Un ladrón chocó a siete autos y se degolló cuando se vio cercado por la policía

ROSARIO.- «Mátenme o me mato yo», gritó Ezequiel G. Estaba cercado por la policía, que lo había perseguido más de 40 kilómetros, tras robar una camioneta y emprender cerca de las 20 una huida alocada, en la que chocó a siete autos. Como la policía no hizo caso a su pedido el asaltante de 31 años sacó un cuchillo y se degolló.

Los policías no podían creer lo que veían. La historia comenzó al atardecer cuando Ezequiel G. tomó por la autopista que une Rosario con Santa Fe a bordo de un Volkswagen Bora. Iba a toda velocidad y esquivaba autos como si huyera de alguien, y a algunos los rozaba y chocaba para que le dejaron el carril libre.

A la altura del kilómetro 7 de la autopista, cerca de la ciudad de San Lorenzo, este hombre de 30 años chocó a un camión. No logró frenar y se metió debajo de un vehículo que transportaba granos a los puertos. El cereal quedó desparramado sobre el asfalto.

Terminó en la banquina, y una familia que iba detrás se detuvo para ayudarlo. Pero la respuesta al espíritu solidario de esta familia fue terrible. Ezequiel sacó un cuchillo, los amenazó y les robó la camioneta Chery Tiggo.

Con ese vehículo emprendió una nueva huida, en la que chocó siete autos, y generó un caos en la autopista. La policía comenzó a perseguirlo. A la altura del kilómetro 22 el asaltante rompió la barrera del peaje de La Ribera al pasar a toda velocidad. Entre esa localidad y el kilómetro 49 chocó al menos a cinco vehículos, según el diario La Capital.

Luego de embestir en la parte trasera a un Chevrolet Corsa en el kilómetro 28, siguió a gran velocidad hasta ser bloqueado por un patrullero del Comando Sur de Fray Luis Beltrán que lo iba persiguiendo tras ser alertado por el sistema 911.

Al detenerse con la camioneta, descendió y empezó a correr rápidamente por la autopista. La policía lo persiguió mientras gritaba: «Mátenme o me mato yo». Pero a los pocos metros el ladrón se vio cercado por los efectivos policiales. Con el cuchillo que amenazaba a los uniformados se cortó el cuello. Los policías llamaron a una ambulancia pero cuando llegaron los médicos llegaron Ezequiel G había muerto.

Fuente: LA NACION