No llega: el Banco Central debería comprar U$S 1.244 millones antes del 30 de junio para cumplir con el FMI

Pese a la relativa calma en el mercado cambiario y al récord de ingresos de dólares por el agro, el Banco Central vivirá con apremio los próximos 38 días. La autoridad monetaria deberá demostrar a fines de junio si consiguió alcanzar su meta de acumulación trimestral de reservas de US$ 2.900 millones y en lo que va del período, apenas pudo conseguir la mitad.

El organismo que preside Miguel Pesce cerró el viernes pasado una semana positiva por sus intervenciones en el mercado cambiario, al comprar US$ 40 millones. De esta manera, lleva comprados más de US$ 770 millones en lo que va de mayo, una cifra que no veía desde el mismo mes de 2021. El dato es agridulce: en aquel momento, el organismo se había hecho de US$ 2.100 millones.

Ahora, el Central no sólo está lejos de repetir la performance de un año atrás, sino que está presionado por mejorar su posición compradora: hasta el 30 de junio deberá juntar US$ 1.244 millones, lo que le pone un piso de US$ 59 millones diarios a sus compras, si se toman en cuenta los tres feriados nacionales tendrán lugar en las próximas seis semanas. Una marca que se torna ambiciosa dentro de un contexto de mayor demanda de divisas.

Según cálculos privados, en abril las exportaciones llegaron a tocar los US$ 8.000 millones, su nivel más alto visto en dólares corrientes en casi 10 años. «Es indudable que, desde el punto de vista de los precios, Argentina está gozando de circunstancias excepcionalmente favorables, que sin embargo no se terminan de plasmar en una oferta neta de dólares», explicaron analistas de la consultora Delphos.

La razón fundamental de esta dinámica es la persistencia de la brecha cambiaria, que «impulsa importaciones de bienes de capital, consumo y automóviles y desincentiva exportaciones de bienes y servicios junto al aumento de la demanda de combustibles para hacer frente a las necesidades energéticas de una economía que recuperó el nivel de actividad prepandémico», según señalaron en Delphos.

Como la meta de acumulación de reservas luce ahora más apretada que unos meses atrás, en la City creen que para poder alcanzarla, el Banco Central volverá a cerrarle el grifo a los importadores. «El FMI ya comunicó que no se modificarían las metas. Al BCRA no le queda otra que endurecer el cepo», dijo el economista Fernando Marull, de FMyA.

«Para los próximos meses el agro va a empezar a bajar el ritmo de liquidación, y las importaciones de energía van a subir. Por lo cual, el saldo comercial mensual va a ser relativamente más bajo, y dado que el Banco Central tiene que comprar reservas, lo más seguro es que el ajuste venga por un endurecimiento al CEPO, tanto en importaciones de Bienes, Servicios y Turismo, como en pagos de deuda», detalló Marull.

Aquí se abre otra disyuntiva para el equipo económico del Gobierno: apostar a conseguir la recuperación de reserva pactada significa mayor restricción a la demanda importadora, que a su vez puede limitar aún más el crecimiento económico. La semana pasada se conocieron los datos de marzo: respecto al 2021, la actividad creció en el primer trimestre 6,1%, aunque se contrajo 0,7% de lo que se había visto el mes anterior.

La falta de dólares será lo que limite el crecimiento de la economía este año. En el Gobierno creen que el PBI podría crecer entre el 7% y el 10% este año, pero que para eso «se necesitarían US$30.000 millones más en el Banco Central», indicaron fuentes oficiales a este diario. Por eso, las previsiones ahora comienzan a recortarse.

Para Guido Lorenzo, de la consultora LCG, esta falta de «holgadez» supone también otros problemas para el programa económico: «En el Gobierno ya asume que muy posiblemente esta meta no se cumpla y que la fiscal también será desafiante. El problema que conlleva esto para la política económica es que debe mostrarse aún más comprometido con cumplir con lo acordado en materia de medios para alcanzar las metas», explicó.

Lorenzo añadió: «Debería mostrar que el tipo de cambio real no se está atrasando y que la tasa de interés supera a la inflación esperada. Sin ello será difícil justificar una solicitud de waiver por parte de la Argentina ante el organismo».

Fuente: Clarín

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