El golazo desde la mitad de cancha de Aldosivi que no le alcanzó para vencer a Rosario Central
Si en Rosario Central se respiraba cierta impaciencia con el arranque del Torneo Clausura y algunos tropiezos del pasado reciente, el golazo increíble de Aldosivi, producto de una genialidad de Alan Sosa, hizo explotar al público rosarino: tras una salida apresurada del arquero Jeremías Ledesma, que venía de lucirse en el Monumental, le dejó servida al volante una definición desde la mitad de la cancha. Y se atrevió. Y hasta la pelota se clavó en el ángulo. De todas formas, el festejo fue del Canalla gracias al ingreso de Jaminton Campaz, que forzó la jugada del empate y anotó de arremetida el 2-1 final.
En diálogo con TNT Sports por ser la figura, el volante colombiano exhibió una figurita de Miguel Angel Russo que le regalaron tras el triunfo y afirmó: “Es Miguelito, el angelito que nos cuida a todos”, en referencia al entrenador que lo marcó en su carrera y con el que fue campeón en el club. En la previa, los hinchas habían silbado a Campaz por la presión que ejerció en la semana para conseguir una transferencia, pero terminó siendo la figura del partido.
El éxtasis que vivió el Canalla tras el éxito ante River, en Núñez, hizo vibrar a su público, que llenó su estadio -como de costumbre- para una nueva jornada del torneo. Esperando, seguramente, que la inyección anímica de la primera victoria tuviera su repercusión en el fútbol del equipo que dirige Jorge Almirón, algo resistido en las últimas funciones, incluyendo algún encuentro previo al Mundial.
“Los silbidos… todo es parte del fútbol. Depende de vos si querés que siempre esté eso negativo en vos. Hoy recibí de las dos (por los aplausos), ja. Estoy feliz, contento. Si me voy, me voy a ir por la puerta grande, así como entré: no dejando cosas malas”, dijo Campaz luego. Y agregó: “Para eso es el fútbol, la mentalidad es muy importante, más que todo. Vine a disfrutar, a jugar. Hay que estar tranquilos y hacer las cosas bien, que es lo importante”.
Porque Central fue claro siempre que estuvo lejos del arco del Tiburón: movió la pelota sin resistencias ni dificultades, pero pareció nublarse cuando se aproximó al área contraria. Las oportunidades que elaboró fueron ciertamente forzosas, con remates siempre altos. Como un tiro libre de Ángel Di María, al que la hinchada homenajeó antes del comienzo del cotejo con una bandera ancha repleta de imágenes icónicas del ídolo, algunas de jovencito, otras del Mundial 2022 que obtuvo en Qatar y unas más vinculadas a esta etapa.
El comienzo del segundo tiempo se insinuó de igual manera, con un anfitrión acechando los alrededores del arco de Acosta, pero sin la profundidad necesaria. Tampoco la tuvo Aldosivi, que arrancó con un gol desperdiciado por Andrés Vombergar tras una distracción y consecuente error del juvenil Ignacio Oviedo en la salida defensiva de Central.
Fue un aviso, ya que a los seis minutos el conjunto de Mar del Plata sí exprimió una oportunidad de esas que son aprovechables, pero que a su vez son casi imposibles de convertir en gol.
Un pase alto de Lucas Castro, buscando la espalda de la defensa adelantada del local, encontró la salida lejana y apresurada de Ledesma, que cabeceó en tres cuartos de su terreno y dejó viva la pelota a la altura de la medialuna propia del medio campo. Allí se la encontró Sosa y no dudó en nada: la enganchó con una volea de zurda fortísima y lo suficientemente alta como para que picara a un metro de la línea de gol e inflara uno de los ángulos.
Almirón venía siendo mirado de reojo por los hinchas de Rosario Central. El triunfo ante River había calmado un poco las aguas, pero otro flojo rendimiento y como local, en el Gigante de Arroyito, volvió a agitar el clima. “¡Movete, Canalla, movete, movete y dejá de joder!“, lanzó la hinchada en la desventaja.
El gol en contra de Nicolás Zalazar luego de un buscapié de Jaminton Campaz, que ingresó a los once minutos en reemplazo de Julián Fernández, le devolvió la ilusión al Canalla. Que, a los 31, reclamó penal por un supuesto agarrón a Badaloni que llevó a Echavarría a frenar el juego para el trabajo del VAR, pero terminó sancionando tiro de esquina.
El colombiano fue el reflejo del fútbol argentino. Al menos, de cómo se vive. Porque tras no entrenarse en la semana, muchos en las tribunas lo reprobaron con silbidos. Su gran ingreso al partido olvidó por un rato aquello y causó en varios la expectativa del triunfo, traducida en aplausos.
El mismo llegaría con su aporte. A falta de diez minutos, un pase alto y cruzado perfecto de Di María cayó dentro del área y sobre su zurda: eligió asistir a Badaloni, pero el corte de Zalazar (otra vez involucrado) le dejó el gol servido a Campaz. “Aquí estamos, cuando llegue la oportunidad de salir, vamos a salir. La idea es salir bien. Hemos hecho muchas cosas positivas en el club. Voy a seguir entrenando, mejorando y esperando que se dé la oportunidad. Hablé mucho con Ángel (Di María), sabemos que es un jugador de experiencia y talla mundial, escucharlo ha sido un privilegio”, explicó el volante sobre su futuro.
La Nación



