Mauricio Macri: «Creamos una expectativa que fue imposible de cumplir»

Categórico y muy firme en sus convicciones, Mauricio Macri volvió a salir esta semana a la cancha y no se calla nada. «No siento que mi lugar sea ser candidato el año que viene», reveló, al tiempo que no ocultó su visión pesimista sobre los próximos meses -«Estamos en el comienzo de una crisis económica y social sin precedentes», vaticinó-, pero también se muestra muy optimista respecto de los años siguientes.

«Este es el último gobierno populista de la historia; la gente se empoderó, no va a regalar el futuro ni se va a resignar a la mediocridad, y vamos a tener otra oportunidad», pronosticó sin dudar. Sobre si quiere intentar volver a ser presidente en 2023, dice enigmático que «hablar de lo que va a pasar en cuatro años [sic, en realidad son tres] es como hablar de un viaje a la luna».

Se lo ve distendido pero, al mismo tiempo, determinado a romper el silencio que guardó, salvo contadas excepciones, desde que dejó de ser presidente de la República hace diez meses. Este cambio de actitud de Mauricio Macri tiene inquieto y preocupa al Gobierno, que se sintió obligado a responderle, principalmente por medio de su sucesor, Alberto Fernández, y de su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, entre otros dirigentes del oficialismo. Eso, lejos de amilanar al expresidente, parece retemplarlo. No por casualidad, recuerda que la resiliencia es una de sus principales fortalezas.

Ayer, LN+ emitió la entrevista más larga e intimista que hizo hasta el momento, en el ciclo Hablemos de otra cosa, que conduzco todos los viernes, a las 22. Habló de todo: desde ciertos conflictos familiares a lo que piensa de las causas de espionaje, entre muchos otros temas de interés. La entrevista completa se repite hoy, a las 23, por LN+.

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Durante la misma no solo profundizó la autocrítica hacia los errores más notorios de su administración, sino que también juzgó con gran severidad el rumbo tomado por el cuarto gobierno kirchnerista. «El Gobierno vuelve a atacar la independencia del Poder Judicial, suelta presos, alienta la toma de tierras, quiere expropiar empresas», advirtió. Y, obviamente, también se refirió al presente de Juntos por el Cambio. «Nuestra responsabilidad es ser una oposición sensata y mi tarea es fortalecer la unidad y los nuevos liderazgos», explicó.

La entrevista tuvo lugar bajo una frondosa arboleda, en el parque de la casa que alquila en Acassuso y que mira hacia la ribera norte del Río de la Plata. Si bien no participó de la charla en el aire, Juliana Awada, la esposa del principal referente de la coalición opositora, siguió de cerca el desembarco del equipo de LN+ y asistió con mucha atención, pero desde detrás de cámaras, a la intensa conversación que mantuve con Macri durante una hora. El exmandatario se mostró durísimo con el oficialismo. «Han transformado al Partido Justicialista, que Perón se enorgullecía de que era el partido de los trabajadores, a ser el partido que representa a los que no trabajan» e insistió con la idea de que «Cristina Kirchner lo tiene secuestrado».

La emisión tuvo características excepcionales porque también sumaron sus preguntas algunos de los más importantes periodistas de La Nación y LN+, como José Del Rio, Jorge Fernández Díaz, Eleonora Cole, Sergio Suppo, Jorge Liotti y Paz Rodríguez Niell. Invitados especiales, como el actor Luis Brandoni y el ensayista Santiago Kovadloff, aportaron también sus propios puntos de vista e inquietudes. A continuación, algunos tramos sustanciales de la conversación mantenida:

-¿Cristina Kirchner lo quiere preso?

-No sería tan preciso. Pero lo que si queda claro es que, muy cínicamente, después de ella hablar de lawfare, que es una forma de decir persecución político-judicial, es lo que ha hecho ella desde que arrancó su gobierno. A toda mi familia la han complicado, eso ha generado mucho desgaste y tensión.

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-¿Hay un libro que se está anunciando, no?

-Así me han dicho. Es parte de lo complejas que son las relaciones familiares. Mi padre era tan talentoso, tan emprendedor, como también difícil. Todos saben que yo tuve una relación muy traumática con él. Y la verdad es que puse mi parte al haberme metido en política. Este año de reflexión me ha permitido mirar, estudiar, repasar. Y está todo volcado en otro libro que vamos a publicar en marzo.

-¿Se sigue llamando Primer tiempo?

-Sí.

-¿En qué segundo tiempo está pensando?

-En lo que va a venir. Así como soy pesimista por lo que sucederá en los próximos meses, soy muy positivo respecto de lo que va a pasar en los próximos años. Noto hoy una Argentina movilizada como nunca antes. Y a más atropello, más gente se convence de que hay un futuro distinto. Este va a ser el último gobierno populista de la historia de nuestro país. Vendrán veinte años de crecimiento sobre la base del esfuerzo personal, del mérito, de la cultura del trabajo. No más la solución populista de consumir futuro para vivir un efímero presente, que es lo que nos ha dañado tanto.

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-El presidente Alberto Fernández no opina igual de estas marchas, ha dicho que exacerban el odio.

-Le diría que por favor reflexione. Porque un presidente tiene que gobernar para todos los argentinos. No puede ponerse en modo agresivo y negador frente a un reclamo real. Tiene que sentir el nivel de angustia que hay en la Argentina.

-Extraña ese diálogo con su padre, como dice a veces áspero, de competencias o de ego. ¿Con quién departe ahora internamente?

-A veces le sigo hablando a él. A mis hijos les dije desde el primer día: «Conmigo no cuenten para trabajar. Pídanme lo que quieran en términos de formación, de apoyo, pero no quiero que trabajen conmigo». No quiero arriesgarme a que me pase con ustedes, con el amor que les tengo, lo que me pasó con mi padre.

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-Usted hizo un gran esfuerzo por zafar de ese primer rótulo de las primeras décadas de notoriedad, que era «el delfín» de Franco Macri. ¿Qué le molesta más, «el delfín» de aquella época o que desde el kirchnerismo le digan «domador de reposeras»?

-Jajaja. La verdad es que siempre me he tomado con humor las agresiones del kirchnerismo. Si no, no sé si estaría vivo. Porque han sido tantas. Especialmente la del gato, que me pareció ocurrente. Al tomarla con humor, uno hace un aikido de la agresión, ¿no? Es la única manera de sobrevivir.

-Rompió la maldición, pudo terminar su mandato.

-Terminamos el mandato. Pero creamos una expectativa que dado el punto de partida era imposible de cumplir. Y ahí, fue el momento del dilema. ¿Le decimos a la gente que el Estado está quebrado, que no tiene reservas el Banco Central, que no hay energía, que tenemos deudas con los holdouts, con los jubilados, que había que pagarle a las provincias lo que se les debía? ¿Y perdemos esa energía positiva y de búsqueda de emprender y salir adelante? Con el diario del lunes, lo tendríamos que haber contado. Pero fue una decisión personal que tiene que ver con mi carácter, que en vez de estar todo el día llorando por lo recibido me puse a tratar de construir como ingeniero el camino de salida. Y la verdad es que se generó una asimetría. Y empezó la clase media a sufrir todo ese esfuerzo que había que llevar a cabo, muy ejemplificado con las tarifas. Ni siquiera había consenso pleno de la necesidad de aumentar las tarifas dentro de Juntos por el Cambio.

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-Su padre le puso cinco de calificación a su gobierno en un momento que todavía las cosas funcionaban bien y usted en su entrevista con Joaquín Morales Solá le dijo que había sido insuficiente en cuanto a la pobreza.

-Y sí, de vuelta, tiene que ver con la expectativa que generamos. Porque una cosa es la clase media y otra es la pobreza en general. Eso fue realmente insuficiente y tiene que ver con errores que cometimos en la administración diaria de la economía y en la falta de fortaleza política nuestra para poder establecer los cambios profundos que necesitaba la Argentina. Subestimamos la debilidad política que teníamos y subestimamos la dificultad económica.

-¿Puede un gobierno con minorías en el Congreso hacer una reforma profunda?

-Bueno, esa es la pregunta que uno tiene que hacerse.

-¿Y cómo se soluciona?

-Por eso soy optimista. Creo que lo que va pasar en 2021 es que el electorado va a darse cuenta de que Juntos por el Cambio no solo iba en el rumbo correcto sino que además había ejercido el poder de una nueva manera, con respeto a la libertad de expresión, la independencia de poderes, la transparencia. Y eso le va dar más apoyo y le va a permitir volver en el 2023 ya con una mayoría en la Cámara de Diputados y una situación de equilibrio en el Senado.

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-¿Va a ser candidato el año que viene?

-La verdad es que ya he dicho que no siento que sea mi lugar ser candidato el año que viene. Mi tarea hoy es ser útil fortaleciendo la unidad de Juntos por el Cambio. Y la segunda tarea que tengo es fortalecer los nuevos liderazgos. Ocuparme de que todos estos dirigentes valiosos que tenemos en el Pro y en Juntos por el Cambio se consoliden. Para que en 2023 haya una propuesta con dirigentes que demuestren que capitalizamos los aprendizajes.

Fuente: LA NACION

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