanos no sólo fulminó el anillo de seguridad más importante de Nicolás Maduro, también acabó con la leyenda de invencibilidad de esa unidad de élite. Y más aún, confirmó lo que La Habana había negado una y mil veces: la presencia de sus militares más aguerridos en un país extranjero.

Trump sintió la profundidad de la herida y apretó aún más su mordisco. “Venezuela ahora tiene a Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo, ¡por mucho!, para protegerla y los protegeremos. No habrá más petróleo ni dinero yendo a Cuba, ¡cero! Recomiendo encarecidamente que hagan un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, anunció el inquilino de la Casa Blanca. Unas palabras que sonaron a orden y advertencia.

La fuerza de Trump se hace sentir en el momento de mayor debilidad para Cuba. Hugo Chávez y Fidel Castro inventaron a principios de siglo el esquema de petróleo por personal cubano para Venezuela, médicos y entrenadores deportivos que se sustituyeron en buena parte por militares y agentes de Inteligencia, fundamentales en el círculo de seguridad de Maduro. A cambio, el chavismo enviaba más de 100.000 barriles diarios de petróleo a la isla. Al final de año se hacían las cuentas y a Chávez le tocaba apretar varios miles de millones más.

El derrumbe chavista provocó que la cantidad de crudo descendiera paulatinamente hasta los 27.000 actuales. La cuestión es que La Habana revendía parte de ese petróleo, sobre todo a China, para de esa forma obtener dólares para sus arcas vacías, mientras otros socios, Rusia y México, reemplazaban el oro negro venezolano con el envío de 30.000 barriles diarios.

Este mecanismo de sumas y restas ya dejaba un déficit diario de 20.000 barriles, lo que repercutía directamente en las plantas eléctricas de la isla. Ahora, con el nuevo statu quo petrolero en Caracas, Cuba necesita que alguien supla 45.000 barriles diarios cuando ya sufre apagones constantes.

Las Navidades de 2025, las más oscuras del siglo, amenazan ahora con prolongarse todo el año en la isla. Las justificaciones gubernamentales se repiten una y otra vez mientras la gente se dedica a sobrevivir o a emigrar: desde la rebelión popular del 11J de 2021, en torno a 2 millones de cubanos, en su mayoría jóvenes, han buscado una nueva vida lejos de la isla.

A bicycle taxi driver carries a passenger past trash on a street in Old Havana, Monday, January 5, 2026. (AP Photo/Ramon Espinosa)
A bicycle taxi driver carries a passenger past trash on a street in Old Havana, Monday, January 5, 2026. (AP Photo/Ramon Espinosa)Ramon Espinosa – AP

“Quienes culpan a la revolución de las severas carencias económicas que padecemos deberían callar por vergüenza. Saben son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que Estados Unidos nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora”, repitió el presidente Miguel Díaz-Canel, que intentó sacar pecho durante todo el día ante los mensajes cargados de veneno que cruzaron durante todo el día el Estrecho de Florida.

“Nací en Cuba y me obligaron a abandonar mi hogar después de la toma de poder por parte de los comunistas. Gracias, presidente Trump. Primero Venezuela y después Cuba. Estaremos eternamente agradecidos”, reaccionó el congresista Carlos Giménez, que forma parte del grupo de los llamados “Cubanos Locos”, que trabajan codo con codo con el también cubanoamericano, Marco Rubio.

Hasta el senador Lindsey Graham, fundamental hoy en el entorno de Trump por el tema iraní, se unió a la presión, sorna incluida: “Llamen a Maduro y pregúntenle qué hacer. Si pueden comunicarse, claro está. Yo estaría buscando un nuevo lugar para vivir”.

La catástrofe de Caracas obligó durante la semana a la revolución cubana a intentar, al menos, controlar los daños. Cuanto más se conocía de los militares muertos, más runrún había entre los cubanos. Incluso aparecieron testimonios de abusos y malos tratos de uno de los agentes, un reconocido represor de Pinar del Rey.

El gobierno de los hermanos Rodríguez decidió llevar a cabo un homenaje a los 100 “héroes de las revoluciones hermanas” y La Habana envió a su canciller, Bruno Rodríguez. Los mensajes que repartió para dentro del chavismo, de resistencia y unidad, sonaron con menos eco que lo habitual.

Horas después, Rodríguez intentó negar una vez más lo innegable: “Cuba no ha recibido nunca compensación monetaria o material por los servicios de seguridad que haya prestado en algún país. A diferencia de Estados Unidos, no tenemos un gobierno que se preste al mercenarismo”.

Hasta los informes de las organizaciones de derechos humanos han contrastado la participación de los cubanos en la represión interna, más allá de la protección a Maduro. La respuesta llegó incluso desde dentro del ejército chavista.

“Yo estuve al servicio de Chávez por largo tiempo y de Maduro otro tanto. Por eso sé que su gobierno, especialmente Fidel, se aprovechó de la ignorancia y la sed de épica de ambos para manipularlos y chulear a Venezuela”, disparó quien fuera mayor general Alexis López, quien llegó a presidir con ambos mandatarios el Consejo de Defensa de la Nación.

“El régimen cubano no tiene ninguna viabilidad en el actual planteamiento geopolítico y de seguridad de Estados Unidos. Durante décadas ha sido un factor de desestabilización en el exterior y, hacia lo interno altamente represivo y empobrecedor. La gente sufre mucho y, por primera vez, percibe que puede haber un cambio real e inminente. La élite cubana tiene la oportunidad de aceptar una salida política para el régimen”, resumió para LA NACIÓN Yaxys Cires, director de estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos.​

Corresponsal de La Nación: Daniel Lozano

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