OPINIÓN: La Gala del Club de los Malos
“…Y Dios le puso cáscara a los limones para proteger la pulpa de los pequeños depredadores… y luego le concedió a Adán y a Eva y a todos los que de ellos descendieran el placer de apretar esa cáscara para paladear el jugo de su fruto… y así fue por los siglos de los siglos … hasta que el CDLM llegó al Edén…”
Estos versículos que aparecen en la Génesis del Club de los Malos inspiraron la idea de infiltrar cientos de hijos de puta en el mundo de la gastronomía. Ellos impusieron la costumbre de presentar los limones en forma de gajos finos con las puntas cortadas de modo que, cuando los tiernos corderitos de Dios los aprietan, se enchastran los dedos, las manos y se salpican la ropa con ese chorro imperceptible y letal que, en la búsqueda de la victoria, a veces logra alcanzar el ojo propio o el de otro comensal. Esta pequeña acción terrorista se mantuvo a lo largo de los siglos y es una prueba de cómo aprovechamos cada oportunidad. A la hora de hacer el mal, el CDLM se vale tanto de un limón como del peronismo.
Preceptos simples como estos sobrevolaban la Gala de Encarajinadores Políticos que se realizó en el salón principal de un bingo de zona norte. Sin dudas, un lugar emblemático del mal. Allí se trituran a los tiernos corderitos de Dios sin distinción de clase social, raza o credo. El juego arrasa con todos por igual.
Antiguamente los casinos solo estaban permitidos en los lugares de turismo pero la acción del CDLM sobre los políticos consiguió que cada pueblo de esta bendita tierra tuviera su propio bingo o casino con la suficiente cantidad de tragamonedas y mesas de ruleta como para destruir la economía y vaciar el alma de cada víctima sin tener que esperar a que salga de vacaciones. La codicia de los políticos y la adicción al juego son una combinación maravillosa.
Como siempre, el evento sirvió para un cordial encuentro entre turros pero también para presentar el informe de las distintas acciones políticas realizadas en el primer semestre del año.
Los primeros en exponer fueron los responsables de destruir al gobierno. La ovación que recibió Manuel Adorni fue algo que no se escuchaba desde los años dorados de Hotesur. Emocionante.
Los gobiernos se destruyen con miembros del CDLM que alcanzan altos cargos, como el topo Adorni y en su momento el topo Alberto Fernández, o con Encarajinadores Políticos que se infiltran para manipular funcionarios. El mayor aplauso se lo llevó el Encarajinador que le hace decir barbaridades al ministro Luis Caputo. En el informe presentado por este talentoso hijo de puta no entró la frase “los tarados que hablan de la industria nacional” porque esa fue dicha en agosto y quedó para el informe del segundo semestre. El resto de las barbaridades estaban todas, la de los kukas que no vuelven más, la del riesgo kuka, lo de Kicillof y la invasión de extraterrestres, etc. O sea, todo ese repertorio de cosas que dice el ministro para generar confianza y que, como bien planificó el CDLM, logran el efecto contrario.
Por su parte, el Encarajinador Político que maneja a Milei demostró el upgrade que consiguió en su vínculo con el presidente. Este viejo zorro del mal sabía que lo de ensobrados y mandriles ya no daba para más. Con eso ya no iba a sorprender al auditorio. Por eso puso en marcha la Operación Ipanema.
Llevar a Milei a Brasil para insultar al presidente del país más importante de la región y el que más peso tiene en la economía argentina fue un acto de destreza que demuestra, una vez más, el poder de fuego del Club de los Malos.
El resto de los Encarajinadores infiltrados en el gobierno fueron aplaudidos con moderación porque lo que están haciendo hoy es más o menos lo mismo que ya venían haciendo desde el año pasado: la guerra contra Villarruel o la pelea interna entre Karina y Santiago Caputo. Nada nuevo pero todo positivo. Se confirma: todo marcha acorde al plan.
Por el otro lado, había mucha expectativa por la presentación de los responsables de arruinar a la oposición. Son muchos.
En ese contexto, el momento más emotivo fue cuando se le entregó a Martín Insaurralde el premio a la trayectoria. Es curioso que un miembro del CDLM reciba esta distinción siendo una persona relativamente joven, pero es tanto lo que hizo por destruir al kirchnerismo, y en tan poco tiempo, que se lo merecía. Desde el inolvidable golpe del yate Bandido, en plena campaña presidencial del 2023, hasta la Operación Melamina en la que difundimos las imágenes de millones de dólares escondidos prolijamente en el famoso vestidor, todo demuestra que estamos ante un jugador distinto.
La estatuilla fue entregada por el viejo Encarajinador en Jefe que hace años dinamitó al radicalismo y que ahora está terminando de demoler al PRO. Hubo abrazos, fotos, algunas lágrimas. Lindo momento de la noche.
Luego se mostró la evolución del conflicto que seguimos fogoneando entre Cristina y Kicillof. La novedad al respecto es que el Encarajinador en Jefe del kirchnerismo reveló que la próxima jugada será la candidatura de Máximo Kirchner a gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Una verdadera bomba de profundidad en el corazón del votante peronista. Se sabrá en los próximos meses.
La nota de color la dió el joven hijo de puta que infiltramos en la gobernación de La Rioja y que le hizo decir al gobernador Quintela que si gana el peronismo van a expropiar todo. Hermoso. Jugada a dos bandas: destruye todo acercamiento del peronismo con el votante de clase media independiente y a la vez impacta en el plan económico del gobierno porque espanta a los capitales. Un Encarajinador Político con hambre de gol. Una promesa salida del semillero del CDLM.
Más allá de los éxitos en el terreno de la política, causó admiración lo que el Club de los Malos llevó adelante durante el Mundial 2026 jugado en EEUU. Nuestros Emputecedeores Urbanos, o sea la fuerza de élite que organiza movidas especiales que perturban la vida cotidiana de la sociedad, mostró los resultados de una novedosa maniobra denominada Operación Delay.
Mediante una tecnología sofisticada logramos intervenir las distintas señales que transmitían los partidos de modo que las imágenes tuvieran un delay de entre 30 segundos y un minuto. El daño no fue grave pero fue amplio. Lo sufrieron todos. No solo se escuchaban goles anticipadamente sino que se desactivaba todo entusiasmo cuando el equipo argentino atacaba. La falta de un grito de gol implicaba saber que la jugada no había prosperado. Un penal que antes de patearse no genera un grito significa que fue malogrado, aún antes de que el televidente vea la ejecución.
De ese modo, le arruinamos a la sociedad buena parte del disfrute y la emoción. El mecanismo tecnológico que permitió semejante hijaputez es un secreto de estado.
Los versículos ancestrales siempre nos dejan lecciones de vida. Por eso y por siempre, allí donde haya un deseo o una ilusión estará el Club de los Malos para desactivarla, frustrarla y condenarla al olvido.
Cada vez más CDLM. Cada vez más daño.
Cada vez más bello.
Para Clarín, Alejandro Borensztein



