OPINIÓN: Ecología contaminante

El accionar de organizaciones y también de personas individualmente, actuando en contra de la contaminación generada en el planeta por la misma raza humana, es parte de la cotidianeidad de este siglo XXI. Pero lamentablemente, no alcanza con llevar adelante acciones «ecológicas» para que se deje de contaminar, ni están totalmente libres de culpa quienes realizan esas acciones. Es decir, todas las personas del planeta contaminamos, aun intentando no hacerlo. Por poner un ejemplo, cuando se escribe y cuando se lee un texto (tanto en papel como en un medio digital) se contamina. Es así de simple: en este momento, quien lee estas líneas está contaminado al planeta.

Esto ocurre por varias razones: una de ellas es el consumo de electricidad que se produce al realizar estas tareas, así como ocurre en la mayoría de las actividades que llevamos adelante en nuestra vida cotidiana. Y como la producción de electricidad se realiza principalmente a través de la utilización de combustibles fósiles y de energía nuclear (éstas son las fuentes utilizadas en la producción de aproximadamente el 75% de la energía eléctrica en Argentina, y del 80% de la producida a nivel mundial), cualquier uso de electricidad es contaminante. Y aún más: un auto eléctrico, por ejemplo, genera por kilómetro recorrido aproximadamente la misma cantidad de dióxido de carbono que uno tradicional; la diferencia está en que mientras el tradicional contamina en la ciudad por la que circula, el otro lo hace en el lugar en donde se genera la electricidad que lo hace funcionar.

Pero entonces, ¿debemos renunciar a la electricidad? ¿Se pide desde este texto contaminante dejar de utilizar dispositivos electrónicos? Para nada. Solo digo que la solución comienza por tomar conciencia de que todas las personas contaminamos, y en función de ese reconocimiento, empezar a buscar soluciones a nuestro problema, sin dedicarnos exclusivamente a mirar la paja en el ojo ajeno.

Es factible con esfuerzo, dinero y tiempo, bajar los niveles de contaminación ambiental, aunque no quizá eliminarla del todo, pero bueno, revertir el ciclo creo que es un buen inicio. Como ya se remarcó en un párrafo anterior, en Argentina la producción de electricidad es menos contaminante que en el promedio del planeta, y esto se debe en buena parte a la cantidad (creciente) de centrales hidroeléctricas que hay en nuestro país las que, aunque no son cien por ciento «limpias», son bastante menos contaminantes que una central termoeléctrica o una nuclear.

Debemos avanzar, además, en el incremento de los porcentajes de generación de energía usando nuestros vientos y la luz y calor del sol, aunque estos métodos son más costosos y producen (al menos en la actualidad) menos cantidad de energía que la hidroeléctrica; pero al igual que en la utilización de autos eléctricos, son caminos en los que la humanidad debe ir avanzando. Así, el día en que los porcentajes de producción de electricidad en forma contaminante disminuyan, ya tendremos buenos desarrollos de móviles para usar esas energías más limpias. Los autos eléctricos, además, y aunque contaminen igual que un auto de combustión interna, lo hacen fuera de las ciudades, por lo que, aún sin bajar la emisión de dióxido de carbono, su uso es recomendable, pues ayudan a disminuir la polución en grandes urbes.

En definitiva (y siempre por supuesto en mi humilde opinión) la contaminación es un problema de todas las personas que habitamos la Tierra, y su eliminación (o al menos su disminución) debe ser encarada también por toda la humanidad; y aunque algunas personas contaminemos más (o menos) que otras, debemos avanzar en conjunto y sin soberbias, hacia la construcción de un planeta mejor, más limpio y sustentable, para que puedan vivir en él nuestra descendencia, y de hacer bien las cosas, muchas pero muchas generaciones más.

Para El Memo/Pablo Gómez