Un alud arrasa en la frontera entre Nepal con China y deja 98 muertos y 384 desaparecidos
Gigantescas inundaciones repentinas arrasaron este miércoles comunidades enteras en la frontera entre Nepal y el Tíbet y dejaron al menos 98 muertos, 95 del lado nepalés y tres en territorio chino, además de más de 400 desaparecidos en Nepal y otros 265 en el Tíbet.
El desastre golpeó con especial violencia los distritos montañosos del norte de Nepal, donde ríos desbordados se llevaron viviendas, vehículos, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas. Las imágenes difundidas desde la zona mostraban edificios cubiertos de lodo hasta el segundo piso, autos sepultados y restos atrapados entre árboles y cables.

Las autoridades nepalíes informaron que 403 personas permanecían desaparecidas, entre ellas 341 extranjeros. El vocero de la Junta de Turismo, Sunil Sharma, señaló que entre los viajeros sin localizar había 133 ciudadanos de India, 47 de Estados Unidos, 34 de Australia, 33 de Gran Bretaña y 24 de Canadá. En total, personas de al menos 26 países se encontraban en la región afectada.
El embajador argentino en la India y concurrente en Nepal, Mariano Caucino, expresó su solidaridad con el pueblo nepalés y con las familias de las víctimas. El diplomático indicó además que, hasta el momento, no se registran argentinos entre los afectados y señaló que la Embajada continúa monitoreando la situación y el estado de los connacionales en el país.
Una parte importante de los turistas indios participaba de una peregrinación hacia el monte Kailash, en el Tíbet, considerado sagrado por el hinduismo. La ruta atraviesa el distrito nepalés de Rasuwa y conecta con Gyirong, del lado chino de la frontera.
También había 62 nepaleses desaparecidos que realizaban una caminata hacia el lago Gosaikunda, coincidiendo con el festival religioso de Janai Purnima, previsto para el viernes. A ellos se sumaban al menos 28 policías con los que las autoridades habían perdido contacto.
Corea del Sur informó, además, que algunos de sus ciudadanos que trabajaban en la construcción de una central hidroeléctrica se encontraban entre los desaparecidos. Malasia indicó que había perdido contacto con 11 de sus ciudadanos que se creía estaban en Rasuwa.

La magnitud del desastre también comenzaba a hacerse evidente del lado chino. Las autoridades del Tíbet reportaron al menos tres muertos y 265 desaparecidos en la zona fronteriza de Gyirong, donde un enorme torrente de barro cortó rutas, comunicaciones y el suministro eléctrico.
Por el momento no estaba claro si existía alguna superposición entre las cifras difundidas por Nepal y China. Los medios estatales chinos advirtieron que el número definitivo de víctimas todavía estaba siendo verificado.
Pueblos enteros bajo el agua
El río Bhotekoshi se desbordó alrededor de las 9 de la mañana y avanzó con enorme violencia sobre aldeas e infraestructura del norte de Nepal. Funcionarios emitieron alertas en varios distritos y pidieron a la población alejarse de las márgenes de los ríos Bhotekoshi, Trishuli y Narayani.

“Hay devastación por donde miremos”, relató a Reuters Tula Bahadur BK, un trabajador sanitario del distrito de Rasuwa. “Los asentamientos junto al río quedaron completamente arrasados. Cinco miembros de mi familia están desaparecidos”.
Testigos describieron pueblos enteros engullidos por el agua. La televisión local mostró casas desplomándose en medio de la corriente, vehículos arrastrados y un puente metálico arrancado de sus bases.
La fuerza de la crecida y las malas condiciones meteorológicas complicaban además los rescates. Los helicópteros enviados a las localidades de Syapru Besi y Timure no podían aterrizar mientras el nivel del agua permaneciera demasiado alto.

El gobierno nepalés movilizó a policías, militares y equipos de emergencia y solicitó ayuda internacional.
“Hemos pedido tanto a India como a China que nos ayuden en las labores de rescate”, afirmó Sasmit Pokharel, vocero del gobierno.
El primer ministro indio, Narendra Modi, habló con su par nepalés, Balendra Shah, y ofreció asistencia humanitaria. “India está preparada para proporcionar a Nepal todo tipo de ayuda posible”, aseguró.

Australia, Gran Bretaña, la Unión Europea, Finlandia, Francia, Noruega y Suiza también expresaron su solidaridad y recomendaron a sus ciudadanos en las regiones afectadas seguir las instrucciones de seguridad de las autoridades locales.
En China, el presidente Xi Jinping ordenó intensificar “sin descanso” la búsqueda de los desaparecidos y reforzar los sistemas de vigilancia y alerta temprana ante el riesgo de nuevos desastres.
Una avalancha de hielo y rocas
Aunque la investigación continuaba, especialistas apuntaban a que el desastre pudo haber comenzado con una enorme avalancha de hielo y rocas desprendida de un glaciar, que bloqueó temporalmente un río y provocó luego una liberación súbita y devastadora de agua.

Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (Icimod) señalaron al río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, como uno de los puntos centrales del fenómeno.
“El Lhende Khola se ha desbordado dos veces en catorce meses. Esta vez, el detonante fue una avalancha de hielo y roca procedente de un glaciar del lado nepalés que bloqueó el río y liberó una súbita crecida aguas abajo”, explicó Saswata Sanyal, especialista en reducción del riesgo de desastres del organismo.
El Servicio Geológico de Estados Unidos registró además un terremoto de magnitud 4,4 durante la madrugada, a unos 100 kilómetros al norte de Katmandú y cerca de la frontera tibetana. Las autoridades analizaban si el movimiento pudo haber contribuido al desprendimiento.

No es la primera vez que la región enfrenta un episodio semejante. En agosto del año pasado, el desborde de un lago glaciar en el Tíbet provocó otra inundación repentina en el mismo sistema fluvial, que dejó nueve muertos y 24 desaparecidos y arrasó el llamado Puente de la Amistad, una conexión estratégica entre Nepal y China.
Un Himalaya cada vez más vulnerable
La nueva tragedia volvió a exponer la fragilidad de una región que los científicos consideran especialmente vulnerable al calentamiento global.
El Hindu Kush-Himalaya se está calentando más rápidamente que muchas otras regiones del planeta, mientras sus glaciares pierden masa a un ritmo acelerado. Investigadores con sede en Katmandú determinaron este año que la velocidad de pérdida de hielo se duplicó desde 2000, principalmente por el aumento de las temperaturas.
Ese retroceso incrementa el riesgo de avalanchas, desbordes de lagos glaciales, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra, fenómenos que pueden desencadenarse en cuestión de minutos y golpear poblaciones ubicadas kilómetros aguas abajo.
“En un Himalaya que se está calentando, la alerta temprana es la primera línea de adaptación”, advirtió Sanyal.
El golpe también alcanzó a la economía nepalí. El Ministerio de Energía informó que las inundaciones afectaron unos 430 megavatios de generación eléctrica, más del 12% de la capacidad hidroeléctrica instalada del país.

Con comunidades enteras aisladas, cientos de personas todavía sin localizar y zonas a las que los rescatistas no habían conseguido acceder, las autoridades advertían que el balance de víctimas podía seguir aumentando.
La Nación con Agencias AFP, AP y Reuters



