OPINIÓN: Memoria para gobernar y gestionar

En 2010 durante la presidencia de Cristina Kirchner y la gobernación de Celso Jaque, ingresó al país por la frontera de Mendoza, la plaga de la Lobesia Botrana. Sin controles de los organismos pertinentes (provinciales y nacionales), la polilla de la vid no tuvo contención; tampoco hubo reacción en ninguno de los niveles del Estado para controlarla, ni limitarla.

Recién la semana pasada, 8 años después, la legislatura trató un  proyecto, que obtuvo media sanción, para reglamentar el financiamiento para combatirla, sin embargo en 2017 el gobierno nacional dispuso 400 millones de pesos para la compra y distribución de difusores de confusión sexual que se entregaron a miles de productores en toda la provincia.

El tema ha generado enfrentamientos entre el oficialismo y oposición que ahora deberán enfrentar una nueva instancia en el Senado para aprobar o no el proyecto que llegó desde Diputados. El senador radical Lucas Quesada emitió una nota de opinión en la que adelantó su postura.

Textual:

En la última semana hemos escuchado, sorprendidos, distintas posturas acerca de cómo el gobierno tiene que trabajar y hacer frente a un flagelo que tiene la agricultura, y especialmente la vitivinicultura provincial, como es el combate de la Lobesia Botrana.

Los dirigentes peronistas hoy no pueden hacerse los desentendidos, ya que esta plaga ingresó a nuestra provincia, en 2010, durante el gobierno de Jaque, donde los controles fitosanitarios eran paupérrimos. Luego desde ese año y hasta 2016 no se hizo absolutamente nada para erradicar o por lo menos minimizar esta plaga que afecta los viñedos. A eso se sumó la poca o casi nula intervención del Estado nacional para palear este flagelo que afectó sobre todo al oasis norte y al este de la provincia.

Nada les importó a los gobiernos justicialistas y tampoco se escucharon voces desde el Sur para solucionarles el problema a los productores. En esa época la única solución fue la cuarentena de los viñedos.

También tenemos que destacar el compromiso de las más de 14 cámaras, asociaciones y cooperativas hacia este proyecto entendiendo que este es el camino que debemos recorrer para llegar a soluciones claras y palpables.

 Estos representantes fueron presionados por altos dirigentes de la cúpula provincial del peronismo para no acompañar esta medida y así desestabilizar está importante lucha sin importarles las consecuencias nefastas que la plaga puede producirle sobre todo a los pequeños productores

Desde 2016 el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, llevó adelante una lucha incansable por erradicar a este insecto del frutal  y ayudó así al desarrollo agropecuario de los mendocinos. El proyecto que se presentó en diputados y ahora se tratará en Senadores buscará dar una norma y mantener esta lucha en el tiempo.

Además es una ley consensuada y que persigue el bien común de la sociedad, que tendrá aristas muy interesante tanto para pequeños productores como para aquellos tienen la declaración de emergencia por haber perdido sus cosechas, ya que no deberán pagar este canon.

Cabe recordar que el Gobierno provincial y Nación comprometieron $150 millones que se suman a los $400 millones de la campaña anterior, mientras que en 2016 fue un monto similar al actual.

Por último quiero poner en valor el protagonismo de los productores, quienes todas las vendimias solicitaban al gobierno medidas para combatir esta plaga. El resultado alcanzado fue muy bueno, se redujo en un 65% los efectos de la plaga y en el sur además de controlarla se evitó la propagación.

Lo cierto es que el gobierno como en casi todo lo que heredó debió ordenarlo, sanearlo y darle soluciones a futuro porque la gestión es la única herramienta para solucionar los conflictos.

Lucas Quesada, Senador Provincial.