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Rafael Nadal e ganó a Daniil Medvedev en la final de Australia y es el más ganador de Grand Slams de la historia

o hizo. Sí, luego de cinco horas y 24 minutos de acción en un duelo de colección contra el ruso Daniil Medvedev, el español ganó la final del Abierto de Australia 2022 por 2-6, 6-7 (5), 6-4, 6-4 y 7-5 y se alzó con su 21° Grand Slam de la historia.

Sí, el hombre que venía de una larga inactividad por una lesión que lo hizo pensar en colgar la raqueta y que dejó atrás el Covid antes de llegar al país oceánico, es el más ganador de la historia de ‘majors’ dejando por detrás a Roger Federer y al deportado Novak Djokovic. Leyenda.

El ruso, que está a la caza del número 1 del mundo, arrancó mejor y se puso al frente en el partido. Con una contundencia admirable, Medvedev se hizo fuerte cada vez que Nadal fue al saque y conquistó el primer set por un claro 6-2. Pero no todo estaba dicho.

En el segundo parcial, Nadal no se dio por vencido, apretó las clavijas y rápidamente sacó ventaja para quedar 4-1 arriba. Medvedev, con frialdad, recuperó el quiebre y se acercó. Pero el español volvió a acelerar y volvió a ampliar distancias. En un game que duró cerca de 13 minutos, con invasión de una intrusa incluida, el mallorquín no pudo cerrar con su saque -incluso dispuso de un set point- y el ruso logró equilibrar las acciones para quedar 5 iguales.

Un intruso salta a la cancha del Rod Laver Arena en pleno partido entre Nadal y Medvedev. Foto: ReutersUn intruso salta a la cancha del Rod Laver Arena en pleno partido entre Nadal y Medvedev. Foto: Reuters

Al final, luego de games muy reñidos, todo se definió el tiebreak y allí, al cabo de varios miniquiebres, Medvedev prevaleció y con un winner de revés se quedó con el segundo capítulo por 7-6 (5) luego de una batalla de una hora y 24 minutos para ubicarse a un paso de ganar su segundo Grand Slam consecutivo.

Nadal mostró todo su arsenal de golpes, incluso yendo más de la cuenta a la red para apurar a su rival, sin embargo, el número dos del mundo siempre estuvo alerta y logró salir adelante.

Un dato para tomar magnitud de lo que hizo el moscovita: es el primero que le gana un tiebreak a Nadal en una final de Grand Slam. Increíble. Parecía historia juzgada. Pero eso nunca se puede suponer con el español del otro lado de la red.

En el tercer capítulo, Medvedev arrancó con el saque. Y salió decidido a cerrar el partido. Sin embargo tuvo que trabajar casi 9 minutos para poder quedarse con el game. Se notó la importancia del punto ganado por la celebración del ruso. Pero Nadal, se sabe, no se da nunca por vencido y con trabajo, pese a quedar 0-30 y llegar el deuce, logró poner el parcial 1-1.

El sexto game marcó una bisagra en la final. Allí, con el servicio del español, Medvedev se puso 0-40 y dispuso de tres break points. El primero lo salvó Rafa con un dropshot. Luego, el ruso falló un winner por centímetros. Y en el siguiente, dejó la pelota en la red. Sobrevivió Nadal para llegar al deuce y luego, con todo su corazón y mucho suspenso, logró poner el marcador 3-3. Sobreviviendo.

Nadal la pasó mal en los dos primeros sets. Foto: ReutersNadal la pasó mal en los dos primeros sets. Foto: Reuters

Medvedev, frío, no se vio afectado por las tres oportunidades perdidas y sostuvo su servicio con solvencia para volver a ponerse arriba en la chapa y tirarle la presión a Nadal. Pero, a pesar de las tres horas de partido que ya habían corrido, Rafa no cometió errores y ganó con facilidad para dejar el tercer capítulo con cuatro games por bando.

Enseguida, con el ruso en el saque, Nadal tuvo dos puntos de quiebre. Olía sangre el español, a quien se le escapó el primero porque Medvedev llegó a una pelota imposible. Sin embargo, no falló en la segunda oportunidad. Trajo al ruso a la red y luego lo castigó con un passing paralelo. Sí, Rafa quebró, sacó para quedarse con el tercer set y lo consiguió. Sin ceder puntos, con una claridad notable, no le dio chances al ruso y cerró un 6-4 al cabo de una hora y cuatro minutos de acción.

El ruso, luego de una breve discusión con el juez de silla -le pidió que dijera por micrófono que aquellos interrumpen entre servicio y servicio con gritos son «idiotas»-, hizo borrón y cuenta nueva. Comenzó con el servicio y rápidamente se quedó con el primer game del cuarto parcial. Tuvo a continuación una chance de quiebre con el saque del español, pero no la pudo concretar. Tuvo otra, ahora con segundo saque del mallorquín, y tampoco pudo cerrarla. Y no hubo una tercera. La batalla mental quedó del lado de Nadal. Uno a uno luego de un juego que duró más de 10 minutos.

Tras perder el servicio, Medvedev fue atendido por el médico. Antes, luego de la doble falta, levantó los pulgares y miró al público. Foto: AFPTras perder el servicio, Medvedev fue atendido por el médico. Antes, luego de la doble falta, levantó los pulgares y miró al público. Foto: AFP

Y lo que no mata, se sabe, fortalece. Nadal, con el cuchillo entre los dientes, se puso 0-30 con el servicio del moscovita. Amagó con recuperar Medvedev, pero enseguida llegaron dos oportunidades de break para el español. Un ace, el decimoquinto de la velada, le sirvió como primera vía de escape al dos del mundo. Pero una doble falta lo condenó. Y el español, que parecía desahuciado, quedó al frente en el marcador.

No pudo Nadal sostener la ventaja. El primer saque lo había dejado de acompañar desde hacía rato. Así, Medvedev volvió a disponer de una chance de quiebre. Y esta vez no la dejó escapar para rápidamente equilibrar la historia luego de una bola que se le fue demasiado larga al español.

Pero esto es tenis del más alto nivel. Y acá los golpes importan tanto como la fortaleza mental. En ese juego, es archiconocido, Nadal es Highlander. Lejos de desmoronarse, apuró a Medvedev y tuvo tres oportunidades de break. Increíblemente se le escurrieron las tres -la última por una pelota que se fue por nada-.

Ojo, Medvedev también tiene lo suyo a la hora de jugar con la cabeza. Un error increíble, cuando tenía todo para cerrar el juego, le dio una nueva chance a Rafa, la cuarta. Tuvo una quinta. Y nada. Llegó la sexta y otra vez sobrevivió el ruso. La séptima fue la vencida. Nadal lo volvió a llevar a la red y con otro passing volvió a quebrar para ponerse 3-2 arriba.

Nadal no la pasó bien en su siguiente turno de servicio. Se adelantó Medvedev, pero el español se las ingenió para ganar los dos puntos siguientes aprovechando la falta de resolución ¿y el cansancio? de su rival. Así, luego de una espectacular volea, pudo confirmar el break para quedar 4-2 arriba.

Tras sostener su saque, Medvedev tuvo otra vez dos chances de quiebre. Nadal escapó de la primera con maestría. Y el ruso dilapidó la segunda con un dropshot que no pasó del otro lado de la red. El español, enseguida, acomodó todo y volvió a estar las diferencias luego de un ace -el segundo de la noche- para poner el 5-3.

Tuvo un set point Nadal para cerrar el cuarto capítulo con el saque del ruso. Pero Medvedev supo escapar de la situación y le tiró la responsabilidad a su rival. Y a Nadal no le pesó nada. Con solvencia, jugó su mejor game de la última hora y cerró el parcial por 6-4 luego de 62 minutos de batalla en Melbourne.

El quinto set comenzó con todo. Medvedev al servicio y Nadal encendido. A tal punto que tuvo la oportunidad para quebrar de arranque, pero el saque terminó rescatando al ruso.

Nadal se encendió en el tercer set y no aflojó. Foto: EFENadal se encendió en el tercer set y no aflojó. Foto: EFE

A pesar de que ya pasaron casi cuatro horas y media, los dos seguían a fondo. Nadal tuvo que trabajar más de la cuenta para emparejar la historia. Fue luego de un peloteo intenso que el español logró firmar el 1-1. Acto seguido, con bolas nuevas, Medvedev hizo fácil su turno de servicio y volvió a pasar al frente.

Datos al pasar: Medvedev ya llevaba 20 aces. Y 12 puntos de break levantados. Es lo máximo que hizo en su carrera. El ruso llevaba 4,6 kilómetros corridos. El español, un poco menos: 4,3. Todo dentro de una cancha de tenis. Impresionante.Y todavía había partido por delante.

Nadal, con el público claramente a su favor, resolvió sencillo su turno de saque y emparejó rápido la chapa que quedó 2-2. ¿Presión para el ruso? Sí, toda la presión. Porque Medvedev se metió en un laberinto y Nadal tuvo chance para quebrar, la primera del quinto capítulo. Zafó el ruso. Pero volvió a caer en la trampa al dejar un revés en la red. Y Nadal, con un paralelo a la carrera, se puso arriba en el marcador. ¿Se venía el 21? No será tan lineal la historia.

El español, gestualmente más descansado a pesar de que el juego ya estaba llegado a las cinco horas, sacó provecho de los errores no forzados del ruso que le allanaron el camino para tener dos chances para ponerse 4-2. Pero Medvedev no se rindió fácilmente.

Forzó el deuce e hizo trabajar a destajo a Nadal hasta que encontró una chance de quiebre con una combinación que culminó con un revés paralelo. Un saque abierto rescató al rey de Roland Garros. Pero Rafa enganchó una pelota y Daniil volvió a tener un punto de break que el mallorquín resolvió nuevamente con el servicio. Llegó la tercera chance para el dos del mundo con un sobrepique in extremis. ¿Qué pasó? Con otro saque al revés, Nadal encontró aire. Y ese aire resiliente le sirvió para poder cerrar el juego luego de 13m38 de acción y ponerse 4-2.

Dientes apretados para Nadal. Foto: REUTERS/Asanka Brendon RatnayakeDientes apretados para Nadal. Foto: REUTERS/Asanka Brendon Ratnayake

La contracara fue el turno de servicio de Medvedev. Apenas 1m14 de acción para que el ruso se acercara 4-3, aunque quiebre abajo. Sabía Rafa que sólo debe sostener su saque. Algo que no le resultó sencillo, pero que hasta el momento había hecho sin fallar en este quinto set.

Y, aunque costó, lo consiguió. Se hizo fuerte en los momentos clave del game y pasó al frente por 5-3. Los nervios parecían jugarle en contra al ruso que ya lucía extenuado. Sin embargo, se recuperó de una doble falta y logró quedarse con su saque para estirar la definición. Fue entonces cuando Nadal dispuso el servicio para ganar la final y hacer historia grande. Pero sucedió lo impensado. A pesar de que se puso rápidamente 30-0, Rafa empezó a mostrar nervios y Medvedev aprovechó una doble falta y un error no forzado para sobrevivir y emparejar la historia.

Pero los nervios no eran algo que sólo alteraban a Nadal. El español tuvo un punto de quiebre para volver a pasar al frente y Medvedev resistió. Insistente, Rafa metió un pelotón y volvió a tener una chance. Pero el saque rescató nuevamente al ruso. Llegó la tercera y Daniil volvió a fallar. 6-5 Rafa. Sí, el tren volvió a pasar para el mallorquín que debió servir con bolas nuevas. Y, obvio, esta vez se subió. Game, set, match y una cita con la historia.

​Saludo sobrio con Medvedev y con el juez de silla. Y luego sí la emoción. Llanto y derrumbe sobre el cemento del Melbourne Park. Enseguida, abrazo con su equipo que tiene a Carlos Moyá como cerebro y con su papá mientras Rod Laver, leyenda aussie y ganador dos veces del Grand Slam, buscaba la mejor manera de sacarle una foto con su celular. El mundo del tenis está a los pies de Nadal.

​»Pude decir que tal vez este era mi último Abierto de Australia. Voy a hacer lo posible para estar el año próximo«, cerró su discurso Nadal.

Nadal besa el trofeo del Abierto de Australia, su 21° Grand Slam.Nadal besa el trofeo del Abierto de Australia, su 21° Grand Slam.

«Es difícil hablar después de 5 horas 30 y perder. Pero quiero felicitar a Rafa porque lo que hizo hoy me sorprendió», soltó Medvedev en la ceremonia de premiación.

Y reveló:  «Durante el partido solo traté de jugar al tenis, pero después del partido le pregunté, ‘¿Estás cansado?’ Porque era una locura».

Fuente: Clarín/Foto: Asanka Brendon Ratnayake

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