La “reforma integral” de la Justicia quedaría para marzo y tiene a Comodoro Py en el centro de las miradas

El Presidente instruyó a su equipo a armar “un paquete de leyes” para implementar cambios en el Poder Judicial. Béliz suena para liderar la intervención a la AFI.

A paso firme, pero sin apuro; y discursivamente «contra nadie». Esa fue la instrucción de Alberto Fernández a su equipo para encarar una «reforma integral» de la Justicia, como adelantó en su primer discurso como Presidente tras prestar juramento, el martes. Todas las miradas enfocan hacia los jueces federales de Comodoro Py, los encargados de investigar la corrupción y acusados por el kirchnerismo, algunos, de perseguir a Cristina Kirchner y otros ex funcionarios.

«Vamos a enviar un conjunto de leyes para una reforma del sistema integral de Justicia Federal», dijo Fernández, en uno de los tramos de su mensaje más festejados por los legisladores del Frente de Todos.

El mandatario remarcó la necesidad de que «no haya impunidad para funcionarios corruptos ni para los que los corrompen», pero advirtió que «no se puede establecer que alguien es culpable sin debido proceso y sin sentencia judicial firme», en una señal a los jueces que durante la gestión macrista avanzaron contra funcionarios kirchneristas involucrados en causas de corrupción, con Claudio Bonadio a la cabeza.

En el Gobierno, con picardía, pusieron un ejemplo macrista para mostrar el «mal accionar» de los jueces. Hablaron del procesamiento del ex ministro de Energía, Juan José Aranguren. «¿Estuvieron investigando tres años y se dieron cuenta recién cuando se iba que había que procesarlo?», plantearon.

En esa línea, con la ministra de Justicia, Marcela Losardo, a la cabeza, los principales colaboradores de Fernández en los temas judiciales comenzaron a trabajar en la reforma. «Va a ser un paquete de leyes, pero cada ley se va a evaluar, porque de nada sirve enviar muchas leyes si después no se puede implementar porque no se tiene Presupuesto», indicó, en diálogo con radio La Red.

Losardo aclaró que la reforma es más amplia y que «hay muchas cosas por hacer». «Se está trabajando en una reforma integral. Y cuando se habla de una reforma integral no se habla de algo que deba asustar a la gente». Y enumeró algunos de las asignaturas pendientes de la Justicia: «Tenemos que trabajar en la aplicación del sistema acusatorio».

Esto significa que se enviarán proyectos también en este sentido. «Además hay que mejorar el Consejo de la Magistratura y se verá cómo se puede hacer», repasó Losardo, antes de dirigirse al Museo del Bicentenario a jurar ante Fernández. El Consejo es el órgano político encargado de controlar a los jueces. Su rol resulta clave: es el que puede definir, entre otras cosas, la destitución de un magistrado.

«También hay que hacer (cambios en) el fuero de Familia. La gente quiere tener una Justicia más eficiente y eficaz, los procesos no pueden durar lo que duran», amplió el detalle, en un intento por dejar en claro que el Gobierno no persigue revancha.

No obstante, Losardo no ahorró cuestionamientos a algunas medidas judiciales. «Sabemos que hay sentencias que realmente no se pueden entender. Lo que él (por Alberto Fernández) plantea es asegurar el debido proceso y que nadie tiene que tener una sentencia sin un juicio correcto y un debido proceso», dijo la ministra.

Desde el equipo que trabaja en ese paquete de leyes se preocuparon en remarcar a Clarín que la reforma «no es contra Comodoro Py ni contra nadie». Aunque está claro que es el lugar más cuestionado por el kirchnerismo. Además, cerca de la ministra estimaron que la confección de los proyectos «llevará tiempo», lo que impediría que se envíe antes de marzo. «No irían a extraordinarias», respondieron altas fuentes oficiales.

Junto a Losardo, trabajan en el tema la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, y el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos; dos de las personas de mayor confianza de Alberto y con amplios conocimientos del mundo judicial. También aporta ideas para esa reforma integral es el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, otro hombre de extrema confianza del Presidente. Tanto es así que su nombre sonaba este martes en los pasillos de Casa Rosada como uno de los que liderará el proceso de intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Losardo se tomará las próximas horas para terminar de pulir la integración de su equipo. El ex subsecretario de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Juan Martín Mena, será su número 2. Se trata de un hombre de extrema confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner pero, al mismo tiempo, con conocimiento de los pasillos de Justicia, donde se desempeñó entre 2009 y 2015 bajo el comando de Julio Alak, flamante ministro de Justicia bonaerense.

Como representante del Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura estará Gerónimo Ustarroz, primo y hermano de crianza de Eduardo «Wado» de Pedro, nuevo ministro del Interior de la Nación. Su presencia le garantizará a Cristina Kirchner un interlocutor confiable en el órgano que se encarga de remover y seleccionar jueces.

 

Fuente: Clarín

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