Un desembolso pendiente y una reunión sin fecha: cómo sigue la relación con el FMI en plena transición

Alberto Fernández tuvo su primer contacto con Kristalina Georgieva, tras haber ganado las elecciones.

La transición presidencial tuvo un nuevo capítulo este martes pero muy lejos de Buenos Aires. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, habló con el presidente electo Alberto Fernández por primera vez desde su victoria en las urnas. Así, dieron comienzo al cambio de mando en la línea de diálogo con el principal acreedor argentino. El nuevo Gobierno tendrá en sus manos la renegociación del crédito y la continuidad de los desembolsos pendientes desde Washington.

Fernández y Georgieva hablaron este martes por la tarde por teléfono, apenas unas horas después de que la titular del organismo financiero se refiriera a la economía argentina e hiciera advertencias sobre el nivel de endeudamiento y del gasto público. Según fuentes de FMI la conversación sucedió «por acuerdo de interés mutuo».

La charla entre la máxima autoridad del Fondo y Alberto Fernández giró principalmente sobre el plan económico del Gobierno electo. «Los principales objetivos del programa económico del nuevo gobierno serán plasmados en un plan que la Argentina pueda cumplir y que le permita recuperar el crecimiento para poder honrar sus deudas«, publicó el Frente de Todos en un comunicado.

La economista búlgara, por su parte, aseguró haber tenido «una llamada muy constructiva» con Fernández. «He reiterado la disposición del Fondo a colaborar con su gobierno y trabajar para allanar el camino hacia un crecimiento sostenible y reducir la pobreza. Acordamos seguir manteniendo un diálogo abierto para el beneficio de los argentinos», apuntó.

Desde el 10 de diciembre, cuando se produzca el traspaso de Gobierno, la nueva administración tendrá como objetivo prioritario de política económica completar el proceso de renegociación de la deuda pública. Por un lado, eso incluirá sentarse con el FMI a discutir un nuevo cronograma de devolución del crédito de U$S57.100 millones, el préstamo más grande de la historia de la institución. El problema para la Argentina es el acuerdo original: implica que el país debiera pagar entre 2022 y 2023 más de U$S40.000 millones, además de las obligaciones con acreedores privados y otros organismos internacionales.

La transición, demorada

Según explican desde el Ministerio de Hacienda, en términos prácticos la transición de equipos económicos «todavía no empezó». «Hay charlas informales pero en términos formales e institucionales no hay nada», aseguraron a TN.com.ar desde el Palacio de Hacienda. El presidente electo aún no anunció cuál será su gabinete económico, aunque los nombres que más suenan son Matías Kulfas, Guillermo Nielsen y Cecilia Todesca.

Más allá del primer contacto institucional, aún hay dos cuestiones decisivas que no tienen fecha. En primer lugar, cuándo tendrá lugar el primer encuentro mano a mano entre las autoridades del Fondo y el Gobierno electo. Según afirman fuentes con conocimiento del funcionamiento del FMI, el organismo solo puede mantener reuniones con funcionarios de cada Estado, por lo que no podría hacerlo con el equipo del mandatario electo hasta el 10 de diciembre.

Por otro lado, la pregunta que flota desde hace dos meses y medio es cuándo tendrá lugar el desembolso pendiente del FMI al Tesoro. El giro, por U$S5400 millones, estaba previsto para mediados de septiembre, pero la incertidumbre electoral interrumpió el proceso.

Para que el Fondo Monetario pueda habilitar ese dinero, primero el staff deberá realizar una evaluación de la situación económica. En ese sentido fueron las últimas reuniones que sostuvo el ministro Hernán Lacunza con los economistas del organismo durante octubre. Por último, el directorio tendrá que aprobar el desembolso, que se haría efectivo en las 48 horas posteriores.

Uno de los primeros contactos con mandatarios extranjeros que tuvo Alberto Fernández fue el presidente estadounidense Donald Trump, que le prometió apoyo ante el FMI para destrabar la negociación. Estados Unidos es el socio más grande del Fondo y el único con poder de veto en las decisiones del directorio.

Fuente: TN