,

Latorre, la barra de Boca y un apriete para dejar afuera a River:

«Sino, se pudre todo» Gambetita recordó el partido ante Oriente Petrolero en la Libertadores 1991, que sirvió para dejar al Millonario afuera de la competición y confesó amenazas del grupo liderado por «El Abuelo».

La Copa Libertadores 1991 vivió un tristemente célebre momento el día del partido entre Oriente Petrolero Boca. Es que ese partido quedó enmarcado en un supuesto arreglo entre los equipos para igualar y dejar afuera a River en la fase de grupos. Años después, el exfutbolista e integrante de aquel equipo Xeneize Diego Latorre confesó el apriete de la barra brava liderada por José Barrita, alias «El Abuelo».

«Nos llamó el Abuelo, con un tono más allá del cordial. Más allá de la sugerencia, con un tono intimidatorio: ‘Hay que dejar afuera a River, miren que se pudre todo’. Ese fue el mensaje en la semana«, comenzó relatando Gambetita en ESPN.

Más allá del apriete, Latorre se encargó de desligar al Maestro Oscar Washington Tabárez, entrenador de Boca en aquel entonces: «Puedo garantizar que Tabárez no sabía nada de nada. Es más, yo ese partido lo arranco en el banco junto a Juan Simón y como el partido estaba muy tedioso en la mitad de la cancha y no había situaciones de gol, Tabárez lo quería ganar y me hace entrar a los 20 minutos del segundo tiempo«.

Curiosamente, una de las acciones de riesgo que presentó el partido estuvo en los pies de Latorre, quien aseguró haber recibido un «reto» por parte de un compañero después de la jugada. «La primera pelota que toco, sabía de todo esto que habían hablado porque era un rumor en el vestuario, eludo a uno y palo… Yo con esa inconsciencia de la juventud no sabía nada, habían cantos pero… Viene un compañero mío, por supuesto que no voy a revelar el nombre, y me dice: ‘Nene, la puta que te parió, quedate al lado mio y no te muevas porque te voy a cagar a trompadas’«.

Más allá de aquel partido en particular, Latorre aseguró que en aquellas épocas los aprietes de parte de la barra eran algo común, sobre todo durante las malas rachas que el equipo vivió en la década de los noventa: «Nosotros sufrimos varios aprietes bravos. Entraba La Doce al vestuario y hubo momentos en los que la pasamos mal. No entraban con armas de fuego, pero te decían ‘hay que ganar’ y sino te pinchaban las ruedas, llamaban a tu familia…«.

Fuente: TyC

Please follow and like us:
Tweet 20