El peronismo anticipa acciones: supone que no conseguirá los votos para impedir la reforma laboral
En la CGT y el peronismo se anticipan al fracaso para frenar la reforma laboral en el Senado. Más allá de las tensiones por el capítulo fiscal -que si no hay acuerdo podría caerse- el grueso de las bancadas aliadas y federales avalan la ley en general. Por eso ya adelantan que si la norma consigue aprobarse van a judicializarla.
El interbloque «Popular» reúne ahora al bloque Justicialista que conduce José Mayans, los dos legisladores del Frente Cívico de Santiago y a los cinco de Convicción Federal. Si todos se mantuvieran unidos (cosa que no ocurrió, por ejemplo, en la votación del Presupuesto) alcanzarían 28 votos en contra. Lejos de los 37 necesarios para bloquear la norma.
Frente a este panorama, parte de la expectativa está puesta en cómo decante la relación entre los gobernadores y la Casa Rosada. Si la discusión por los fondos, se termina de pudrir, podrían llegar a conseguir algún poroto más. Esperan directivas de los mandatarios tras la reunión que están organizando para el miércoles en el CFI.
Eso hicieron con el mega DNU 70 y tuvieron éxito: el capítulo laboral fue suspendido y declarado inconstitucional por la justicia, aunque el Ejecutivo tiene una apelación abierta frente a la Corte Suprema.
Sin embargo, en ese caso la Justicia consideró que era inconstitucional no por su contenido en sí, sino porque el decreto no cumplía con el requisito de «necesidad y urgencia» y porque el Presidente no puede emitir DNUs sobre materia laboral.
Pero en este caso el camino es el correcto: giraron una ley para que apruebe el Congreso. Por eso ahora el peronismo apunta a que su contenido es «inconstitucional» y que afecta el «principio de no regresividad» de los derechos laborales.
“La reforma laboral de Milei no tiene nada que ver con esa libertad que tanto pregona. Si los trabajadores y las familias argentinas se quedan sin su derecho a descansar y a tomarse las vacaciones que les corresponden, esa libertad no es más que un discurso”, lanzó este fin de semana el gobernador Axel Kicillof.
El ministro de Interior, Diego Santilli, le contestó: «Kicillof y el kirchnerismo se oponen a bajar Ganancias en la reforma laboral porque quieren que las empresas paguen cada vez más impuestos y se fundan. Para ellos recaudar siempre es más importante que generar trabajo». Un mensaje que pareció un tiro por elevación al resto de los mandatarios que están reclamando por la baja del impuesto a las ganancias a las sociedades que les significará una caída en la recaudación del 0,15 % del PBI.




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