Mauricio Macri explicó ante sus ministros por qué cree que lo de Bolivia “por ahora no es un golpe de Estado”

El Presidente y su Gobierno esperan a ver cómo se resuelve la situación de acefalía tras la renuncia de Evo Morales y su línea sucesoria.

Mauricio Macri dice estar «preocupado» por la crisis política en Bolivia, que se agravó con la renuncia de Evo Morales, tras la presión que recibió de partes de las Fuerzas Armadas. Pero sostiene la posición oficial que planteó desde el primer momento: según el Presidente, lo que ocurre en el país vecino «por ahora no es un golpe de Estado». Así lo había dejado en claro durante el domingo, cuando instó a la Cancillería a repudiar la violencia y convocar al diálogo, y este lunes lo explicitó frente a sus ministros, en la reunión de Gabinete.

«Todos estamos preocupados por lo que pasa en Bolivia”, fue la primera definición que dejó el jefe de Estado, al ser consultado por radio La Red, mientras enfilaba -junto al ministro de Transporte, Guillermo Dietrich;- hacia el Salón de los Científicos de Casa Rosada. Allí lo esperaban el resto de sus funcionarios de mayor confianza.

Ya con menos volumen de temas de gestión por tratar, a menos de un mes de dejar el poder, buena parte de la reunión de Gabinete giró en torno a lo que ocurre en Bolivia. Con las críticas de la Unión Cívica Radical ya expuestas públicamente, el Presidente planteó por primera vez su posición al respecto y aseguró que «por ahora no es un golpe de Estado«. Casi la misma línea discursiva que luego plasmó el canciller Jorge Faurie en la conferencia de prensa, cuando consideró que «no hay elementos para definirlo como golpe de Estado».

El «por ahora», advierten testigos de la reunión, obedece a que todavía «se trata de un proceso que está ocurriendo» y cuya definición podría hacer cambiar la definición del jefe de Estado. «Si mañana las Fuerzas Armadas o alguien se apropian del poder, bueno ahí sí se podría hablar de un golpe», indicaron. Y expusieron que ahí se explica porqué Macri, a través de Cancillería, insistió en la necesidad de que se respeten los mecanismos constitucionales y que se haga un llamado a elecciones.

«Está en un proceso y no se puede calificar algo que no terminó. Hay que esperar y llamar a la tranquilidad, para que los bolivianos puedan resolver la sucesión», reflexionó uno de los presentes en la reunión.

En el Gabinete, de todos modos, cuestionan la actitud de las Fuerzas Armadas bolivianas, que le sugirieron a Evo Morales presentar su renuncia para «permitir la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad», pero también exponen «una doble vara» de la oposición argentina que criticó duramente a Macri por no hablar de golpe de Estado.

Una de ellas fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien recordó el caso del gobierno de Fernando de la Rúa, del cual fue parte. «Cuando acá sacaron un gobierno por la fuerza era la resistencia popular. Así lo contaron ellos. ¿Y Bolivia con fraude, violación a la Constitución y demás es golpe de Estado? No se puede mirar la realidad con una sola vara», inquirió.

En ese sentido, la funcionaria no se privó de hacer críticas a Alberto Fernández, por lo que – según entiende- se trata de una distinta vara respecto al análisis que hizo de la crisis en Bolivia respecto a lo que ocurrió en Chile. «Allí de la violencia no dijo ni ‘mú’ (sic)», ironizó.

Ante las críticas opositoras, el mensaje que surgió en la reunión de Gabinete y ya comenzaron a trasladar los ministros a sus dirigentes fue: «No podemos ser comentaristas de lo que pasa en Bolivia. No podemos decir cualquier cosa, tenemos una responsabilidad institucional».

Sobre ese eje se pronunció el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien en diálogo con CNN Radio apuntó que «hay que ser muy prudentes» y explicó que «hay que esperar y tratar de que se resuleva en paz y por las vías institucionales» y reclamó «que haya una elección y una definición d quiénes son los que tienen que administrar los destinos de Bolivia en los próximos años».

Fuente: Clarín