Los tropas rusas continúan su repliegue y Melitopol es la nueva ciudad clave

Las fuerzas rusas pretendían utilizar el ancho río Dniéper como línea de defensa en el frente sur. Hace tres semanas perdieron la ciudad de Kherson después de ocho meses de ocupación y se pertrecharon en la orilla oriental.
Pensaban quedarse allí a pasar el invierno. En esa región en los próximos tres meses es casi imposible cualquier avance de la artillería. Pero en las últimas horas se vieron indicios de que los rusos ya no pueden sostener esa posición y que se retiran más adentro del territorio hacia el Mar Negro y la frontera de su país.
El gobierno de Moscú ya ordenó a los civiles que abandonen las ciudades situadas a menos de 15 km del río y retiró su administración civil de la ciudad de Nova Kakhovka, frente a Kherson, que es donde tenían previsto organizar el gobierno de la zona ocupada. Fuentes militares ucranianas hablaban esta semana de un retiro de de la artillería pesada rusa que estaba cerca del río a posiciones más seguras. Ahora, todo indica que la defensa ucraniana podría continuar su avance y seguir reconquistando territorio. Desde el comienzo de la contraofensiva, ya recuperó un 55% del terreno ocupado por los rusos en febrero. Las fuerzas del Kremlin llevan tres meses retrocediendo.

“Se observa una disminución del número de soldados y equipos militares rusos en el asentamiento de Oleshky”, dijo en un comunicado el ejército ucraniano, refiriéndose a la zona donde se había concentrado una importante unidad de tanques y lanza misiles. “Las tropas enemigas fueron retiradas de ciertos asentamientos del oblast (provincia) de Kherson y dispersadas en franjas de bosque a lo largo del tramo de la carretera Oleshky – Hola Prystan”, continúa el informe, refiriéndose a un tramo de carretera de 25 km que atraviesa pueblos ribereños dispersos en la orilla oriental del Dniéper. De acuerdo a la agencia Reuters, se trata de un movimiento de tropas recientemente movilizadas por Moscú y un indicio de que las unidades rusas más profesionales ya se encuentran a resguardo tierra adentro.

Posiciones abandonadas por los rusos en la orilla oriental del río Dniéper, cerca de la ciudad de Kherson. (ukraine.osintukraine)Posiciones abandonadas por los rusos en la orilla oriental del río Dniéper, cerca de la ciudad de Kherson. (ukraine.osintukraine)

Ucrania está a la ofensiva a lo largo de la mayor parte de los casi mil kilómetros de la línea del frente. Rusia se encuentra en una posición defensiva en el sur y el noreste, mientras sigue atacando en una ciudad del este, Bakhmut, que es donde se registran ahora los combates más duros. De todos modos, los estrategas militares occidentales creen que las fuerzas ucranianas van a ralentizar su avance. “Si sigue adelante, Ucrania se enfrenta a importantes obstáculos: Si bien ha empujado a más rusos a un espacio más reducido, esto significa que las batallas que se avecinan serán contra un territorio más densamente defendido, en un terreno difícil”, explicó un ex general de tres estrellas del Pentágono en una entrevista con Al Jazeera.

Las fuerzas ucranianas se encuentran en este momento luchando en los pantanos y las islas del delta en la desembocadura del río Dniéper. Mantiene una línea de múltiples trincheras en la estepa nevada de la región de Zaporizhzhia, en el sur. Y sostiene un frente inestable a lo largo de la llamada línea Svatove-Kreminna, en los bosques de pinos del noreste de Ucrania. Con lo más grave del invierno por venir, es muy poco probable que pueda mantener esos tres frentes abiertos. Los campos de trigo, las minas de carbón y las ciudades agrícolas de la rica región de Donbás, en el este de Ucrania, siguen siendo terreno disputado, y una zona en la que Rusia intenta cambiar el rumbo de sus fracasos. Según el general Oleksiy Hromov, miembro del Estado Mayor ucraniano, el frente oriental sigue siendo el más difícil. Entre el 12 y el 17 de noviembre, dijo, se produjeron en esa región más de 500 combates.

Los informes de los corresponsales rusos que acompañan a las tropas de su país hablan de sangrientos combates por el control de Bakhmut. La ciudad tiene un valor estratégico relativo, pero si los rusos logran mantener el pulso se le abriría un camino hacia otras ciudades más importantes en el Donbás. Además, allí en Bakhmut están luchando los mercenarios de la empresa privada rusa de contratación militar Wagner. Los soldados de Wagner son muy caros para el Kremlin y hasta ahora no cumplieron con las promesas de gloria que el dueño de la empresa, el oligarca Yevgeny Prigozhin, le hizo a su amigo personal Vladimir Putin.

Colas para conseguir agua potable en la ciudad reconquistada de Kherson que estuvo durante ocho meses en manos de los rusos. (REUTERS/Anna Voitenko)     Colas para conseguir agua potable en la ciudad reconquistada de Kherson que estuvo durante ocho meses en manos de los rusos. (REUTERS/Anna Voitenko)

Ucrania, por su parte, se ha mostrado reacia a ceder ninguna ciudad sin luchar, como demuestra la batalla de un mes por Sievierodonetsk, una ciudad cercana a Bakhmut y finalmente tomada por los rusos, y Mykolaiv, en el sur, aún en poder de Ucrania. Los generales ucranianos creen que de todos modos se encuentran en “el principio del fin de la guerra” que tendrá su momento más intenso en marzo y abril cuando los ucranianos se lancen a una ofensiva final para expulsar a los rusos hasta el Mar Negro. Les falta reconquistar una quinta parte del territorio de su país.

Los avances de Ucrania significan que más líneas de suministro de Rusia en el sur están ahora al alcance de las armas y cohetes de la defensa. Pero, como viene ocurriendo desde la invasión del 24 de febrero, la debilidad rusa sigue estando en sus tropas. “Las unidades terrestres rusas han sufrido de baja moral, mala ejecución de las armas combinadas, entrenamiento insuficiente, logística deficiente, corrupción e incluso embriaguez”, escribió en su último informe Seth G. Jones, director del Programa de Seguridad Internacional del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington.

Un trabajador municipal ucraniano remueve los escombros de un edificio residencial de Donetsk alcanzado por un misil ruso. (REUTERS/Alexander Ermochenko)      Un trabajador municipal ucraniano remueve los escombros de un edificio residencial de Donetsk alcanzado por un misil ruso. (REUTERS/Alexander Ermochenko)

Con estos últimos avances sobre la rivera este de Dniéper, los misiles ucranianos de precisión y largo alcance ahora pueden llegar más adentro del territorio controlado por Rusia, con casi todo el norte de Crimea dentro del alcance. Los rusos ya están cavando trincheras en esa península que invadieron y se anexionaron en 2014. Los rusos también están añadiendo nuevas líneas de defensa en la ciudad sureña de Melitopol, que fue ocupada por Rusia en los primeros días de la guerra. Se encuentra en el cruce de las principales carreteras del sur, lo que la convierte quizá en la ciudad más importante desde el punto de vista estratégico bajo control ruso. Si los ucranianos logran romper esa barrera, podrían dividir a las fuerzas rusas en dos, con un frente en el este y otro en el sur, pero sin contacto entre ellos.

Es probable que en los próximos días se registren escenas extraídas de la evacuación de Dunkerque, cuando cientos de pequeños barcos británicos salieron en apoyo de la marina real para retirar a más de 200.000 soldados británicos y 100.000 franceses y belgas después de que Francia fuera derrotada por el ejército nazi. Ahora, será algo mucho menos épico, y en sentido contrario. Las tropas ucranianas cruzarán el río Dniéper con pequeños lanchones y barcos de pescadores para intentar posicionarse en la orilla del este a la espera del momento de continuar la ofensiva.

Fuente: Infobae

 

 

 

 

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