Mauricio Macri se larga el viernes 27: evitará la economía y hablará de las mafias

Por la crisis, el Presidente hará apenas un mes de campaña. Dirá que tuvo éxito en la defensa de la República y la independencia de la Justicia.

“Todo está atado a la estabilidad del dólar y a garantizar la gobernabilidad”. Asentada la advertencia, a sabiendas de que cualquier impacto de los mercados puede forzar a cambiar los planes, en el Gobierno avisan que Mauricio Macri va a dar pelea y que ya puso fecha para el inicio de la campaña y definió algunos de los ejes discursivos a los que apelará para intentar el “milagro” de forzar un balotaje.

Al despliegue que ya le dio a las obras en la carrera a las elecciones primarias, el Presidente buscará sumarle otros activos: se ocupará de realzar la importancia de garantizar la lucha contra la corrupción y las mafias y los valores republicanos y democráticos, que -según entienden en la Casa Rosada- son el principal logro de su gestión.

Además, prepara propuestas a la clase media y promesas sectoriales (aunque menos ambiciosas a las que hizo en la campaña 2015) y cambiará su discurso respecto a lo que sucedió con la economía: si el mensaje para las PASO hablaba de un “único” camino para resolver los problemas estructurales, rumbo a las generales contemplará la autocrítica de que los resultados todavía no llegaron.

“En este contexto, aceptar que todavía no le encontraste la vuelta a la inflación y al tema del dólar, como no lo hizo nadie en el último medio siglo, es la única manera de no hablar de la economía y poder mostrar lo que sí hiciste bien. Es decir ‘en eso fuimos igual al resto, pero después hicimos muchas cosas bien’”, razona uno de los integrantes de la Mesa de Acción Política que conformó Macri en plena crisis tras las PASO. Y enumera: la defensa de la libertad de expresión y de la independencia de la Justicia; y la lucha contra la corrupción y el narcotráfico.

El complemento a ese discurso será una propuesta política para resolver los problemas de fondo de la economía, que anunció a Clarín el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: «La única solución posible a la crisis es un Gobierno de unión nacional. Por eso lo primero que vamos a hacer es llamar a Alberto Fernández y a Roberto Lavagna a una mesa en conjunto, junto a los empresarios, sindicatos y la Iglesia», confirmó a este diario.

Es una estrategia para sembrar expectativas de que en caso ser reelecto, el jefe de Estado no recurrirá más a aquella “teoría del derrame” como única respuesta a los problemas de la economía y que optará por convocar a un consejo económico-social.

Al mismo tiempo, como anticipó Clarín, Macri instruyó al ministro de Producción, Dante Sica, para que elabore un paquete de propuestas de Gobierno 2020-2023. Aunque aseguran que “no es momento de hablar de cambios” en el Gabinete, en Balcarce 50 conceden que ante un eventual segundo mandato “es inevitable” que haya nuevos nombres.

Si bien por ley comenzó formalmente el sábado 7 de septiembre, y el próximo domingo comenzarán a difundirse los spots en los medios de comunicación audiovisual, por la crisis Macri decidió postergar el inicio de las actividades de campaña hasta el 27 de septiembre. Por el momento no está previsto un acto de lanzamiento, pero ese día también será el punto de partida “formal” para la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

En tiempos de internas al rojo vivo, será una forma de mostrar mediáticamente cierta unidad. Pero, en los hechos, Vidal y Larreta ya arrancaron. La gobernadora, con un formato “subterráneo”.

Esto es: sin aviso ni logística y apenas un puñado de custodios, desembarca en distritos de la provincia y hace recorridas y encuentros con vecinos. “Es más para escuchar y charlar; y contar lo que se está haciendo en una forma más directa, sin discurso”, explican desde las oficinas que la Provincia tiene en Retiro.

Una de sus más recientes visitas fue a La Matanza, un bastión kirchnerista. Días antes, como contó el periodista Pablo de León en Clarín, el secretario de Movilización y Voluntariado, Federico Morales, un soldado del jefe de Gabinete, Marcos Peña; que maneja la campaña nacional desde el búnker PRO en la calle Balcarce al 400; había instado a “no ir a lugares como La Matanza”, donde Juntos por el Cambio perdió por amplio margen, sino poner el foco en lugares “ganables” o “recuperables”.

Ese movimiento de Vidal, un desafío a la orden peñista; fue un anticipo de lo que será el post macrismo: aunque hasta después de las generales no habrá confrontación pública con Peña; el vínculo está muy desgastado y, para muchos, “no tiene vuelta atrás”. Ante funcionarios de su extrema confianza, la gobernadora no ahorra feroces críticas al jefe de Gabinete.

Por su parte, Rodríguez Larreta también ya está activo desde hace semanas, más allá de que la foto de peso político más importante se la sacó esta semana, cuando se aseguró el apoyo a nivel local del candidato a presidente José Luis Espert.

Obsesionado con sumar los puntos para evitar el balotaje, el jefe de Gobierno porteño recorre en silencio la Ciudad, con el foco puesto en las comunas del sur, donde sufrió el lastre del rechazo a Macri. A un promedio de dos recorridas diarias, la idea de Larreta y su vice, Diego Santilli; es pisar al menos una vez todos los barrios porteños antes del 27 de octubre.

Mientras los operadores del Gobierno no se ponen de acuerdo sobre la conveniencia de que Macri y Vidal hagan campaña juntos, el caso de la Ciudad es distinto: en el oficialismo porteño dicen que, pese a la crisis económica, el piso de intención de voto del Presidente en el distrito se ubica por encima de los 40 puntos; por lo que probablemente haya varias actividades conjuntas, como ocurrió previo a las PASO.

Lo que todavía no está claro es cómo serán los actos de cierre: aunque el sello -y la cábala- fue un evento por distrito, a nivel nacional, bonaerense y porteño en la ultima semana de campaña, fuentes oficiales admitieron que de cara a las generales podría haber variantes.

Por lo pronto, con la gestión como excusa, Macri intensificará su ritmo la próxima semana: en su agenda figuran una actividad en la Ciudad, viajes a dos provincias (Tucumán y Jujuy) para inaugurar obras; una recorrida en el Conurbano bonaerense y otra en Mar del Plata.

Luego, cuando regrese de Nueva York, donde el 24 de septiembre participará de la Asamblea General de las Naciones Unidas; el jefe de Estado tiene en carpeta otras seis provincias: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja y Córdoba.

Fuente: Clarín