Donald Trump, perdió el control en la Cámara de Diputados y el Senado
El avance demócrata en estados históricamente republicanos reflejó el descontento de los votantes con la gestión de Donald Trump, marcada por el aumento del coste de vida, los aranceles y la guerra contra Irán, que disparó los precios del combustible.
Los demócratas tomaron el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones del martes, en una contundente derrota para el Partido Republicano. El resultado dejará al presidente Donald Trump frente a una oposición con poder para bloquear leyes, impulsar investigaciones sobre su administración y frenar nombramientos judiciales y de altos cargos del Gobierno durante los dos últimos años de su mandato.
La victoria demócrata se extendió por varios estados tradicionalmente republicanos y permitió al partido recuperar el control de ambas cámaras del Congreso. Los resultados reflejaron el descontento de los votantes por el coste de la vida, los aranceles y la guerra contra Irán, un conflicto que disparó los precios del combustible y profundizó el rechazo a la gestión del mandatario.
En algunos estados, como Texas, no se ha elegido a un senador demócrata desde 1988, y Kansas no lo ha hecho desde 1932.
Este martes también se eligieron 36 gobernaciones y más de 6.100 bancas en legislaturas estatales, junto con otros cargos y consultas locales, lo que terminaba de diseñar el nuevo mapa político estadounidense en los próximos dos años, que hasta ahora era rojo (el color de los republicanos) y viró hacia el azul (el color de los demócratas).
El panorama para Trump ahora asoma muy complicado. Sin ninguna de las cámaras a su favor, Trump se convierte en un “lame duck”, un “pato rengo”, como se conoce a los presidentes que pierden poder porque tienen el Congreso en contra.
El voto de castigo de la ciudadanía
En la segunda mitad de su mandato le será muy difícil aprobar leyes y su agenda política probablemente quede paralizada. Las presidencias de comités clave en ambas cámaras pasarán a control demócrata y también perderá la mayoría para confirmar jueces, funcionarios y otros nombramientos importantes.
Pero, sobre todo, corre el riesgo de que un Congreso demócrata pueda impulsar un impeachment o juicio político por alguna controversia personal o de su mandato.




