42% de pobreza, ¿y la mesa contra el hambre?

En 1974, el índice en nuestro país era del 4,5 por ciento. Ahora, es del 42. En menos de 50 años, se produjo una catástrofe. El tobogán no solo es largo sino empinado. Y lo peor: no se le ve el arenero, es decir, cuándo se va a detener la caída.

¿Qué fabrica hoy Argentina? Básicamente una sigla: NBI, necesidades básicas insatisfechas. Y aquí hay que estar atentos a una maniobra semántica: ahora es común escuchar a funcionarios y referentes políticos hablar de que “la pobreza es una deuda de la democracia”, como si ellos no hubieran protagonizado la película de la decadencia, rodada por la clase dirigente los últimas 5 décadas.

Lo cierto es que la “deuda de la democracia”, frase impersonal, plato volador que aterrizó en Casa Rosada, generó hacinamiento, falta de agua potable y de cloacas. Y además, cambió el paisaje corporal. A los cuerpos flacos por desnutrición, se agregaron los cuerpos gordos de malnutrición. La gordura del mal alimentado. ¿Cuál es la receta para hipotecar el futuro? Hidratos de carbono, grasa, azúcar y sal.

Esa alimentación, la más barata y accesible, produce problemas médicos presentes y futuros en los adultos y a los chicos los condena a que el desarrollo de su cerebro no sea óptimo. La niñez es el momento clave de formación neuronal y la falta de proteínas puede causar un daño permanente. El aprendizaje queda condicionado. Un cerebro malnutrido en los años clave del desarrollo daña el sustrato orgánico. Dicho de otro modo: ese chico puede tener dificultades de aprendizaje porque tendrá problemas de “hardware”, ya no de software.

El kirchnerismo instauró en 2014 el “Día Nacional de la Identidad Villera”. Se conmemora cada 7 de octubre. Porque más fácil que bajar la pobreza es romantizarla o en el mejor de los casos, asistirla. Se distribuyen muletas porque no hay creación real de músculo productivo.

¿Cómo se sale del tobogán?

Con generación de riqueza e inversión. ¿Acaso el gobierno cree que con su caja de herramientas de siempre (“ponerle plata en el bolsillo a la gente” con las paritarias, reactivar el consumo) va a alcanzar para semejantes cifras? ¿Realmente piensan en usar la misma receta de siempre para esta situación de pobreza extraordinaria? Si el kirchnerismo en su mejor momento no pudo bajar la pobreza del 30 por ciento, ¿por qué lo lograría ahora con la misma fórmula si la situación social es mucho peor?

Más fácil que bajar la pobreza es romantizarla.

La batalla también es por la conversación pública. Si no puedo dominar un problema, puedo silenciarlo. Macri empeoró las cifras de pobreza y le armaron una potente escenificación opositora y catastrófica, “La mesa contra el hambre”, una especie de “USA for Africa” local, con un coro de conmovidos. Pero la carpintería peronista, que fabricó esa mesa para tantos comensales famosos en aquel momento, hoy la plegó y la guardó. ¿Dónde están aquellos llorones? Doble vara sonora: el hambre hace más ruido en la panza si el gobierno es no peronista.

Fuente: TN

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