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Lo remontó con fútbol

Después de un flojo primer tiempo en el que perdía 2 a 0, la Selección Argentina mejoró la imagen en el complemento y pudo llegar al empate frente a una Alemania con muchos suplentes. Bien los cambios de Scaloni.

De las muecas de preocupación a las sonrisas de satisfacción. De la posible goleada en contra a la chance de terminar ganando. La Selección Argentina hizo un partido de menor a mayor ante Alemania. Sufrió y la pasó mal durante el primer tiempo, cuando el local se puso 2 a 0 y tuvo un tiro libre en el travesaño que pudo ser el tercero (vale decir que en la jugada siguiente De Paul pegó un remate en el palo), pero cambió el sistema y los nombres en el segundo tiempo, mejoró en el juego y llegó al empate con goles de Alario y Ocampos, dos de los que ingresaron en el complemento. Incluso, hasta terminó con una mejor imagen que el equipo dirigido por Jurgen Löw.

El 4-2-3-1 inicial de Argentina no la pasó bien ante el 3-4-1-2 de Alemania. El local tenía superioridad numérica en la salida con sus tres centrales (Can-Koch-Sule) y aprovechaba bien las bandas con las proyecciones a toda velocidad de Klostermann y Halstenberg. Como Correa y Pereyra no retrocedían bien, los alemanes lograban atacar con ventaja ante una Selección que no efectuaba rápidamente la transición defensiva y que tenía en Marcos Rojo al abanderado de los bajas producciones individuales. El defensor del Manchester United, con poco rodaje en los últimos años, hizo casi todo mal, incluido su error en la jugada previa al 0-2, y sonó lógico que no haya salido a jugar el segundo tiempo. Si bien Argentina tuvo más la pelota (55% en el primer tiempo), no la administró bien, no fue punzante y De Paul por su empuje y por intentar siempre romper líneas fue el más destacado.

Tras los goles de Gnabry (gran definición) y Havertz, Alemania pudo ampliar la diferencia con un gran tiro libre ejecutado por Halstenberg que pegó en el travesaño. El partido pedía un ajuste y Scaloni aprovechó el entretiempo para mover sistema y nombres. Adentro Acuña y Ocampos, afuera Rojo y Correa. Y del 4-2-3-1 al 3-4-3.

Ahí se notó la mejora futbolística de Argentina. Alemania le cedió aún más la iniciativa y presionó no tan alto lo que le permitió al conjunto nacional poder monopolizar la pelota en campo contrario. Atrás, Foyth-Otamendi-Tagliafico se las rebuscaban con los dos puntas alemanes, Paredes-De Paul por el centro custodiaban a Brand-Havertz y por afuera, Pereyra y Acuña hacían el ida y vuelta y eran profundos, generando que los carrileros rivales ya no pasaron tan cómodos al ataque. Arriba, Dybala (luego Alario)-Lautaro-Ocampos fijaban a los tres centrales y obligaban a Kimmich a retroceder y a los carrileros a no irse tanto. Así, tapó el fútbol rival y llegaron los goles para el empate. Primero, un centro preciso de Acuña y un gran cabezazo de Alario para batir a Ter Stegen y luego, sobre el final, una jugada individual de Alario que terminó con un remate de Ocampos que se desvió en el camino y se le metió junto a un palo al arquero del Barcelona.

Fuente: Olé