Juicio por enriquecimiento ilícito: complican a Ricardo Jaime con la compra de un auto que pusieron a nombre de un indigente

Una testigo involucró al ex secretario de Transporte en la adquisición de un automóvil.

El lunes pasado comenzó la actividad judicial del año 2020. Y luego de la feria de enero, volvieron a desarrollarse audiencias de diferentes juicios orales de casos que se investigaron en los últimos años.

Uno de los procesos que retomó su marcha fue el que se le sigue a Ricardo Jaime, ex secretario de Transporte durante los primeros seis años del kirchnerismo. El ex funcionario, condenado por varios casos de corrupción y preso por su responsabilidad en la Tragedia de Once, está enjuiciado por el delito de enriquecimiento ilícito.

Se comprobó en la etapa previa al juicio que Jaime tenía bienes a nombre de varios testaferros que compró con dinero que obtuvo de manera ilegal mientras manejaba los negocios oscuros que se hicieron en la secretaría de Transporte.

Uno de los bienes que estaba vinculado a Silvia Reyss, ex pareja de Jaime y procesada y enjuiciada como testaferro del ex funcionario, es un automóvil Honda Legend color negro patente HVG770, pagado 224.530 pesos (unos 60.000 dólares) en 2009. Ese auto que figuraba a nombre de un ciudadano paraguayo llamado Pedro Agustín Román Martínez, había sido señado por Reyss.

La fiscal del juicio oral y público Gabriela Baigún descubrió que antes de que la seña quedara a nombre de Reyss, hubo una persona que se presentó a reservar el auto. Esa mujer se llama Marcela Beatriz Chiodetti y declaró como testigo el lunes pasado.

En la audiencia reveló que fue el propio Jaime quien la llamó en 2009 para que fuera hasta la concesionaria Honda Chetta para señar el auto. Según se pudo reconstruir, había dos personas pujando por la compra del auto y quien llegara primero a señarlo se lo quedaría. Y fue Chiodetti quien lo señó con dinero que Jaime le había enviado en un sobre por medio de un mensajero en moto. De ese modo, el auto quedó en poder de Reyss.

Unos días más tarde, el propio Jaime llamó a Chiodetti -tal como lo declaró el lunes pasado en el juicio- para pedirle que fuera hasta la concesionaria y que la seña que ella dejó a nombre de Reyss fuera trasladada a quien finalmente apareció como comprador del auto: Román Martínez. Y allí fue nuevamente Chiodetti a firmar los papeles.

De esta manera, la fiscal confirmó la sospecha inicial acerca de que el auto que terminó a nombre de Román Martínez y que usaba Reyss, era otro de los bienes que Jaime adquirió y no podía poner a su nombre porque no le cerraban los números.

También quedó confirmada la relación que Jaime tenía con los empresarios a los que debía controlar como secretario de Transporte. Chiodetti trabajaba por aquel entonces en la empresa Cometrans, una de las integrantes del conglomerado de transporte que manejaban los hermanos Mario Cirigliano y Claudio Cirigliano, quien está detenido junto a Jaime por su responsabilidad en la Tragedia de Once; era el empresario que tenía a su cargo la explotación del Ferrocarril Sarmiento cuando se produjo el choque fatal del 22 de febrero de 2012.

Fue Chiodetti quien puso a Jaime como el verdadero comprador del auto Honda Legend que aún sigue incautado en un depósito judicial. Es la primera vez que el ex funcionario es vinculado directamente a la compra de este bien. Hasta ahora Reyss había sido la que lo manejaba y el “dueño” era Román Martínez.

Pero la historia de Román Martínez muestra que además de corruptos, Jaime y sus testaferros abusaban de los que menos tienen.

Román Martínez se enteró de que era buscado por la justicia en 2013 cuando fue a hacer un trámite judicial y quedó detenido. Tenía pedido de captura porque nunca se había presentado a declarar en indagatoria ante el juez Sebastián Casanello -quien junto la fiscal Carlos Rívolo investigaron el enriquecimiento del ex funcionario- como testaferro de Jaime.

Cuando lo llevaron a tribunales no sabía de qué le estaban hablando. Pero luego recordó. En 2008 trabajaba en un garaje de la zona de Retiro. Y cada tanto le estacionaba el auto a Reyss, quien se mostraba como una mujer influyente en Trenes de Buenos Aires (TBA).

Martínez le pidió trabajo. No le alcanzaba con lo que ganaba, vivía en una villa en el sur del conurbano y cuidaba de su madre enferma y de su pequeña hija. Reyss no le ofreció un trabajo pero en cambio le propuso ganar un dinero por firmar unos papeles.

Una vez aceptada la propuesta, lo citó en la concesionaria Honda Chetta de Martínez, partido de San Isidro. El hombre viajó desde su humilde casa en Villa Caraza hasta uno de los barrios más caros del conurbano.

Entró a la concesionaria Chetta, donde lo esperaba Reyss. Firmó unos papeles y se fue con los 3.000 pesos prometidos por Reyss y, que usó para instalar un calefón eléctrico por primera vez en su casa y de ese modo logró que su hija se bañara por fin con agua caliente. Ante el juez, Pedro Agustín Román Martínez se defendió cuando dijo que su estado de pobreza lo llevó a hacer algo de lo que se arrepiente. El fiscal Rívolo no lo acusó y no fue incluido entre los testaferros que fueron a juicio oral y público. En cambio, declaró como testigo y repitió con lujo de detalles la versión que había dado inicialmente cuando lo indagó Casanello.

En el episodio del Honda Legend comprado por Jaime con dinero ilegal quedaron al descubierto varias caras de la corrupción. La connivencia entre el ex secretario de Transporte y una de las empresas favorecidas con los negocios, y la utilización de un hombre pobre como testaferro sin que importara ninguna consecuencia.

El caso contra Jaime comenzó en 2008. Once años después siguen apareciendo datos que confirman lo dicho hace mucho tiempo e incluso confesado por el propio ex funcionario: recibía coimas. Y favorecía a los que lo coimeaban.

Fuente: Infobae

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