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La Sub 20 de River, a semifinales

Los pibes de Borrelli se clasificaron a la próxima ronda de la Libertadores. El gol del 1-0 ante Cerro Porteño lo marcó Gondou.

Sí, River es copero. No importa de qué categoría se trate. Un ejemplo de esta afirmación es el meritorio triunfo del combinado Sub 20 de Núñez, que anoche derrotó 1-0 a Cerro Porteño y logró la clasificación a las semifinales de la Copa Libertadores juvenil, la cual se está disputando en Paraguay. El piberío, bajo la tutela de Juan José Borrelli, ganó por la mínima gracias a la gran definición de Luciano Gondou, delantero que se encuentra a préstamo en el club (llegó de Sarmiento). Pero, además, de varios rendimientos individuales que potenciaron el funcionamiento de un equipo que jugó como le gusta a Marcelo Gallardo.

Si el deseo del entrenador más ganador de la historia de River era que, pensando en su sucesión, la estructura quedara armada, pues lo observado anoche fue una demostración de que todo marcha como él pretende. Porque Borrelli logró que sus pibes jugaran con el mismo estilo que los más grandes. Que presionaran en los laterales como Montiel y Casco (anoche estuvieron López y Santiago Montiel, primo de Cachete), que el volante tapón anticipara como lo hace Enzo Pérez (Fernández fue el 5 que distribuyó y cortó), que los extremos tuvieran llegada (brilló Matías Benítez, un talentoso mediapunta con habilidad al momento de construir la jugada pero, además, con lectura de juego) y que los delanteros se sacrificaran como Rafa Borré o Matías Suárez.

Y los ejemplos, en Paraguay, fueron Lucas Beltrán -a pura guapeza, el capitán hizo el trabajo sucio- y también Gondou, un talento que fue sumado al grupo y que anoche ensayó una finta bárbara para dejar pasar al arquero de Cerro Porteño y, con muy poco ángulo, convertir el gol de la victoria.

River formó con Leonardo Díaz; Elías López, Román Suárez, Thomas Gutiérrez, Santiago Montiel; Enzo Fernández, Valentín Matlis, Tomás Galván; Matías Benítez, Lucas Beltrán y Luciano Gondou. Las grandes emociones llegaron en el segundo tiempo, potenciadas con el ingreso de Hernán López Muñoz, el sobrino nieto de Diego Maradona, quien aportó desequilibrio cuando River buscó romper las líneas de Cerro.

¿Qué le queda al piberío? Enfrentar, para la estadística, a Millonarios. Y luego, a prepararse para la semi, con rival a confirmar.

Fuente: Olé

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