La trama secreta del Quini de los $44 millones: un escribano, versiones contrapuestas y ganadores que dejaron de hablarse

Eduardo Martí y Victoria Castellano son compañeros de trabajo. Él hizo la apuesta y tenía el ticket. Pero el premio lo cobró ella.

Una llamada. El 16 de octubre a la noche.

—¿Con qué boleta ganaste, Eduardo?

—Con la de las «nenas».

—Ah. Entonces no ganaste, Eduardo. Ganamos las nenas y yo.

La respuesta llevó a una «grieta» impensada en Villa Dolores, Córdoba. Los vecinos del Barrio José Hernández, a unos 200 kilómetros de la capital cordobesa, se dividen por defender a una o al otro. ¿Quién es el verdadero ganador de los 44 millones del Quini 6? ¿El hombre que jugó o la mujer que le pasó los números?

Eduardo Martí (58) contó la historia de su fortuna en los medios. También organizó la QuiniFest, la fiesta que había prometido para sus vecinos en el Salón Vecinal, a unas cuadras de donde vive y a la que asistieron muchas más que los invitados.

Ahí él, que trabaja como ordenanza en los Tribunales de su ciudad, aseguró a Clarín que la jugada había sido compartida. En cambio, su compañera de trabajo, «la doctora», como él la llama por ser abogada, dejó de ocultarse solo para asegurar que era la única ganadora. Y que fue ella quien decidió darle la mitad de dinero a Martí.

Victoria Castellano, la doctora, solo habló una vez. Eligió una radio local, Radio Juntos 94.1, y contó por qué dio el brazo a torcer en cuanto a su anonimato. Dijo que lo hizo luego de haber escuchado rumores. «Algunos están diciendo que yo me quedé con la plata de Eduardo», apuntó.

Eduardo Martí (Mario Quinteros).

Eduardo Martí (Mario Quinteros).

¿Por qué decidieron que el premio se repartiría 50 y 50? ¿Quién cobró el total? ¿Quién le transfirió la mitad al otro? ¿Quién eligió los números ganadores? Hay respuestas para todas estas preguntas. Pero la historia comienza con la jugada.

El domingo 13 de octubre, a las 23, a la salida del cine, la abogada pasó con sus hijas por una agencia en la que leyó «Pozo acumulado del Quini 6: $ 135 millones». La menor de sus hijas le insistió para que jugaran. «Si querés plata acá hay que laburar», le contestó su madre. Instantes después, la abogada miró para abajo y encontró en el piso un billete de $50. Justo el costo de la jugada. «‘teníamos el billete, la agencia, el cartel. ‘Tenemos que jugar. Esto es una señal’, me dice la nena», rememoró Castellano.

Con ese billete encontrado, «no lo cambiamos», detalló la abogada, al día siguiente jugaron los números de la suerte (y de la polémica). Pero esas seis cifras no salieron sorteados ese día. Según el relato de la mujer, esto prueba que ella eligió los números 03, 10, 11, 20, 25 y 30 (las hijas cambiaron sus cuatro números originales de la primera jugada, ella mantuvo sus mismos dos números) que le pasó a Eduardo para que el los jugara en su nombre. Castellano asegura que le dio dinero para el Quini y más, para otra apuesta, al Loto, a modo de atención, que compartirían entre los dos si llegaban a ganar.

Como Eduardo salía de Tribunales para entregar papeles, la abogada le pidió que fuera a jugar por ella. Para diferenciar las jugadas, la mujer le pidió que a la del Quini le escribiera «nenas» (por los números elegidos con sus hijas) y a la del Loto, «Edu». Él lo hizo y le avisó que ya no volvería esa tarde al trabajo, por lo que se verían al día siguiente y ahí recién le entregaría las boletas. Esa noche sí salieron los números. Los del Quini.

En la versión de la mujer, estaba claro el acuerdo: si la boleta «Edu» resultaba favorecida, el premio lo compartirían; si se daba que la apuesta «Nenas» ganaba, el dinero era para ella y sus hijas. Horas más tarde, esas seis cifras dictadas por la abogada se convertirían en las ganadoras de 44 millones de pesos, que por los impuestos, pasaron a ser 33 millones.

Eduardo nunca llamó a la abogada para avisarle del premio. La mujer se enteró y lo buscó inmediatamente. «Lo llamo y me dice ‘ganamos con la boleta de las nenas’. Y yo le dije, ‘no, ganamos mis hijas y yo'». La difusión de ese breve diálogo empezaba a tejer el entramado de rumores que mantiene más que entretenida a la comunidad de Villa Dolores y alrededores.

Es que Eduardo, en la QuniFest, contó una versión bien distinta de los hechos. Aunque tanto él como Antonia, su mujer, hicieron evidente por qué su compañera de trabajo fue la gran ausente de la fiesta.

“Hubo un malentendido con la doctora. Cuando se enteró de que gané, me llamó. Me preguntó cuál era su boleta y cuál era la mía. Creyó que habíamos jugado dos boletas. Y lo que hice fue combinar mis números de siempre con unos que me pasó ella. Jugamos a medias. Yo tenía el papelito del Quini y me podía quedar con todo, pero obvio que le iba a dar su mitad a ella. Ya está, listo, ya firmamos con el escribano y se acabó el tema. Eso sí, ya habíamos jugado juntos antes y ella quiso jugar conmigo de nuevo porque ‘Vos siempre ganás, siempre tenés suerte’, me dijo”, relató Martí.

Ese viernes, en la fiesta, se avizoraba que los ganadores quizá no volverían a hablarse. Así ocurrió.

Al final, Eduardo volvió a su trabajo tras haber solicitado una breve licencia. La abogada, que se fue de viaje justo después de cobrar el dinero, se reincorporó a Tribunales este lunes. Ese día habló con la radio y desminitió la pelea entre ambos. Sólo cuestionó su nivel de exposición.

«No la he visto a la doctora. No hablé con ella. Que diga lo que quiera. No estoy enojado, pero no voy a hablar más del tema. No quiero que acá se hable más del tema. Ya gané, Ya hice la fiesta. Ya cada uno tiene depositado todo. Listo», dice Eduardo a Clarín tras las declaraciones de Castellano.

“No, doctora, al boleto lo tengo yo, así que por favor compartamos 50 y 50”, fue, siempre según Castellano, la respuesta que le dio Eduardo en la llamada que ella le hizo tras conocer el resultado del sorteo.​

¿Cómo acordaron que iban a recibir la mitad cada uno? «Me pareció justo dividirlo, en realidad el boleto me lo fue a hacer él. Si él no lo hacía, yo no sé si antes de las cinco de la tarde me hubiera acordado de hacerlo, entonces consensuamos con mi hija que sí, que lo repartiéramos mitad cada uno», dijo la abogada.

Entonces, en rigor, fue ella quien le dio los 16 millones de pesos a él. En la Lotería tenía que figurar un solo ganador, y decidieron que fuera la abogada. Ella figura en los papeles. Pero había que justificar los fondos. «Para mí era fácil, era suficiente con los papeles que me dieron en la Lotería. Pero Edu tenía que acreditar que sus fondos también fueran lícitos», detalló Castellano. Por eso acudieron a un escribano. «Hicimos una escritura pública, ante un escribano que elegimos los dos, y dejamos asentado que el premio era compartido. Que si bien yo iba a recibir todo el dinero, le iba a transferir a él exactamente la mitad.»

Juntos, ella con él presente, a través de homebanking, le transfirió el dinero. «Nos saludamos cordialmente y no nos volvimos a ver. Aparecí ahora para que nadie crea que me estaba escondiendo. Acá todo el mundo sabe que la ganadora soy yo. Simplemente no quería que trascendiera mi nombre fuera de la provincia», cerró ella.

Los medios más importantes de Córdoba y del país la están buscando. La abogada volvió a «desaparecer». Eduardo, en cambio, sigue atendiendo el celular. «Aunque sea número privado», dice. Pero no espera otro llamado de «la doctora».

 

Fuente Clarín