OPINIÓN: Florentina Gómez Miranda, una mujer de ley

Hoy, 1 de agosto, se conmemora el día de la Mujer Radical al cumplirse un nuevo aniversario del fallecimiento de Florentina Gómez Miranda, una luchadora incansable  de los derechos de la mujer y de las minorías.

La recuerda Susana Medina, directora ejecutiva de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina. 

De profundas e inclaudicables convicciones democráticas, luchó incansablemente por el reconocimiento de los derechos de las mujeres, de los derechos civiles y las minorías, bregando por la igualdad de género.

La última vez que compartí con ella un muy entretenido almuerzo fue en diciembre de 2010. Siempre elegante, llegó puntual a la cita como cada año cuando la Asociación de Mujeres Jueces la invitaba especialmente. Era querida y admirada por todas y en esa oportunidad nos contó que quería festejar sus cien años en el Luna Park. El destino le jugó una mala pasada y no pudo cumplir ese deseo. Murió el 1 de agosto de 2011. Sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados.

Muchas fueron las personalidades que se acercaron a despedirla, pero hubo un emotivo y recordado momento del que fui testigo privilegiada: cuando una “atea militante” despidió a una “católica pensante”, destacando su trayectoria y sus valiosos aportes a favor de la igualdad de oportunidades y de la igualdad de género. Era Carmen Argibay que daba su último adiós a una señora “maestra por vocación, abogada por elección y política por pasión”.

Florentina había nacido el 14 de febrero de 1912 en Olavarría (provincia de Buenos Aires), la menor de ocho hermanos. Se recibió de maestra a los 17 años y, a pesar de que le hubiera gustado ser odontóloga, estudió abogacía en la Universidad de La Plata, donde se graduó en 1945. Al año siguiente se afilió a la UCR y comenzó su tarea militante.

Con Carmen Argibay Con Carmen Argibay

“Siempre les digo a las mujeres que todo se puede hacer si una quiere.” Y Florentina lo hizo. Entre 1983 y 1991 creó en el ámbito del Congreso de la Nación la Comisión de Familia, Mujer y Minoridad, que presidió durante varios años, y desde allí presentó más de 150 proyectos legislativos de gran trascendencia social que produjeron cambios profundos en la vida de los argentinos.

A pesar de que no le gustaban los elogios, recibió numerosos premios y reconocimientos. En 1999, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró ciudadana ilustre. La Universidad Nacional de La Plata la distinguió como Graduada Ilustre el 23 de noviembre de 2010 por su defensa de los derechos de la mujer. Fue la primera egresada en recibir esa distinción.

Decía “el único mérito que me reconozco es la coherencia, digo lo que pienso y hago lo que digo”, y a sus 99 años necesitaba -según sus propias palabras- 99 años más para lograr imponer la “revolución educativa” para terminar con las desigualdades y adquirir buenos hábitos. Ejemplo de rectitud, honestidad, coherencia y valentía. ¡Gracias, Florentina, por abrir caminos y habernos honrado con tu amistad!

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