Manzanares reveló que el valet de Daniel Muñoz también hizo una fortuna con plata negra

El contador de los Kirchner se refirió así a Fausto Machado y afirmó que uno de los catamaranes que se usan para ver el Perito Moreno también era propiedad del ex secretario privado de Néstor

La confesión de Víctor Manzanares es una nueva bitácora de los negocios de los Kirchner, pero no solo por un período, como sucede con los cuadernos del chofer Oscar Centeno. Es una minuciosa descripción de compras de inmuebles, empresas y barcos y de maniobras de lavado de dinero desde que Néstor Kirchner fue gobernador de Santa Cruz en los noventa hasta el año pasado.

El ex contador de los Kirchner, homologado el jueves pasado como arrepentido por el juez federal Claudio Bonadio, complicó con sus declaraciones a la ex presidenta; al arquitecto de Cristina, Pablo Grippo; a Rudy Ulloa; al financista Ernesto Clarens, a los dueños de la financiera Giovinazzo; al empresario Daniel Blanco, Roberto Sosa (otro ex secretario de Cristina), Ricardo Jaime y hasta los negocios propios del valet del ex secretario privado Daniel MuñozFausto Machado, entre otras 20 personas más.

En la declaración, Manzanares dijo que siempre que le ofrecían un negocio, Muñoz decía “Magallanes aguanta” en referencia a la publicidad de una tienda de Río Gallegos y que el ex secretario se convirtió en “un corruptor de almas”.

Luego de quedarse con parte de las “llaves de los tesoros de los Kirchner”, en alusión a los bolsos y lugares donde escondían la plata negra, Manzanares dijo que, tras la muerte de Néstor en el 2010, Muñoz invirtió “unos 130 millones de dólares” en el país, mientras que otros 70 los llevó a los Estados Unidos y hasta ahora no se pueden recuperar para el Estado.

En base a esta confesión en los próximos días Bonadio dispondrá nuevas indagatorias, entre otras medidas de prueba por los nuevos hechos descubiertos.

La explosiva confesión de Manzanares revela que Roberto Sosa, otro ex secretario privado de los Kirchner, sufrió un secuestro entre el 2011 y el 2012 luego de haber transportado, también, bolsos con dinero negro.

Cuando “Sosa es secuestrado y salvajemente golpeado, me indica tras su curación, que había decidido irse de Río Gallegos, por temor, y que había un galpón donde Muñoz guardaba parte del dinero en Río Gallegos».  El contador dijo luego que la viuda de Muñoz, Carolina Pochetti, ordenó vender todos los inmuebles donde se escondía el dinero.

Otro chofer

Manzanares conocía a Muñoz desde su infancia en Río Gallegos e incluso el ex secretario había trabajado en una empresa de su padre. Una de las nuevas maniobras tienen que ver con el valet y chofer de Muñoz, Fausto Machado.

Primero, Manzanares acompañó a Daniel Muñoz al departamento de los Kirchner sobre la calle Uruguay durante la presidencia de Néstor. El auto, conducido por Fausto Machado, estacionó “por Juncal, subimos, y Muñoz me dijo que iba a dejar dinero” en el departamento de los Kirchner.

La noche anterior, Machado manejaba un “Passat gris, Daniel iba adelante y yo sentado atrás. Era de noche. Estacionamos por calle 25 de Mayo y Rivadavia, frente a un edificio de la SIDE”.

Entonces, Muñoz le dijo que estaba esperando al secretario de Transporte Ricardo Jaime. Cuando Jaime se acercó, Muñoz “fue a recibir el dinero. Daniel guardó ese dinero en el baúl del auto. Desconozco cuál fue el motivo por el cual Daniel me mostró esa situación”. “Creo que pretendía resguardarse hacia el futuro teniendo un testigo ocular de lo que sucedía. Recuerdo también que cuando murió Daniel Muñoz, Cristina me dijo ‘menos mal que se murió’, en un sentido de que parte de los secretos de Néstor y Muñoz están resguardados”, añadió Manzanares.

Luego, el ex secretario privado de los Kirchner había comprado la empresa Transtecnológica e invertido en ella 15 millones de dólares, pero “no se pudo justificar una inyección de 2 millones de dólares”. Entonces, se recurrió “a una operación compleja a través de cooperativas. Sé de oídas que, en Buenos Aires, Fausto Machado, el valet de Muñoz, llevó 2 millones de dólares a una cooperativa para que realice una operación con cheques, y en Río Gallegos acompañé a Barrenechea (la esposa del vendedor de Transtecnológica) al Banco del Sur a depositar pesos y valores para poder blanquear ese dinero”.

Fausto Machado trabajaba con el ex jardinero de los Kirchner, Ricardo Barreiro, “en una sociedad que capitalizaron junto con Muñoz. Esa sociedad tenía una empresa de transporte, de recolección de residuos, y tenía otras actividades pero que no hacían parte de la asociación con Muñoz”. Se trata de la empresa de “colectivos RB Transportes y unos departamentos que habían construido en un terreno fiscal”. Para tapar huellas, los departamentos de El Calafate se vendieron en su mayoría. Valían unos U$S 70.000 aproximadamente”.

Otro de los negocios de Machado estaba relacionados con unas «unas cabañas llamadas La Posta del Sol, que quedan en la calle Máximo Villalba 596, de El Calafate». Al momento de diluirse la sociedad creada para ocultar esas cabañas, los departamentos estaban edificados.

Entonces, «Fausto trabajaba en relación de dependencia con Barreiro y cuando se disuelve la sociedad le pide trabajo a Muñoz y así comienza su relación laboral con él».

Ahora Machado «vive en la zona de Tandil o Balcarce y realiza actividades de siembra o pool de siembra».

Cuando Machado dejó de trabajar con Muñoz, «aproximadamente en el año 2015, Muñoz me pide que le transfiera un camión Volvo con acoplado, creo que su dominio era EOJ 422, que era de Muñoz pero que estaba incorporado en una sociedad mía donde también era socio Roberto Sosa, Vial Sur SA». Este camión provenía de la empresa Patagon Adventure y, a pedido Muñoz, lo transfería «a una empresa propiedad de Machado». Machado viajó a Rio Gallegos y se lo llevó manejando. La venta «fue ficticia. Solo pago una parte», contó en una de las partes de su confesión.

Festejo con champagne

En el 2009, Néstor Kirchner convocó a Víctor Manzanares a Buenos Aires por la denuncia de enriquecimiento ilícito que le había hecho el abogado Ricardo Monner Sans debido a que el año anterior había declarado un incremento patrimonial del 158 % a la Oficina Anticorrupción.

“Néstor me pide que me haga cargo de manejar su pericia contable y que vaya a la SIDE, donde me recibió Javier Fernández”, contó Manzanares. Desde allí fueron a un departamento en la zona de Belgrano donde, para su sorpresa, estaba el entonces juez Norberto Oyarbide.

“En la mesa había dos bandejas con masas finas. Yo pido un té con leche. Fernández se mira con el Dr. Oyarbide, se ríen, y me dicen ‘no pibe’ y sirven una botella de champagne. La actitud del Dr. Oyarbide era complaciente, divertido de la situación”, afirmó.

Luego de explicarle los problemas contables con las declaraciones juradas de Néstor y Cristina, Oyarbide le dijo que vaya a ver al perito de la Corte de apellido Peralta. Cuando le dijo qué iba a pasar con la causa, Oyarbide le contestó “’De esa parte me ocupo yo’. Quiero recalcar que el Dr. Oyarbide no se veía presionado, tenía la actitud de alguien que domina la cancha”, agregó Manzanares en su declaración ante el fiscal Carlos Stornelli.

Kirchner lo volvió a llamar luego de la reunión pero su “tono de voz era como temeroso, sonaba expectante, por saber cómo había resultado la reunión. Yo le contesté que del uno al diez, me había ido un nueve».

Al día siguiente se reunió con el perito Peralta quien “estaba un poco hostil -contó-. Me preguntaba por los actores a los que había que peritar. Quedamos en que yo iba a ir al edificio donde funciona el Cuerpo de Peritos de la Corte. El Dr. Kirchner me preguntó cómo me había ido en esa reunión y yo le conteste que más o menos. En la reunión con Peralta, me presentó a la Contadora (María del Carmen) Penedo”.

Con Penedo, actual vicejefa de los peritos de la Corte, “quedo en contacto. A ella le llevaba la información y la documentación que me requería. Realicé aproximadamente once viajes a Buenos Aires para aportar documentación. Yo temía por el resultado de la pericia porque la documentación de algunos de los actos económicos no era suficientemente consistente desde el punto de vista legal, porque, por ejemplo, durante el año 2008 Néstor Kirchner había vendido aproximadamente 13 propiedades que se transfirieron a Austral Construcciones y Rudy Ulloa, entre otros, y no estaban todas las escrituras y algunas eran copias simples”, explicó.

En diciembre de 2009, Kirchner llamó a Manzanares para avisarle que “el resultado era bueno, que estaba sobreseído. Desde la primera reunión en la SIDE hasta el sobreseimiento pasaron 4 meses aproximadamente”.

Oyarbide había dictado el sobreseimiento en un tiempo récord y el fiscal Eduardo Taiano no apeló porque su hijo había sufrido, unos días antes, un secuestro exprés. Actualmente, el juez federal Ariel Lijo analiza si reabre la causa por cosa juzgada írrita.

El dueño del catamarán

Aunque parezca una historia de ficción, uno de los catamaranes que recorre el lago Argentino para ver el majestuoso glaciar Perito Moreno también «era propiedad del ex secretario de los Kirchner, Daniel Muñoz».

En su confesión, Manzanares también declaró que en 2015 “soy convocado por la doctora Cristina Kirchner a Olivos a la noche. Creo que fue entre los meses de mayo y julio aproximadamente. Tenía que traer la planilla de posición monetaria” de las ganancias de sus empresas. Llegó a la residencia presidencial de Olivos temprano. Entonces, contó que se quedó sentado en unos sillones en una sala contigua. «Van llegando personas de mi conocimiento, entre ellas (Carlos) Zannini, Romina Mercado y el arquitecto Pablo Grippo”. Grippo es el arquitecto de Cristina.

En ese tiempo de espera, Grippo, “me muestra fotos de una embarcación con uso comercial de su propiedad -contó Manzanares- que aparentemente había sido construida hacía muy poco. Era una embarcación de lujo, muy significativa, para ser usada dentro del Parque Nacional en El Calafate”. En su confesión, afirmó que Grippo le dijo que “la había comprado gracias a la ayuda de su padre y con la adquisición de un mutuo”.

A eso de las 21.30 llega Cristina Kirchner y “mantuvimos una reunión de escasos minutos donde le entregué la planilla de saldos monetarios. Como no tenía cómo volver al centro, me facilitó un auto de la custodia para que me lleve”.

Al día siguiente, Manzanares fue a ver a Daniel Muñoz y le contó lo que le había contado Grippo de su emprendimiento. “Daniel me mira y se sonríe. Me dice ‘Alejandro, yo iba con la plata al astillero a pagar ese barco’. Ese barco actualmente está a nombre de la empresa Mar Patag y hace excursiones en Lago Argentino”.

Fuente: Clarín

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