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San Lorenzo no supo quebrar a un Independiente que se aferró al empate

Campaña le atajó un penal a Blandi y el Rojo jugó con 10 casi todo el complemento.

El clásico se diluye en el Nuevo Gasómetro y sólo se juega en el campo de Independiente. Diezmado por la expulsión de Emanuel Brítez, es cierto. Pero despojado de la pelota, refugiado contra su arquero, con la única intención de sostener el cero y sin resto para arremeter de contra. San Lorenzo domina. Mueve el balón de un lado al otro. Busca el espacio, mínimo entre tantas piernas rivales. Va al frente. Refleja esa superioridad numérica por actitud. Por concepto. Pero le falta profundidad. Entonces, prueba desde afuera. Y una y otra vez aparece Martín Campaña. A fin de cuentas, el héroe de una tarde que debió terminar con un triunfo azulgrana pero se encontró con las manos firmes del arquero uruguayo, que tapó un penal y tres pelotas extraordinarias.

Había expectativa en las horas previas. Y un cosquilleo entre los amantes del buen juego. Porque no sólo se enfrentaban San Lorenzo e Independiente, dos grandes con historia, más allá de su rumbo errático en la Superliga. En los bancos estaban dos entrenadores identificados con la búsqueda ofensiva, con la tenencia de la pelota, con el protagonismo en el área rival. Sí, Jorge Almirón y Ariel Holan hicieron jugar muy bien a sus equipos. Por eso defraudaron en la primera parte del clásico.

Porque San Lorenzo ganó el duelo de la posesión, pero no tuvo profundidad ni peso en la zona de riesgo. Porque Independiente se preocupó mucho más por neutralizar a su rival que por capitalizar las virtudes propias. Entonces, salió un partido chato, de esos que parecen jugarse sin arcos, con demasiadas dificultades en la gestación.

San Lorenzo mostró buenas señales cuando salió desde el fondo con Raúl Loaiza, un colombiano al que poco le pesó la adaptación al fútbol argentino. Fue el único que arriesgó con el pase. Aunque encima tuviera la presión de Pablo Pérez, siempre la entregó al pie. Y fue el responsable de sacudir a aquellos que, al cabo del primer tiempo, empezaban a cabecear en las plateas ante soporífero espectáculo. El volante que llegó de Atlético Nacional metió el pase largo y de billar para Héctor Fértoli y Emanuel Brítez se comió el enganche del delantero santafesino. Dejó la pierna para impedir que su coterráneo quedara de frente al gol. Y Diego Abal cobró penal. Remató Nicolás Blandi al centro del arco. Y tapó Campaña, un especialista.

Independiente tomó demasiadas precauciones. Ni cerca estuvo de ese equipo de ataque furioso, elástico, de buena triangulación que se observó ante Talleres. Holan distribuyó tareas de estampillas para sus jugadores. Francisco Silva encima de Blandi; Fabricio Bustos sobre Rubén Botta; Pablo Hernández cerca de Fernando Belluschi. Pablo Pérez presionando a Loaiza. Sí, el Rojo vestido de blanco pensó el partido de atrás para adelante. A tal punto que Ezequiel Cerutti fue un “4” bis, retrocediendo para colaborar con el lateral. Bajo esta coyuntura, su única aproximación fue a través de un tiro de Martín Benítez de media distancia que controló Sebastián Torrico. Nada más.

El segundo tiempo fue completamente diferente porque la expulsión de Brítez cambió el partido. Cortó un avance con la mano el zaguero y Abal le mostró la segunda amarilla. Holan rearmó el equipo. Salió Silvio Romero, entró Alan Franco para reforzar atrás. Independiente se quedó sin referencia de área. Cedió pelota, terreno y se encomendó a Campaña. Y San Lorenzo se le vino encima.

Ya estaba Gonzalo Castellani en la cancha, reemplazante del pibe Herrera, para sumarse al medio, asociarse con Loaiza y liberar a Belluschi, quien se adelantó unos metros para intentar conectar con los delanteros. Pero le faltaba soplar con mayor intensidad al Ciclón. Entró Gustavo Torres, salió Botta. Holan contestó con Juan Sánchez Miño por Pablo Pérez y su equipo se metió cada vez más atrás. Campaña lo salvó, claro.

Tres tiros de media distancia bloqueó el número uno uruguayo. Dos a Castellani, uno a Loaiza. Y descolgó cada centro que llegó a su área ante la impotencia de San Lorenzo, que no pudo quebrarlo y sigue sin poder cantar victoria en la era Almirón. Independiente se quedó con las ganas de Cecilio Domínguez. Y con un punto que vale oro. A fin de cuentas, poco propuso para ganar este histórico mano a mano.

Fuente: Clarín