Las seis claves que definirán las PASO

Quedan tres semanas de campaña hasta las primarias y la ansiedad domina al macrismo y al kirchnerismo, los dos frentes que aspiran a quedarse con el poder.

A continuación, sus principales conceptos:

El análisis de una docena de encuestas -publicado hoy por LA NACION- refleja una serie de tendencias más o menos consolidadas en las que coinciden los diferentes analistas. Hablamos de una gran polarización entre dos frentes, que acaparan cerca del 80% de los votos. La diferencia de Alberto Fernández de entre 3 y 8 puntos, con un promedio de 4 puntos. Macri viene achicando esa brecha, a un ritmo que empieza a ralentizarse.

En ese escenario de gran incertidumbre, será fundamental la estrategia de los próximos 20 días de campaña. Kirchneristas y macristas ponen la mira en seis variables clave que marcarán a fuego el resultado del 11 de agosto. Un día en el que, como sabemos, no se elige nada pero que desatará consecuencias importantísimas para el desarrollo del proceso electoral.

El voto del conurbano

Con 9 millones de electores (de 33 millones del padrón nacional), es el territorio fundamental para cualquier candidato que quiera ser presidente. Constituye el gran desafío de Macri afirmarse en el bastión de poder más sólido del kirchnerismo. La crisis golpeó fuerte en esta geografía y el Gobierno admite que es donde más inconvenientes tiene para crecer. Sobre todo, eso se percibe en la tercera sección electoral (La Matanza, Lomas, Lanús, Florencio Varela y otros municipios), donde algunas encuestadoras registran diferencias de hasta 20 puntos para el kirchnerismo.

Macri y Vidal concentran su campaña allí. Tienen actos casi a diario, con un mensaje centrado en las obras estratégicas (y a veces invisibles) y la lucha contra las mafias. Los dos necesitan crecer ahí para quedar en una posición competitiva de cara a la primera vuelta, donde Vidal se juega a todo o nada la gobernación contra Kicillof. Es una convicción extendida que quien gane la provincia de Buenos Aires ganará el país.

El papel de Lavagna y Espert

Es una campaña hostil para las terceras fuerzas. Los candidatos alternativos enfrentan la estrategia polarizadora de los dos grandes frentes. ¿Cuánto sacarán Lavagna yEspert en la PASO? El Gobierno es quien más mueve la estrategia del «voto útil», para convencer a votantes de Espert y Lavagna del «peligro» de beneficiar al kirchnerismo por apoyar a candidatos sin posibilidades de ganar. Necesitado de un resultado positivo en las PASO, Macri le aplica la lógica de un ballottage. «Defínanse ahora», les dice a los votantes antikirchneristas. Lavagna sufre también embates del kirchnerismo, que apunta a sacarle simpatías peronistas a esa opción.

La estabilidad del dólar

Fue la variable central que permitió a Macri recuperar posiciones a partir de mayo. El Gobierno ha decidido jugar todas las cartas que tenga a disposición para evitar cualquier movimiento brusco en el mercado de cambios de acá a agosto. El Banco Central reforzó hoy su estrategia de política monetaria en busca de ese objetivo central.

Espera que eso también impacte en la desaceleración de la inflación y que permita mantener cierta sensación de recuperación del consumo. El mensaje de «estamos saliendo de la crisis» es vital para la campaña macrista. El kirchnerismo, en cambio, se esfuerza por instalar el deterioro económico en el centro de la discusión pública y minimizar el «veranito financiero». El resultado de las PASO tendrá una influencia notable en adelante: como se suele decir, el lunes 12 votarán los mercados.

La participación electoral

En las PASO siempre va menos gente a votar. La tendencia de las últimas elecciones apunta a que el macrismo tiene menos voto militante, y por ende sus resultados en las PASO son peores que en las generales. Esta vez, necesitado como está de generar expectativas de triunfo, Cambiemos se esforzará por sacar gente a votar.

El mensaje de las próximas semanas será reiterativo: hay que votar ahora como si fuera la primera vuelta. Harán campaña específica orientada a electores que suelen faltar a las PASO y se enfocarán también en los mayores de 70, que no están obligados a votar, un segmento muy favorable al macrismo. El kirchnerismo enfrenta este dilema con otra filosofía: busca no desmovilizar a sus votantes fieles con mensajes exitistas, como empezó a verse en las últimas horas.

La metamorfosis K

¿Podrá Alberto Fernández llevar a buen puerto la operación de «moderar» al kirchnerismo? Las primeras semanas de campaña resultaron erráticas en esa estrategia. Le está costando enfrentar al electorado con un mensaje coherente que supere los aspectos más resistidos del kirchnerismo y al mismo tiempo no defraude a Cristina y a sus fieles. No logra tampoco despejar la duda sobre quién mandará en caso de ganar las elecciones.

Cristina habla poco, pero cuando lo hace aviva la idea de una restauración. Tampoco ayudan las rabietas de Alberto con los periodistas incisivos. El foco del final de campaña pasará por convencer del giro moderado a votantes de la región central del país, que fue muy esquiva al cristinismo en 2015. Córdoba, sobre todo, Santa Fe, Mendoza y las grandes ciudades del interior bonaerense. Por el contrario, el oficialismo batalla con el mensaje permanente de que Alberto Fernández es apenas un vicario de Cristina. Insiste con que se elige entre república y autoritarismo.

El juego del peronismo

La unidad peronista que gestionó Alberto Fernández como candidato tiene que pasar la prueba de la lealtad. Entre gobernadores e intendentes del conurbano todavía hay mucho escepticismo sobre lo que podría depararles un nuevo gobierno kirchnerista. Recelan de La Cámpora. Y temen que su situación política empeore.

La intriga pasa por saber cuánto se esforzarán por ayudar al candidato presidencial. ¿Alentarán el corte de boleta? El oficialismo, con Pichetto a la cabeza, trabaja en la desunión. En una elección tan pareja la movilización o no del aparato puede marcar la diferencia que separa un triunfo de una derrota.

 

Fuente: LA NACION