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¿Y ahora qué? Más de 900 jugadores libres

Informe Olé, post 30-J: con el fútbol parado hace más de 100 días, los jugadores desde la A hasta la C afrontan rebajas de contratos, clubes sin apuro, seguro de desempleo, incertidumbre y preocupación.

El 30 de junio -como el 31 de diciembre- siempre fue una fecha de quiebre en el calendario del fútbol, aunque nunca estuvo tan en foco como ahora. Porque en vez de haber estado palpitando la Copa América -justamente, el martes la Selección Argentina hubiera cerrado la fase de grupos contra Bolivia en La Plata-, y con los equipos empezando sus pretemporadas, el coronavirus cobró forma de pandemia y desde el 17 de marzo la pelota dejó de rodar por estas tierras. Y como no tiene fecha concreta de regreso a la vista, este 30-J fue distinto: porque los clubes dejaron ir a muchos de los jugadores a los que se les venció el contratoY hay alrededor de casi 1.400 futbolistas, en toda la pirámide del fútbol argentino, que no saben cuál será la próxima camiseta que se pongan.

En Patronato se terminaron 19 vínculos. En Central Córdoba, 22. En San Martín de Tucumán eligieron poner toda la plata -e incluso más- en ir a pelear el ascenso al TAS: si los obligaran a jugarlo en cancha, deberá contratar un equipo nuevo. San Miguel anunció oficialmente que dejó en libertad a todo su plantel. En la Primera C, las bajas se cuentan de a 20 a 30 por club, llámese Dock Sud, Sportivo Italiano o Lamadrid. Y salvo los oasis de instituciones bien administradas o con aportes privados, como Riestra, Agropecuario o Estudiantes de Río Cuarto, la crisis no conoce de categoría.

Según contabilizó Olé123 jugadores quedaron desocupados en la Liga Profesional sobre 212 a los que se les acababa el contrato. En la Primera Nacional, fueron liberados 205 sobre los 515 que caducaban el 30-J. En la Primera B, 180 sobre 386En la C, son 413 los desocupados. Si la nómina se extiende al Federal A, la cifra supera los 450 futbolistas sin club. Es verdad, algunos podrán ser recontratados pero no se sabe cuándo. Y en el limbo quedaron un montón de jugadores que finalizaron sus préstamos, volvieron a su club de origen -incluso, ayer mismo, muchos fueron incorporados a los entrenamientos por Zoom-, pero que tienen muchas chances de volver a ser cedidos. ¿Pero adónde?

La situación fue forzada por los propios dirigentes. En una decisión intempestiva, a través del Comité Ejecutivo de la AFA, a mitad de abril suspendieron la temporada 2019/20 y cancelaron los descensos. En la A, incluso, se definieron los clasificados a los torneos internacionales (se armará un torneo relámpago para definir el cupo restante). Resta decidir de qué manera se disputarán los ascensos. También hay un boleto a la Libertadores para el ganador de la Copa Argentina. Sin embargo, clubes que ya saben que no accederán a un reducido para subir, se deshicieron de sus planteles completos.

Los dirigentes explican la decisión en que, de haber seguido igual -con torneos con descensos y planteles numerosos- muchos clubes hubieran desaparecido. Es cierto que, salvo el pago regular por los derechos de televisión, la inactividad bajó notablemente los ingresos de venta de entradas, pago de cuota social no bancarizado y sponsorización -muchos contratos de publicidad también vencieron el 30 de junio-, aunque de la misma manera dejaron de pagar operativos policiales y el costo que tiene abrir el club a diario y el estadio en cada partido.

Además de la ayuda estatal para pagar los sueldos de los empleados -están exceptuados los referidos al fútbol-, algunas instituciones encontraron paliativos para mantener las fuentes de trabajo en rebajar los salarios. No hay que bucear tanto para ver lo dificultoso que le resulta a Boca renovar con Carlos Tevez y Mauro Zárate. O el quita considerable que debió aceptar Darío Cvitanich para continuar en Racing. Otro ejemplo es el de Independiente y Huracán​: ante intimaciones por falta de pago, regularizaron sus deudas con determinado tope y, el resto, con cheques diferidos.

En el camino, desde Viamonte y desde Agremiados tendieron una mano. Primero, les dieron a los clubes la posibilidad excepcional de extender contratos por seis meses. Y luego, en conjunto, anunciaron un salvataje económico -con un piso de 20.000 pesos mensuales para los de la divisional más baja- y de cobertura médica para aquellos futbolistas libres.

Sin embargo, la incertidumbre invade a los jugadores, porque la oferta es mucha y la demanda es baja. Como hay tantos libres, les van a ofrecer contratos por menos plata que antes. Y si el 2021 se mantiene sin descensos -como está proyectado y fue votado en la misma Asamblea de la AFA en la que se reeligió a Claudio Tapia-, la perspectiva es que los torneos pierdan competitividad. Sin presiones, los dirigentes achicarán sus presupuestos y apostarán por juveniles o por jugadores de bajo salario, lo que afectará los de mayor trayectoria.

El contexto económico mundial -y el interno- tampoco ayuda a la compra-venta: a las dificultades de vender con el dólar a cambio oficial, se le suma que desde los mercados fuertes (como Europa, México o la MLS) se aprovecharán de la situación de los equipos argentinos.

En el mientras tanto, los clubes desean renovar ciertos préstamos pero no quieren hacerse cargo de los salarios en este tiempo en que el fútbol sigue detenido. Con un protocolo sanitario en proceso de discusión, ¿será a fin de este mes que se permitan los entrenamientos en la Liga y en la Primera Nacional?

La mirada positiva es que el libro de pases local abrió este miércoles, que el internacional lo hará el martes 7 y que, además de en Europa, el fútbol sudamericano, como Uruguay, Paraguay, Brasil y Perú, ya empieza a activarse.

Fuente: Olé

 

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