Flavio Bolsonaro y su familia huyó a Estados Unidos y el gobierno ya les concedió la visa
Flavio Bolsonaro, el candidato presidencial brasileño que perdió el domingo en la segunda vuelta con Lula Da Silva, huyó de Brasil tras su derrota y aterrizó este martes en Estados Unidos, donde el gobierno de su aliado Donald Trump le concedió visas a él, su esposa y sus dos hijas.
Bolsonaro abandonó Brasil después de que se le prohibiera salir del país y se le ordenara entregar su pasaporte por el juez del Tribunal Supremo brasileño Alexandre de Moraes, como parte de una investigación penal sobre su presunta implicación en un esquema de blanqueo de capitales.
La cadena CNN dijo que fuentes del gobierno confirmaron que el ex candidato había aterrizado en Estados Unidos, sin confirmar el lugar del arribo, que podría ser algún lugar de la Florida o Dallas, Texas, donde vive su hermano Eduardo. Fuentes del Departamento de Estado señalaron a agencias de noticias que Bolsonaro y su familia recibirían visas que autorizarían el ingreso a EE.UU.
Según la prensa brasileña, el gobierno estadounidense habría participado activamente del plan para sacar a Bolsonaro de Brasil.
Bolsonaro sufrió una derrota sorpresiva ante el presidente Lula en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. El líder del PT, de 80 años, ganó con el 51,79% de los votos en una sorprendente remontada tras el triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones a principios de este mes.
Bolsonaro se negó a admitir la derrota y dijo que impugnaría los resultados después de que el Tribunal Supremo de Brasil prorrogara las elecciones dos horas más, en una decisión de último momento que los bolsonaristas denunciaron como que benefició al presidente.
A pesar de que todos los líderes del mundo, incluso los que están en las antípodas del pensamiento de Lula, felicitaron al vencedor, Trump no saludó al nuevo presidente electo. Señaló que la brasileña «parecía otra elección amañada, francamente» y añadió: «Me pareció muy mala la forma en que se contabilizó», calificando al proceso de “terrible y corrupto”.


