Venezuela: Luis Parra, el falso presidente de las 10 prostitutas

«Hoy estamos tomando posesión del despacho presidencial de la AN», informó ayer sin disimulo el falso presidente parlamentario Luis Parra en sus redes sociales. Y lo hizo escoltado por militares y rodeado de sus cómplices, tras convertirse en el gran protagonista del golpe legislativo contra el Parlamento ideado por el chavismo.

Desde ese momento este político llanero, de 41 años, desconocido hasta hace unas semanas, dio inicio a una ceremonia de la confusión, orquestada desde la revolución para darle contenido político a su «mandato». » Guaidó es el pasado», clamó el dirigente expulsado de la centrista Primero Justicia (PJ) ante los medios públicos y Telesur, ausentes durante años del Parlamento y que ahora lo tratan como a uno más de la elite chavista.

El problema para Parra, con evidentes carencias para el discurso político, es que ha dejado muchos huellas en su pasado más cercano. Hace 45 días escribió en su cuenta de Twitter: «Nuestro presidente Juan Guaidó nos llama a tomar las calles de manera decidida, ejerciendo la presión popular hasta reconquistar la libertad y la democracia de nuestro país».

Parra se defendió como pudo, pero sus viajes por Bulgaria, España e Italia le delataron aún más. Otro de sus movimientos en falso fue grabar la conversación que mantuvo con Roberto Déniz, periodista que investigó sus asuntos sucios. El mismo diputado publicó la conversación y se desnudó ante la opinión pública, que asistió sorprendida ante una confesión que dibuja su catadura moral: » Si yo me voy de viaje con cinco diputados y diez putas no tengo porqué decirte quién me pagó el viaje».

En Venezuela dicen que los llaneros, como el propio Hugo Chávez, airean sin vueltas lo que piensan, lo que les sale del alma. Parra desplegó hoy un discurso que más parecía una plegaria evangélica, durante el cual aseguró que viene dispuesto a cambiar al país y a enfrentar a oposición y a gobierno, como si fuera el cabecilla, con mechón canoso, de una tercera vía criolla.

Nadie le creyó. Un vídeo, grabado durante la tumultuosa sesión ilegal del domingo en la AN, reveló hasta qué punto es una marioneta del poder. Una vez acabada su autojuramentación como fraudulento presidente, sin protocolos, sin quórum y sin votos, Parra dudó cuál era el siguiente paso a seguir en tan tumultuosa situación. El encargado de sacarle las dudas fue el dirigente revolucionario Francisco Torrealba, director de orquesta durante todo el día. Su orden fue concluyente: «¡Siéntate y nos quedamos todos aquí, nadie se va!».

En Venezuela llaman «cara de tabla» a aquellos que ni siquiera se ruborizan con sus propias mentiras. «No hubo ningún impedimento para entrar en la AN», aseguró ante las cámaras amigas que lo grababan, pese a que las imágenes de las horas de forcejeo entre Guaidó y un grupo de diputados frente a los militares de Maduro han dado la vuelta al mundo.

La prensa local desnudó estos días otras conexiones peligrosas de Parra con los ricos del chavismo, que incluso están vinculados con el propio Alex Saab. Hasta Maduro le dio su beneplácito personal el domingo por la tarde, al «reconocerlo» como «presidente» del Parlamento tras insistir que se trata de un dirigente de la oposición y tras ocultar que su medio centenar de diputados lo respaldó de forma férrea y lo seguirá haciendo mientras así lo quiera el Palacio de Miraflores.

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