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Stefanos Tsitsipas se metió en las semifinales de Australia y va por el doble objetivo: ganar su primer Grand Slam y ser el número 1

Stefanos Tsitsipas arrancó al Australian Open con la chance de conseguir un doble hito en su carrera: conquistar su primer Grand Slam y subirse por primera vez a lo más alto del ranking mundial. El griego, número cuatro del mundo, avanza a paso firme hacia ese doble objetivo, del que solo lo separan dos victorias. Es que con un sólido 6-3, 7-6 (7-2) y 6-4 sobre el checo Jiri Lehecka, una de las grandes revelaciones del torneo, se metió en las semifinales del «grande» oceánico por cuarta vez y por tercer año consecutivo.

Tercer favorito -y desde las caídas de Rafael Nadal y Casper Ruud, máximo candidato al título, al menos en los papeles-, Tsitsipas fue claramente superior a su rival en un partido que, si se miran las estadísticas, puede parecer más parejo de lo que fue.

Los números marcan que el helénico metió nueve aces (dos más que su adversario), ganó el 80 por ciento de los puntos jugados con el primer servicio (contra 79% de Lehecka), sumó 36 tiros ganadores y 28 errores no forzados (el checo tuvo 38 y 32, respectivamente) y concretó dos quiebres, sin ceder nunca su servicio.

En la cancha, el griego manejó el match a su antojo. Estuvo muy sólido con su tenis, pero sobre todo, muy concentrado para neutralizar los intentos para tomar la iniciativa de Lehecka, que fue creciendo con el correr de los games, pero nunca consiguió incomodar a su adversario.

Lo mejor del checo, de 21 años y 71° del ranking, se vio en el arranque del segundo set, cuando con una combinación de tiros certeros y algunos globos exigió al máximo a Tsitsipas. En el cuarto game, tuvo cinco break points, pero el nacido en Atenas sacó con mucha soltura cuando estuvo contra las cuerdas y evitó el quiebre. Y tras llevarse ese parcial en el tie break, selló el triunfo en el tercero, con autoridad.

«Fue un partido muy difícil a tres sets, uno de los más difíciles que he tenido hasta ahora en la competición. Esta vez me sentí diferente a cualquier otro match de esta semana, pero lo más importante es que al final encontré una solución», comentó el griego.

Y agregó: «Tuve que lidiar con los golpes de fondo que salían de la raqueta desde el otro lado de la pista mucho más pesados, mucho más profundos. Así que fue una tarea en la que realmente tuve que poner el corazón y dar lo mejor de mí».

El griego, finalista en 2021 en Roland Garros, tiene la posibilidad de adueñarse del número uno, hoy en manos de Carlos Alcaraz, baja del certamen por lesión. Para hacerlo tiene que gritar campeón en Melbourne. Y necesita solo dos triunfos más.

Tsitsipas -invicto en este 2023 (ganó los cuatro partidos que disputó en la United Cup)- jugará por cuarta vez y por tercera temporada consecutiva las semis en Australia, donde nunca pudo alcanzar la instancia decisiva. En 2019 cayó ante Nadal. En 2021, tras dar el batacazo en cuartos ante el mallorquín, perdió en tres sets con Daniil Medvedev. Y también el año pasado fue eliminado por el ruso.

En este 2023, tendrá también enfrente a un jugador de ese país, Karen Khachanov, quien se vio beneficiado por el abandono del estadounidense Sebastian Korda y se metió entre los cuatro mejores.

El norteamericano, 22 años y 31° del ranking, se retiró tras perder los primeros tres games del tercer set con una lesión en la muñeca derecha. «No me dolía antes, fue durante el partido. Al principio del segundo set, pegué un devolución algo mal y me empezó a doler. Llegó un momento en el que no podía apenas sujetar la raqueta cuando pegaba algunos golpes», explicó Korda.

Khachanov, 20° de la ATP, se llevó el triunfo por 7-6 (7-5), 6-3 y 3-0 y avanzó por segundo Grand Slam consecutivo a semifinales. El año pasado, el moscovita alcanzó esa ronda en Nueva York, donde fue eliminado por Ruud.

«El US Open 2022 me dio un extra de confianza y de impulso, de esta manera mostrar quién soy y de lo que soy capaz. Ese resultado me ha empujado a estar donde estoy ahora», comentó Khachanov.

Sigue la sangría de favoritas

El cuadro femenino despidió a otra de sus grandes favoritas. Esta vez le tocó a la estadounidense Jessica Pegula, tercera preclasificada, quien no pudo con Victoria Azarenka y dijo adiós en cuartos de final.

La bielorrusa, ex número uno del mundo y campeona en Melbourne en 2012 y 2013, fue pura contundencia, se impuso por 6-4 y 6-1 en una hora y 37 minutos y jugará las semis por primera vez en diez años.

«Siento que vengo jugando a un gran nivel de tenis desde comienzos de año», comentó Azarenka, 24ª del mundo. Y agregó: «No quiero pensar en un resultado para la semifinal. Quiero concentrarme en algo que funcione para mí, mantenerme enfocada, mantenerme calmada, simplemente mantenerme en paz. Esta se ha convertido en una parte fundamental para mí, estar en paz».

Su próxima rival será la kazaja Elena Rybakina, 25° del ranking, quien superó por 6-2 y 6-4 a la letona Jelena Ostapenko, 17ª de la clasificación.

La novena jornada de competencia dejó además una alegría argentina. Porque Gustavo Fernández debutó con un sólido triunfo en el cuadro de silla de ruedas. El cordobés, segundo favorito y campeón del certamen en 2017 y 2019, derrotó por 6-3 y 6-2 al neerlandés Ruben Spaargaren. En cuartos enfrentará al español Martín De la Puente.

Fuente: Clarín

 

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