Ricardo Alfonsín: “Si yo quisiera integrarme al Gobierno, lo hubiera hecho hace rato”

El dirigente radical es una voz disidente en su partido respecto de la alianza con el PRO. Reveló que Alberto Fernández le ofreció un cargo, pero dijo que no: “Fueron muy generosos conmigo”.

Ricardo Alfonsín es un duro crítico de la alianza que hizo el radicalismo con el PRO. No de ahora: ha sido una voz partidaria disidente desde el comienzo, y por eso rechazó renovar su banca de diputado por Cambiemos en 2017 y ser candidato el año pasado. Dice que hoy la UCR en su mayoría no considera la posibilidad de dejar al macrismo: «Cometen un gran error». En diálogo con Clarín, en una oficina del centro porteño que pertenece a uno de sus hermanos -Alfonsín no tiene despacho, está en el llano- revela que Alberto Fernández​ le ofreció integrarse al Gobierno. «Fueron muy generosos conmigo», señala, pero enigmático, se niega a dar precisiones.

Para Alfonsín, la UCR y el peronismo son ambas fuerzas «de centroizquierda» que de algún modo compiten entre sí y aunque se considera «opositor» no niega coincidencias con los actuales inquilinos de la Casa Rosada.

-Se dice que volverá a ser candidato en 2021. ¿Es así?

-Tal vez sí, tal vez sea en la provincia de Buenos Aires, tal vez en Capital. Yo no quise hasta ahora dar una pelea hacia adentro del partido por que éramos oficialismo, digamos, aunque no gobernábamos. Voy a aprovechar en las PASO para dar una discusión que no hemos podido dar. El partido tiene su responsabilidad, creyó que colaborar con el PRO era decirle a todo que sí.

-¿Dijo a todo que sí o admitió que el liderazgo era del Presidente, y se movió en el margen que tenía?

-Tenía mucho más margen del que presupone la gente.

Ricardo Alfonsín, en una oficina de uno de sus hermanos. Detrás, el retrato de su padre, el líder radical y presidente de la restauración democrática, Raúl Alfonsín (1983-1989).
Foto Guillermo Rodríguez Adami

Ricardo Alfonsín, en una oficina de uno de sus hermanos. Detrás, el retrato de su padre, el líder radical y presidente de la restauración democrática, Raúl Alfonsín (1983-1989). Foto Guillermo Rodríguez Adami

-Pero ahora que Macri no es más presidente, se supone que hay referentes del partido que sí están planteando la horizontalidad con más fuerza.

-No fue responsabilidad del PRO que nosotros tuviéramos la actitud propia del convidado de piedra y que actuáramos como si tuviéramos temor a plantear alguna discrepancia o como si el PRO estuviera haciendo las cosas que efectivamente hubiéramos hecho nosotros también. Nadie está obligado, ni política, ni éticamente, a acompañar cosas que cree que no son buenas para el país.

Sobre el escritorio Alfonsín tiene «El poder del relato», del sociólogo Eric Selbin. Lee mucho, sobre todo ensayo y política. Y diarios. El diario de papel. Le gusta irse a los bares en la zona de Plaza San Martín, donde vive. Pasó las Fiestas en Montevideo. Se alegra al recordar que podía tomarse horas de lectura en un bar de la capital uruguaya sin ser interrumpido, cosa que aquí no sucede porque todos lo reconocen y muchos se le acercan. Lo que tampoco le disgusta.

-¿Tendría que irse el radicalismo de Juntos por el Cambio?

-Yo creo que hay que dar una discusión. Creo que los radicales hoy, mayoritariamente, no consideran esa posibilidad. Cometen un gran error. Por inercia, siguen cometiendo los mismos errores que cometimos durante estos 4 años. Creo que nosotros tenemos que resistirnos a la pretensión que tienen algunos, de que quede congelado el sistema de partidos a lo que es el peronismo en sus distintas versiones y el PRO como actor dominante de una alianza de derecha.

-Hubo intentos de romper este esquema pero el peronismo o el kirchnerismo, de su lado, entendió que si no se unían no les daba para ganar. ¿No pasa lo mismo en Juntos por el Cambio? Sobre todo después de haber sacado el 40%, ¿no amalgamó, y frenó el desbande?

-Vos sabés cuál era mi posición. Yo decía que perdíamos las elecciones si el PRO ponía el candidato y si desde Cambiemos no le decíamos a la sociedad que las políticas que se iban a aplicar hacia adelante no eran las mismas que se habían aplicado desde el año 2015. Yo decía: ni con Francisco de candidato, con este programa, se pueden ganar las elecciones. Pero había un sector importante de la sociedad que quería una alternativa diferente. Es necesario que la UCR cree esa alternativa, entre fuerzas progresistas, republicanas, muy democráticas.

-¿Sin incluir al PRO?

-Bueno, yo digo que…no es fácil lo que digo eh, pero también antes parecía imposible la unión PRO-Radicalismo. Imposible. Hasta 2013 era imposible. Yo fui diputado desde 2009, hasta 2017, yo sé cuál es la relación entre ambas fuerzas. Yo creo que lo que el partido debería hacer es crear un frente de estas características, socialdemócrata, de centro izquierda. Pero en lo económico con una idea muy alejada de lo que es el neoliberalismo y para mí eso es el PRO. No significa que el PRO u otras fuerzas puedan quedar afuera. Digo que la Unión Cívica Radical debe reunirse con fuerzas afines. Ahora, si vos hoy me preguntás si esa es la posición hoy en la Unión Cívica Radical, yo creo que no.

-¿Tiene más afinidad con Alberto Fernández? La reunión del otro día, esa foto…

-No, no…

-¿Podría integrarse a este Gobierno?

-Si yo quisiera integrarme al gobierno, lo hubiera hecho hace rato. Pero no defiendo ideas en función de posibilidad de ocupar cargos. Fueron muy generosos conmigo, pero no voy a contestar en qué consistió eso. Los mismos radicales se sorprenderían. Pero te voy a decir, la diferencia entre las reuniones que yo tengo con Alberto Fernández o con Kicillof y las que tienen otros, es que las mías se saben.

-¿Dice que hay radicales que se reúnen a escondidas con Alberto?

-Se reunieron antes y después de que Alberto ganó las elecciones. Y no tuvieron trascendencia esas reuniones. La diferencia es que yo digo las cosas. No tengo por qué ocultar nada.

-Falta que diga qué le ofrecieron…

-No, no puedo… en serio, algún día, más adelante, lo voy a contar.

-Pero querían incorporarlo.

-Sí, claro, sí. Y seguramente le han ofrecido a otros radicales lo mismo.

-Este acercamiento con Alberto, ¿seguirá?

-No acercamiento. He tenido conversaciones con él antes de que fuera candidato. Coincidíamos respecto de lo que podía pasar en el país, que era necesario cambiar de rumbo, coincidíamos en la necesidad de recuperar el diálogo y terminar con la grieta.

-¿Cómo cree que hay que pararse ante este Gobierno en su arranque?

-Como debería pararse un radical. El radicalismo tiene que tratar de acompañar todas aquellas decisiones que sean percibidas como buenas. El partido acaba de decir que va a ejercer una oposición seria y responsable, eso está muy bien. Yo le pregunto a mi partido, ¿esa oposición es en función de qué ideas? ¿De las ideas del PRO o de las ideas nuestras? Creo que por inercia, siguen actuando en función de las ideas del PRO.

-¿Podrías haberse sentado igualmente con Cristina, como con Alberto?

-Si hubiera sido presidenta…Alberto me despertaba más confianza. Sí, me podría haber sentado. Se reunían con el ETA en España, lo hicieron tanto el PP, como el PSOE y la historia te demuestra. No pretendo comparar, por supuesto. Pero claro que me reuniría. Yo me reúno con todo el mundo. Solamente en Argentina este tipo de reuniones son tratadas como encuentros espurios.

-Una de las críticas que se hace es a lo que se está instrumentando respecto a la justicia y a terminar las causas contra Cristina Kirchner.

-Bueno, esas son cosas que se dicen, pero no me consta que esté ocurriendo.

-Pero han caído prisiones preventivas, se han cerrado causas, ¿no hay un giro en la Justicia?

-Ah, bueno. Y antes hubo giros. Yo tengo las mismas dudas hoy respecto de la independencia con la que pueda actuar la justicia, que las que tenía de 2015 en adelante. Tenemos que modificar el Consejo de la Magistratura. ¿Por qué no lo hicimos en 4 años?

Fuente: Clarín