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La Argentina superó a Panamá y cerró una ventana perfecta y con muy buenas sensaciones

Si la búsqueda estaba en saber en qué lugar está parada la selección de básquetbol de la Argentina, esta ventana de eliminatorias le permitió a Néstor García sacar buenas conclusiones. Sin tener a su equipo completo, cosechó dos victorias como visitante que le permitieron entender que, con rodaje, el conjunto nacional mantiene su esencia intacta. Con Facundo Campazzo como líder y con un Nicolás Brussino determinante, superó a Panamá por 88-77, pero lo que obtuvo con la victoria es más grande que un simple marcador favorable, porque algunas señales colectivas permitieron comprender que el hambre competitivo de este equipo no se acabó.

El primer juego con Venezuela mostró una reacción vital en el tercer cuarto y se llevó una victoria importantísima (69-67) para consolidar la confianza del grupo. En este último juego, lo que encontró el equipo del Che García, en el segundo cuarto ante Panamá fue una versión muy cercana a lo que expuso cuando fue subcampeón del mundo. Concentrado, con buenas rotaciones defensivas, corriendo la cancha, acertando desde tres puntos y con apenas un puñado de pérdidas.

Y lo más interesante del caso es que logró dar dos pasos importantes con sólo una parte del grupo que fue subcampeón del mundo. Porque si bien estaban Campazzo, Brussino, Delía y Garino (recién volvió a la selección), al equipo argentino le faltaron tres piezas vitales: Laprovittola, Luca Vildoza y Gabriel Deck. Y las señales más alentadoras son que pudo suplir esas ausencias con el talento de Bolmaro, la vigencia de Delfino y la enorme entrega de jugadores como Vaulet, Romano y José Vildoza.

El equipo del Che García, en definitiva, sabe tras estas conquistas, que su objetivo central está en la segunda etapa de las eliminatorias. Porque en esa instancia se resolverá su pasaje a la Copa del Mundo. Allí compartirá el grupo E con Canadá, República Dominicana y Bahamas, más Venezuela y Panamá.

Esa segunda etapa se jugará en dos ventanas, que serán en noviembre de 2022 y febrero de 2023. Allí, cada equipo jugará como local y de visitante contra los tres nuevos equipos de su grupo. Al final de estos seis partidos adicionales por equipo, los tres mejores seleccionados de cada grupo (en el F están Brasil, Uruguay, (Colombia o Chile), Estados Unidos, México y Puerto Rico), más el mejor cuarto equipo, se clasificarán para el Mundial de Filipinas-Indonesia-Japón 2023.

Pero estos dos duelos ganados le permiten también al conjunto nacional sumar horas de vuelo de cara a la Americup, que se disputará en Brasil, entre el 2 y 11 de septiembre próximo. Allí podría tener a todo su plantel disponible y quizá saber exactamente si el subcampeón del mundo está de vuelta.

El duelo con Panamá

Un comienzo con buenas ayudas defensivas, pero sin tanta claridad ofensiva. La Argentina buscó correr la cancha, pero le costó encontrar los caminos porque confundió apuro con velocidad. Sin embargo, le sobra talento y recursos como mantenerse en juego. La larga distancia de Bolmaro, la experiencia de Campazzo, las ayudas en la pintura de Delia le permitieron al conjunto nacional no dejar que se escape Panamá, que para el estilo del básquetbol caribeño tuvo a Gaskin y Mitchell como los dos jugadores que combinados anotaron 16 de los 23 puntos que anotó Panamá en el primer cuarto.

Se prendió Brussino en el arranque del segundo cuarto. Y rompió el 23-23 con dos bombas de tres puntos que le permitieron tomar aire a la Argentina. Y detrás ofreció una asistencia de espalda para una volcada tremenda de Cáffaro, marcó un parcial de 8-2 y puso el partido 31-25. Lo que fue un arranque intenso, resultó el aviso de lo que sería el período del conjunto nacional.

Si bien Gaskin, Romero y Mitchell intentaron meter en el juego a Panamá, muy poco le duró esa energía al equipo local. Porque cuando Campazzo tomó la determinación de hacerse dueño del juego, se rompió todo lo propuesto por el equipo que conduce Flor Meléndez. Pero lo más interesante de lo que ofreció la Argentina, fue la producción colectiva, porque dominó el rebote (24-15), tuvo un 53% en tiros de campo, apenas perdió 5 balones en dos cuartos (en el partido ante Venezuela había perdido 11 en el mismo tramo) y entre Campazzo y Brussino combinaron 32 puntos (16 cada uno).

La Argentina defendió, corrió la cancha cuando pudo, cuidó su aro con buenas ayudas, atacó el cristal rival para quedarse con varios rebotes y mostró que cuando eleva su nivel está por encima de rivales como Panamá. En un cuarto le anotó 31 puntos y se quedó con la primera mitad por 54-38.

La segunda mitad no cambió demasiado la ecuación, porque la Argentina sostuvo una defensa intensa, en especial en la primera línea, no lo dejó crear juego a Panamá y le permitió robar algunas bolas y correr la cancha. Se sumaron a la producción Bolmaro y Delfino con puntos consecutivos y las distancias entre ambas selecciones fue creciendo. El equipo más concentrado, con el dominio de las acciones y ante un rival de sin demasiadas herramientas más que el empuje de Gaskin (21 puntos hasta el tercer cuarto), la Argentina extendió su ventaja en el marcador: 80-61.

El último capítulo arrancó algo desconcertante para la Argentina, porque tuvo tres pérdidas y cinco lanzamientos fallados en 3 minutos, lo que le permitió a Panamá correr en algunas acciones y achicar la distancia a 13 puntos (60-67). Rápidamente el Che García pidió un tiempo, calmó las aguas y les dejó en claro a sus jugadores: “Tranquilos, nos bajaron 5 puntos nada más. Sigamos jugando”.

Lejos de poder mejorar, los primeros 5 minutos del cuarto fue de lo más flojo, porque sufrió un parcial de 10-0. tuvo 5 perdidas y 0 de 8 en lanzamientos de campo. Incluso, Panamá redujo la ventaja a un dígito (71-80). Rompió la barrera de los 80 Campazzo, que sacó una falta con un lanzamiento de tres puntos, que el base cambió por tres tantos desde la línea de tres puntos. Brussino salvó un lanzamiento de Bolmaro y anotó los primeros dos puntos de campo después de casi 7 minutos, en un cuarto para el olvido, porque la Argentina tuvo 14 pérdidas. A pesar de una mala producción final logró cerrar el juego por 88-77.

Cómo sigue el camino de la selección

El equipo del Che García avanzó junto a Venezuela y Panamá a la segunda etapa de las eliminatorias. Allí compartirá el grupo E con Canadá, República Dominicana y Bahamas. Por otra parte, los seis clasificados de los grupos B y D son Brasil, Uruguay, (Colombia o Chile), Estados Unidos, México y Puerto Rico, los cuales formarán el grupo F.

Esta segunda etapa se jugará en tres ventanas, que serán en noviembre de 2022 y febrero de 2023. Allí, Cada equipo jugará como local y de visitante contra los tres nuevos equipos de su grupo. Al final de estos seis partidos adicionales por equipo, los tres mejores seleccionados de cada grupo, más el mejor cuarto equipo, se clasificarán para Mundial Filipinas-Indonesia-Japón 2023.

La disputa de la Americup

El combinado nacional tendrá más acción para este 2022. Del 2 a 11 de septiembre, en Brasil, se disputará la edición número 19 de la AmeriCup. Serán 12 las selecciones participantes en esta competencia: Argentina, Canadá, Colombia, Estados Unidos, Islas Vírgenes, México, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y la nación anfitriona, Brasil.

Allí, el conjunto de Néstor García estará en el grupo B junto a Islas Vírgenes, equipo contra el que debutará el 3 de septiembre, Puerto Rico, rival contra el que se medirá al día siguiente, y República Dominicana, seleccionado con la que se medirá el 6 de ese mes.

En la última competencia, disputada en 2017, Estados Unidos se coronó como campeón de la AmeriCup derrotando a la Argentina en la final por 81 a 76. En aquella oportunidad, el torneo se jugó en tres países: Argentina, Colombia y Uruguay.

Fuente: La Nación

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