Tensiones internas en Cambiemos por el rol de Macri después de diciembre

El Presidente mostró el miércoles la mesa política que tomará las decisiones después de que él deje el poder; pero sus aliados impulsan un armado más horizontal sin un líder excluyente

Varios apretaron los dientes cuando se tomó la foto de la mesa política de Juntos por el Cambio que Mauricio Macri convocó el miércoles pasado en la quinta de Olivos. Algunos de los presentes -y otros que no fueron invitados- esperan que la composición y la dinámica de ese comando de decisiones sufra mutaciones cuando, el 10 de diciembre, el espacio se reencarne en oposición.

Lo único que tienen en claro todos los actores de Pro, de la UCR, de la Coalición Cívica (CC) y del peronismo aliado es que el espacio deberá permanecer unido para hacer la fuerza frente al regreso del PJ al poder. También coinciden en que a la mesa de decisiones deberán sentarse los nuevos líderes parlamentarios. Sus nombres no están claros, pero estarán en el frente de batalla en la nueva etapa.

Detrás de la instantánea de Olivos, sin embargo, persiste una fuerte discusión por los liderazgos, con integrantes que se resisten a reconocer a Macri como el «administrador» una vez que le traspase los atributos a Alberto Fernández.

«Fuimos (a Olivos) porque Macri sigue siendo el Presidente y nos convocó. Pero no está cerrado el esquema y quedan cosas por discutir», se oyó decir a el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, esta semana durante los agitados días que pasó en Buenos Aires. El radical viene repitiendo que Macri no es el único accionista de los 40 puntos que obtuvo su boleta el 27 de octubre, y que tampoco será el protagonista principal de la oposición una vez que asuma Fernández.

«Cuando entregue la banda, los liderazgos estarán más parejos, en una mesa horizontal. Con el paso del tiempo veremos cuáles son las figuras que resaltan. Hace falta una renovación», señalan en el entorno del gobernador de Mendoza.

Macri siente que las urnas lo empoderaron como líder y lo ratifica cada vez que toma un micrófono en público y repite que «hay gato para rato».

La gran novedad de la mesa es el corrimiento del jefe de Gabinete, Marcos Peña. En su entorno aseguran que se «autoexcluyó», aunque no dejará de orbitar cerca de Macri. Su ausencia ayudó a descomprimir en un momento donde hay muchos cortocircuitos por saldar.

Para contrapesar a Macri, Cornejo espera sintonizar con el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que siempre caminó la política con un sueño presidencial. «Hablan poco pero se entienden mucho», aseguran cerca de Cornejo.

Rodríguez Larreta no desconoce el capital político de Macri, aunque comenzó a dar señales para desmarcarse. En su entorno apuestan a que el presidente saliente ejerza «un liderazgo más horizontal que vertical». «A Macri no le conviene cerrarse y lo sabe. Le conviene mantener la unidad. Lo que se viene es algo más colegiado», advierte un estrecho colaborador del jefe de gobierno porteño.

La principal socia de Rodríguez Larreta en la mesa es María Eugenia Vidal. La gobernadora termina las últimas semanas de gestión con mucha tirantez con la Casa Rosada. En La Plata persiste el rencor por las lecturas que señalaron a Vidal como principal responsable de la derrota en territorio bonaerense.

También hay enojo por la reunión que, tras los comicios, Macri mantuvo con su primo, el intendente reelecto de Vicente López, Jorge Macri, un referente que viene poniendo en duda el liderazgo de la gobernadora.

En los últimos días, algún referente macrista dudó de la permanencia de Vidal en la mesa una vez que deje la gobernación. «Es una mesa por representación, más allá de los títulos», aclaran cerca de la mandataria bonaerense. Del tema no se habló el miércoles, pero varios de los asistentes coincidieron en que deberá permanecer sentada después de diciembre.

En la mesa, en tanto, se sintió la ausencia del «ala política». La brecha que se fue abriendo es tan profunda que algunos en ese espacio aseguraron que la reunión en Olivos fue una «despedida» y que la nueva mesa política de Juntos por el Cambio todavía no se inauguró. Ese sector espera que haya sillas para Emilio Monzó y para el ministro del Interior Rogelio Frigerio, que estaba de viaje y nunca recibió el llamado de Anita, la secretaria de Macri, para asistir al encuentro.

«Esa mesa no representa a todos, falta gente», aseguran desde la histórica «ala política». Monzó y Frigerio vienen aglutinando a diputados en ejercicio y electos que pretenden mayor representación política y federal y que barajan conformar un bloque aparte en Diputados.

Así las cosas, con título para sentarse a la mesa a partir de diciembre ya están Macri y Miguel Pichetto (en calidad de la «exfórmula presidencial»), los gobernadores Rodríguez Larreta, Rodolfo Suárez (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) y los presidentes de los partidos: Cornejo (UCR), Humberto Schiavoni (Pro) -que a partir de marzo será reemplazado por Patricia Bullrich- y Maximiliano Ferraro (CC), que pretende una silla más en representación del bloque que preside en Diputados.

El esquema se completará con los líderes parlamentarios, un grupo que todavía tiene a algunos nombres en duda. Por el Senado, además de Schiavoni (jefe de bloque Pro) estará Luis Naidenoff como presidente del bloque de la UCR y del interbloque Juntos por el Cambio.

En Diputados, Macri avaló a Cristian Ritondo (de buena relación con Vidal) para que lidere el bloque Pro, una decisión que se tomó a puertas cerradas y provocó el fastidio del monzoísmo.

La UCR, en tanto, es un capítulo aparte. Cornejo pretendía la presidencia del bloque y proponía dejar a Mario Negri al frente del interbloque de Diputados. Pero el cordobés ya juntó 30 firmas para conducir el bloque radical, porque no quiere convertirse en un mero portavoz sin poder real. La puja derivó en una acalorada discusión entre Cornejo y Morales, que terminó a los portazos.

Todavía falta que baje la espuma, pero queda poco tiempo.

Fuente: LA NACION