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Usurpaciones, dólar blue y Mafia China: los nuevos negocios de las barras en tiempos de pandemia

Sin hinchas en las tribunas, se cortó la principal fuente de financiamiento de las barrabravas del fútbol argentino, que hace meses se expandieron hacia nuevos rubros.

Hoy vuelve el fútbol argentino con una novedad que no por necesaria no deja de entristecernos: sin público por la pandemia del coronavirus. Y en medio de este escenario se produce otra curiosidad, que se relaciona con la vida de los barrabravas, cuyo medio de financiamiento estaba en buena medida dado por los ingresos ilegales que obtenían en el espectáculo deportivo, que ahora está restringido, aún cuando los líderes siguen cobrando su mensualidad de los clubes.

Es en este marco que en las últimas semanas se sucedieron hechos violentos de internas de barras con heridos de bala donde se dirime quién es el jefe de una popular que desde esta tarde se verá vacía. Y estas luchas tienen que ver no sólo con el destino de la tribuna de cada club, pensando en el futuro y en la mensualidad actual, sino con los negocios presentes que reemplazaron en parte a los de la cancha: narcotráfico, usurpaciones, vínculos con la mafia china, extorsiones a comercios a cambio de una presunta seguridad privada y campañas políticas. Un cóctel explosivo siempre a mano de los barrabravas.

La interna más violenta se dio en Excursionistas. Allí, en menos de tres semanas, hubo tres refriegas a balazos que dejaron cinco heridos, uno de ellos Roberto Santos Lucero, jefe de una de las facciones en pugna, quien recibió dos disparos y terminó internado en el Pirovano. Aquí subyacen tres negocios fundamentales: el narcomenudeo, el clientelismo político y la seguridad privada. De hecho, hay siete causas judiciales que duermen la siesta en el juzgado de Instrucción 43, la mayoría de ellas por comercialización de estupefacientes, lesiones graves e intento de homicidios.

La Justicia catalogó a la barra de Excursionistas como una asociación ilícita y sostiene la hipótesis que además del narcotráfico, hay extorsiones a los comercios de la zona norte para pagar un canon para que no les roben. También se nota la mano de la política y la Policía detrás. En varios hechos hubo zonas liberadas y uno de los enfrentamientos de la barra se dio para ver quién manejaba la logística del Plan Detectar del gobierno porteño. Insólito. Eso sí, este punto genera tanto dinero que en la guerra de Excursionistas también participan en los distintos bandos la facción disidente de la barra de River, que quiere instalarse en el Bajo Belgrano como movida para volver a reinar en Núñez, y algunos barras de Boca de la zona de Lugano.

También en la última semana hubo dos enfrentamientos en la barra de Tigre por el reparto de negocios vinculados a la droga, al merchandising del club y a las zonas de trabajo municipal en San Fernando y Tigre. Tres de los heridos son los jefes de ambas facciones: Daniel Paz, más conocido como el Negro Fiorucci, Marcelo Paulitti, capo de la facción La 13 y Hugo Garay, sí, el Pigu, el ex campeón mundial de boxeo y actual número dos de la tribuna del Matador.

La mano del narcomenudeo también estuvo detrás de un hecho luctuoso que involucró a las barras de San Telmo y Dock Sud, cuyos grupos con integrantes más jóvenes se enfrentaron por quién maneja esa actividad en la zona de las torres del Docke. En la pelea terminó asesinada una beba de cinco meses que estaba con su madre justo caminando por la zona de conflicto.

Usurpaciones, dólar blue y Mafia China: los nuevos negocios de las barras en tiempos de pandemia

En el marco de las usurpaciones, delito que ha tenido un auge en esta pandemia y tiene en vilo a la sociedad, los barras han participado tanto para desalojar a usurpadores como para hacer número en las tomas. Por ejemplo, en la más icónica, la de Guernica, pudo verse a muchos integrantes de la tercera línea de la barra de Almirante Brown pertenecientes a la facción Los de Siempre, que fueron llevados hasta el lugar por el movimiento político Roberto Santucho.

El crimen de Martín Núñez Giogiosa, líder de la facción disidente de Los Borrachos del Tablón, también fue otro botón de muestra. Saviolita, tal su apodo en la barra, participó de un tiroteo en una toma de terrenos en Moreno, uno de los partidos del Conurbano más afectado por esta nueva modalidad. Empleado de la Municipalidad y con múltiples contactos en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, había concurrido junto a otros cinco hombres de su riñón hasta la zona donde se había producido la usurpación para desalojar a los ocupantes. Estos se resistieron y Saviolita fue asesinado. Su caso expone una movida mayor. En las tomas del Gran La Plata se ve la mano de la barra de Gimnasia, a punto tal que la situación fue denunciada por la Cámara Inmobiliaria de la Provincia de Buenos Aires, que en un comunicado aseguró que las tomas en los barrios Los Hornos, Abasto y Melchor Romero participaron activamente barras triperos, mientras que en la del barrio Alto San Lorenzo se vio a primeras líneas de los violentos de Estudiantes de La Plata.

Es que las usurpaciones han sido durante este lapso un botín muy fructífero para los barras. La de Los Andes ha actuado en terrenos en Turdera y Llavallol, la de Temperley no se quedó atrás y en Florencio Varela fue denunciado por usurpador Meloncito Saavedra, dos meses después de haber sido beneficiado con la prisión domiciliaria por la pandemia del coronavirus. Meloncito fue uno de los partícipes de la sangrienta interna de la barra de Defensa y Justicia entre las facciones Mataderos, la que él lidera, y Zeballos, nombradas así por los barrios a los que representan.

En el interior el caso más paradigmático es el de Andrés Bracamonte, jefe de la barra brava de Rosario Central. El mítico Pillín quedó detenido el 22 de junio pasado en medio de una megacausa que incluye lavado de activos, narcotráfico y sí, usurpaciones de casas y terrenos. Su nombre siempre estuvo vinculado al del grupo delictivo Los Monos, que regentea todos estos negocios ilegales en la ciudad santafesina y que extendió sus dominios también al juego clandestino y a brindar seguridad extorsiva. En estos negocios se reciclaron como soldaditos un montón de barrabravas canallas y también de Newell’s, que vieron cómo los ingresos de cancha habían desaparecido de un día para el otro.

También en estos meses de pandemia se activaron causas por narcotráfico sobre la barra de Deportivo Laferrere, Los Andes y El Porvenir, y en los Tribunales de Comodoro Py hay una bajo siete llaves que promete hacer mucho ruido e investiga por este mismo delito a importantes barras de Boca. También la barra del Xeneize, como miembros de la de Lanús e Independiente, están siendo investigados como custodios de cuevas financieras que manejan el negocio del dólar blue.

Otro negocio donde se advierte presencia barra -que antes del coronavirus no estaba- es en la Mafia China, como brazo ejecutor. La luz de alerta saltó luego de un ataque a un supermercado de dicha colectividad en San Francisco Solano, donde una cajera resultó herida con un balazo en la pierna. El fiscal de Quilmes, Martín Conde, empezó la investigación y descubrió que uno de los presuntos participantes había sido Jorge Alberto Karmazín, el famoso Karma, líder de la hinchada de Tristán Suárez y de la ONG barra Hinchadas Unidas Argentinas. Casi en simultáneo hubo otro ataque similar en un supermercado chino en San Fernando que desató una investigación que determinó que hubo nueve episodios similares en la zona norte del Conurbano con participación de barras de Boca, Racing, Arsenal y Quilmes, todos liderados por Daniel Laluz Fernández, hijo del extinto Uruguayo Richard, y quién heredó el mando de una de las facciones más violentas de la barra brava de Boca.

Sin fútbol, y a partir de ahora con fútbol pero sin hinchas en las tribunas, los barras siguen activos. Y sus negocios ilegales abarcan cada vez más rubros.

Fuente: TyCSport

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