La Cámara expresó su preocupación por la venta de duraznos enlatados chinos en comercios locales

La Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria expresó su preocupación luego de que en los últimos días se pusiera en el tapete la venta de duraznos enlatados provenientes de China en comercios locales.

“La CCIA expresa su profunda preocupación por la presencia de productos de origen chino como el durazno en lata, en el mercado provincial, siendo nuestra provincia principal productora y en especial nuestro departamento uno de los referentes en el mencionado producto”, comenzó diciendo la institución a través de una misiva firmada por su presidente Nicolás Martínez.

“Si bien este hecho es alarmante, el análisis no debe reducirse a buscar el culpable de elaborar el producto, importarlo o comercializarlo en la góndola de un supermercado, sino que por el contrario debe llevarnos a una reflexión acerca del complejo panorama en relación a la cadena productiva del durazno como un ejemplo, en especial la falta de competitividad que hoy transitan las pymes, entre excesivas cargas impositivas, falta de acciones de fomento y protección de los productos elaborados en el país por parte del Gobierno y la ineficiencia productiva por la falta de incorporación de métodos y tecnologías asociadas a la producción”, añadieron.

En ese contexto, la Cámara hizo foco en una serie de aspectos “que caracterizan las dificultades de la producción de durazno”:

  • Argentina es un pequeño productor a nivel mundial (participa con un 5%), con una baja presencia en el comercio internacional.
  • Riesgo climático (granizo y heladas).
  • Bajo grado de asociatividad de los distintos agentes de la cadena.
  • Restringido acceso a la información de mercado y poca información del sector disponible.
  • Baja escala productiva (excepto líderes). Falta una ampliación de la capacidad industrial.
    Distancia de los mercados y poca tecnología de comercialización para exportar.
    Dificultad para tener una presencia constante en los principales mercados externos.
  • Mayor costo de fletes y ausencia de transportes adecuados (no hay ferrocarriles).
  • Restricciones de financiamiento.
  • Escaso poder de negociación con el proveedor de hojalata (representado por el 35% del costo de producción).

A partir del trabajo del sector primario elaborado por la Institución, fueron mencionados otros aspectos:

  • El censo agropecuario 2018, indicó que las hectáreas destinadas a la producción agrícola, ganadera y forestal en Mendoza se mantuvieron estables, en los últimos 16 años. Sin embargo, el número de propiedades se redujo un 26%, lo que refleja una disminución en la cantidad de productores primarios.
  • En el oasis sur, no solo se disminuyó la cantidad de productores, sino que también hubo una reducción en las superficies cultivadas. Como ejemplo, se perdió 2.000 hectáreas de vid5 y 1.300 de duraznos. Esto impactó con la pérdida directa de 735 puestos de trabajo (sólo considerando estas actividades).
  • No todos los productores pueden adoptar nuevas tecnologías de producción y comercialización ya que la economía no lo permite, y los subsidios están destinados a solo un rango de productores. Algunos no toman decisiones independientes de prevención de riesgos climáticos, como mallas antigranizo, e incluso creen que los seguros no son necesarios. Pero a su vez, regionalmente, se nota una baja adaptabilidad del sector al cambio. Tanto a las nuevas demandas del mercado como a la reconversión de cultivos.
  • Planificaciones ineficientes: los planes que acompañan al agricultor son: ambulatorios y solo de reacción ante la crisis. Existen planes estratégicos sectoriales, no coordinados para el desarrollo integral de la región.
  • Logística: el alto costo de la logística, genera que el precio del producto descienda para competir en el mercado. Por ende, disminuye el precio pagado al productor primario y los sueldos en relación.
  • Presión fiscal: es superior al 50% del precio de venta al consumidor final.

“Todo esto afecta la productividad de la actividad, llevándola a niveles bajos así como poco rentables, por el elevado costo de producción de conservas y pulpas que se traduce a un precio poco competitivo en relación a los productos importados.

De acuerdo a los datos aportados por Federación Plan Estratégico de Durazno para Industria, el valor de una lata de durazno o tomate en Argentina tiene un componente impositivo de alrededor del 40%.

El costo argentino por producir, transformar y comercializar está por encima del de otros países en el mundo, y esto es un tema que debe llevarnos a nosotros y a nuestros gobernantes a plantear con seriedad la reflexión acerca de lo que sucede con las pymes en Argentina, de manera general, para el desarrollo de verdaderas soluciones para el crecimiento de las pymes, el empleo y el País, de manera seria y coherente”, señalaron.

La misiva cierra diciendo: “En conclusión, las economías regionales se encuentran golpeadas por los bajos precios, que las cadenas productivas pueden ofrecer a sus productores primarios. La baja rentabilidad asociada a la falta de acceso financiero, mercado transparente y definido, ausencia de un marco legal (Ley de Economías Regionales), baja adaptación al cambio climático, presión fiscal y los vaivenes de la macroeconomía; produjeron que los productores del sur no puedan modernizar sus técnicas de cultivo, incorporar tecnologías de riego y mecanizar labores. Entonces, las cadenas de valor requieren ser reformulados para sobrevivir al mercado actual”.

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