Quién era Guadalupe Quiroga, la joven que murió atropellada

María Guadalupe Quiroga (19) falleció este martes por la tarde luego de ser atropellada por un automóvil en calle Ortubia, Las Paredes.

Domiciliada en ese distrito, la joven circulaba hacia el Oeste cuando fue colisionada por un vehículo que iba en la misma dirección y era conducido por un hombre (61) quien, según fuentes extraoficiales, no portaba licencia de conducir ni autorización de manejo.

La causa fue calificada como homicidio culposo y actualmente investigan la mecánica del hecho.

Este miércoles por la tarde, los restos de María Guadalupe fueron velados en el salón parroquial del Perpetuo Socorro (Ortubia 850) y recibieron sepultura en horas de la tarde en el cementerio de El Chañaral 2699, tras una misa de exequias desarrollada en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” ubicada en ese mismo lugar.

Guadalupe fue educada en el colegio “Isabel la Católica” y su fallecimiento produjo un gran dolor en la comunidad educativa de ese establecimiento y en la católica en general; muchos expresaron su pesar a través de las distintas redes sociales.

Guadalupe Quiroga.

La joven era la octava de diez hijos. Su padre trabaja en pozos petrolíferos en el Sur del país y su madre docente de inglés. Soñaba con ser médica y durante un año realizó el preuniversitario de la carrera Medicina en Mendoza, postergando el cursado ante las dificultades que presentaba la carrera, teniendo en cuenta que se había educado en un colegio con orientación humanista.

A Guada (como le decían sus conocidos), le gustaba la actividad física, entre ellas el vóley y el atletismo, aunque una lesión ligamentaria, sufrida hace dos años, le impedía realizarlas con la intensidad que deseaba.

Una de sus amigas más directas, calificó a Guadalupe como “una persona alegre y muy generosa, ya que siempre daba su tiempo a los demás sin importarle el suyo”.

“Tuve la Gracia de pasar muchos momentos con ella, desde viajar al exterior, compartir campamentos y el viaje de fin de curso, además de las clases y juntadas que organizábamos”, añadió e indicó que “le encantaba el folclore para las reuniones y la música clásica para estudiar”.

Cerrando la charla, destacó la femineidad que la joven presentaba en todas sus actividades y que “era una gran persona”.

Pero fundamentalmente subrayó que, esa misma tarde, Guadalupe se confesó antes de sufrir el accidente; es que fue educada en una profunda y comprometida Fe Católica, por lo que su allegada confía en que tras recibir la bendición del sacerdote, “se encuentra en un lugar mejor. Es nuestro turno de prepararnos para lo inesperado porque no sabemos el día ni la hora (de la muerte de cada persona).

Si alguien intentara saber de ella, por lo que sugiere su perfil de Facebook se encontraría con una defensora del Matrimonio como institución; de la vida y no del aborto, y de la educación en valores.