Video: los mosquitos invadieron la Costa y sorprendieron a los turistas con un “tornado” sobre la ruta

El fenómeno se dio por la combinación de días de lluvia y calor. “Nunca vi algo así”, dicen los vecinos. Puede durar varios días y no transmiten dengue.

«¡Tremendo! Hice un asado al mediodía y por poco los mosquitos se llevan la carne», bromea un vecino de Pinamar asediado por una invasión de insectos que tantos días de lluvia y calor deparó un fenómeno descomunal. Molestan, pican, no trasmiten dengue y no es exagerado hablar de torbellinos de mosquitos.

De hecho, así se puede ver en un video grabado camino a la localidad balnearia que capta el momento en que un pequeño tornado arrasa con una nube de mosquitos y ante la incredulidad de los automovilistas adopta la forma de embudo que caracteriza tales fenómenos de viento.

«¿Quién va a creer que estos son mosquitos?», se pregunta el conductor mientras transita la ruta 74, que une General Madariaga con Pinamar, ante el «tornado». «Es cada vez más grande, nunca en mi vida vi algo así«, se sorprende la mujer que lo acompaña.

Las imágenes fueron filmadas el lunes, cuando la invasión estaba en su pico y todavía predominaba el mal tiempo. Llovió muchísimo allí. El 12 de febrero cayeron 200 milímetros en tres horas cuando la media anual es de 569 milímetros.

El vendaval tuvo sus consecuencias y el terreno nunca terminó de drenar toda el agua: se formaron en el bosque pequeños humedales, espejos de agua, anegamientos, charcos, sitios ideales para que las hembras pongan sus huevos.

El veterinario Federico Barone, director del área de Zoonosis de la Municipalidad de Pinamar, explicó a Clarín que los dos primeros días fue difícil hasta salir a caminar. «Abrís la puerta del auto y se meten diez, quince mosquitos», contó.

El enjambre proliferó en el bosque como en ningún otro sitio. Pinamar, Valeria del Mar, Ostende padecen la invasión, que en Cariló se torna insoportable.

«Es un mosquito de hábitos silvestres y aquí con tanta agua encontró un lugar óptimo y los huevos que están en el ambiente tuvieron la oportunidad de eclosionar todos a la vez«, sostuvo.

Martes y miércoles salió lindo el sol en Pinamar y aunque hay menos, los invasores persisten. Barone explicó que la especie de mosquito, «de vuelo lento y fácil de matar», no tiene relevancia en la salud pública y aclaró que no se trata del aedes aegypti, por lo que no trasmite dengue.

No hay quien no hable de los molestos mosquitos en el balneario, y son pocos los que no se han quejado o reclamado a la comuna que salga a fumigar, un hecho que, indicó el director de Zoonosis, «no tiene sentido».

«La fumigación que se hace desde un vehículo adaptado con un tanque que va rociando veneno no sirve. Elimina una porción de mosquitos donde pasa el camión, a unos metros, y sólo adultos, a las larvas y a los huevos no los afecta, es decir que un rato después del paso del camión no cambia nada».

Además, dijo, el veneno afecta a otros insectos que hacen de controlador natural del mosquito. Entonces, ¿qué hay que hacer? «Solo esperar que pase», apuntó.

«Lo bueno del fenómeno es que no debería perpetuarse por el propio ciclo de vida del mosquito, de 7 días. Hoy hay menos que ayer y pronto volveremos a tener la población normal de mosquitos».

Para Barone, el torbellino de mosquitos tomado en la ruta tiene que ver con un fenómeno meteorológico. «No son mosquitos en formación de ataque», bromeó, «el fenómeno los agarra a todos en vuelo y los hace ver así».

Además de ser pacientes, desde Zoonosis recomiendan usar mosquiteros en puertas y ventanas y combatirlos con los productos que hay en el mercado, lo que se ha tornado todo un desafío aquí. Las cremas y aerosoles repelentes escasean, y cuando aparecen su precio provoca cierto escozor.

Fuente: Clarín

 

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