El consumo de carne de cerdo casi se triplicó en los últimos 20 años

El consumo de carne de cerdo en Argentina ya supera los 20 kilos por persona al año, una transformación que convirtió a la proteína porcina en protagonista de la mesa argentina. Así lo afirmó Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina, en una entrevista en Infobae en Vivo, donde atribuyó el fenómeno a una combinación de precio, ciencia y cambio de hábitos.

La brecha de precios con la carne vacuna es lo más visible del cambio. El kilo de carne vacuna promedia los $18.564, mientras que el pechito de cerdo se consigue a $8.944 —menos de la mitad—, y el pollo fresco, a $4.822. “La puerta de entrada al cerdo siempre fue el precio”, reconoció Seijas y sumó: “Históricamente la relación entre la carne vacuna y la de cerdo era una diferencia del 30%; en este año llegamos a tener hasta 120% de diferencia.”

Ese diferencial se hizo especialmente evidente en febrero de 2026, cuando tres kilos de pechito de cerdo equivalían en precio a uno solo de asado vacuno.

Según comentó el ejecutivo, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizó un informe para respaldar con evidencia científica lo que el mercado ya venía señalando. Según ese relevamiento, las grasas del cerdo son saludables y comparables a las del aceite de oliva, lo que refuta una percepción negativa arraigada durante décadas. “Podemos afirmar, a través de la ciencia, cuál es el valor nutritivo de la carne de cerdo para que todos los consumidores lo sepan”, dijo Seijas.

Un corte de carne de cerdo cruda exhibe su textura de fibra muscular con veteado de grasa blanca y tonos rosados bajo una iluminación suave. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe del INTI también identificó otros atributos: la carne porcina aporta proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y creatina natural, lo que la posiciona como una alternativa válida para deportistas. “Hay carne magra para los deportistas que necesitan una alimentación de ese estilo. Aporta creatina natural, lo que evita el uso de suplementos o cualquier tipo de complemento”, explicó el directivo de la Federación Porcina.

El boom del consumo también transformó la oferta en el mostrador. Cortes que antes se destinaban casi en su totalidad a la industria chacinera —como la nalga, la bola de lomo, la cuadrada, el cuadril y el carré— hoy llegan frescos a las carnicerías. “Toda la parte de la pata, por lo general, antes se destinaba a la industria que realiza los chacinados y los fiambres. Actualmente el boom de consumo que se está dando es por la carne fresca; todo eso se tracciona al mostrador”, explicó Seijas.

El pechito de cerdo, en particular, se consolidó como el reemplazo directo del asado vacuno. “No hay ningún asado que hoy no tenga un corte de cerdo. El pechito es el reemplazo del asado vacuno”, afirmó el directivo. Las milanesas de cerdo —elaboradas con bola de lomo, nalga, cuadrada o cuadril— también ganaron terreno en la cocina cotidiana.

La irrupción del cerdo en la dieta argentina tiene un hito político que Seijas no esquivó: en 2010, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó públicamente que la grasa de cerdo era menos nociva que la de vaca y que mejoraba la actividad sexual. “Desde que lo dijo Cristina, hubo un boom de consumo”, recordó. La carne porcina, añadió, “aporta vitalidad y eso hace que uno tenga mucha más energía para la vida diaria».

Infobae

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