El Gobierno efectuó un ajuste parcial del impuesto a los combustibles: cómo impacta en los precios
El esquema de actualización de los impuestos que gravan la nafta y el gasoil volvió a moverse esta semana. Desde que en 2024 se acumularon los primeros atrasos en la fórmula que ajusta estos tributos, el Poder Ejecutivo recurrió de manera sistemática al mismo recurso: aplicar una porción menor del ajuste pendiente y correr el resto hacia el mes siguiente. La medida oficializada este 1° de julio repite ese patrón, aunque esta vez incorpora una suba efectiva que ya empezó a regir.
A través del Decreto 562/2026, publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno dispuso un incremento del 1% en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y en el Impuesto al Dióxido de Carbono. La norma lleva las firmas del presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego César Santilli, y modifica el esquema que había quedado establecido en el Decreto 617/2025 y sus sucesivas modificatorias.
En los fundamentos de la medida, el Poder Ejecutivo sostuvo que la decisión responde al propósito de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Con esa justificación, que se repite en cada una de las prórrogas dictadas desde el año pasado, el Gobierno resolvió diferir una vez más el grueso del ajuste pendiente y dejar en vigencia, para julio, únicamente el tramo menor del incremento acumulado.
El decreto aclara que la porción diferida no desaparece, sino que se traslada a agosto. Según el Artículo 3°, el incremento total que resulte del remanente de las actualizaciones correspondientes a los años calendario 2024 y 2025, junto con la del primer trimestre de 2026, “surtirá efectos respecto de la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil para los hechos imponibles que se perfeccionen desde el 1° de agosto de 2026, inclusive”. De esta manera, deberá pasar al menos un mes más para que se vea reflejado el total acumulado.



