Trump pospuso los ataques contra plantas eléctricas iraníes tras supuestas “conversaciones productivas” con el régimen
El presidente norteamericano, Donald Trump, pospuso el ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, tras “conversaciones muy positivas” con el régimen islámico, según anunció el lunes en redes sociales. Minutos más tarde, dos agencias de noticias semioficiales iraníes negaron cualquier tipo de comunicación entre Teherán y Washington.
Trump hizo el anuncio en su plataforma Truth Social, apenas unas horas antes de que terminara el plazo previsto para más tarde ese mismo día. Escribiendo en mayúsculas, el republicano dijo que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán podrían llevar a “una resolución completa y total” de la guerra. Las negociaciones continuarán “a lo largo de la semana”, afirmó Trump.

El mandatario norteamericano añadió que la suspensión de su amenaza de atacar plantas eléctricas iraníes estaba “sujeta al éxito de las reuniones y conversaciones en curso”.
Sin embargo, tras la publicación del magnate, la agencia de noticias iraní Fars negó las afirmaciones de Trump y citó a una fuente según la cual no existen comunicaciones directas ni indirectas entre Estados Unidos y el régimen islámico. La agencia adjudicó la suspensión de los ataques norteamericanos a las amenazas iraníes de represalias contra las infraestructuras eléctricas en toda Asia Occidental.

La agencia semioficial cercana a la Guardia Revolucionaria de Irán, Tasnim, citando a un funcionario del régimen, sostuvo que Trump dio marcha atrás en medio de la presión de los mercados financieros, y advirtió que Irán continuaría defendiéndose hasta alcanzar la disuasión.
Pero la agencia Mehr, citando al Ministerio de Relaciones Exteriores, señaló que existen iniciativas para reducir las tensiones, aunque señaló que Washington debería ser el interlocutor, ya que Irán no inició la guerra. Mehr agregó que las declaraciones del presidente norteamericano tenían como objetivo bajar los precios de la energía y ganar tiempo para sus planes militares.
Al reaccionar a la noticia, la televisión estatal iraní mostró en pantalla un gráfico que decía: “El presidente de Estados Unidos retrocede tras la firme advertencia de Irán”.
Un periodista del medio norteamericano Axios informó que altos funcionarios de Turquía, Egipto y Pakistán mantuvieron conversaciones por separado con el enviado estadounidense Steve Witkoff y con el ministro de Asuntos Exteriores iraní Abbas Araqchi.
En una publicación en X, el periodista señaló que los tres países han estado transmitiendo mensajes entre Estados Unidos e Irán durante los últimos dos días, en un intento por desescalar la situación.
Antes del anuncio de Trump, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reconoció haber hablado por teléfono con su homólogo turco, Hakan Fidan. Turquía ha actuado anteriormente como intermediario en negociaciones entre Teherán y Washington.
Una fuente informada sobre los planes de guerra de Israel afirmó que Washington había mantenido a Tel Aviv al tanto de sus conversaciones con Teherán, y que Israel probablemente seguiría a Estados Unidos en suspender cualquier ataque contra plantas eléctricas e infraestructura energética iraní.
Poco después, el Ejército israelí afirmó estar llevando a cabo ataques en Teherán, sin dar detalles sobre las operaciones.
La amenaza de Trump
El sábado, Trump había advertido que las plantas eléctricas iraníes serían destruidas si Teherán no “abría completamente” el estrecho de Ormuz a toda la navegación en un plazo de 48 horas. Trump fijó como fecha límite el lunes, aproximadamente a las 19.44 de Washington (20.44 de la Argentina).
Sus comentarios provocaron amenazas de represalia por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán, que afirmó en un comunicado el lunes que atacaría las plantas eléctricas de Israel y aquellas que abastecen a bases estadounidenses en toda la región del Golfo Pérsico si Trump cumplía su amenaza de “aniquilar” la red eléctrica iraní.
La amenaza de ataques contra las redes eléctricas del Golfo generó temores de una interrupción masiva en las plantas de desalinización de agua potable y volvió a sacudir los mercados petroleros.
Con información de La Nación



