Jones Huala: «Por más que me obliguen no me siento argentino, no lo seré»

Desde la cárcel, en Esquel, donde espera saber si será extraditado a Chile, el líder mapuche advierte sobre el aumento de la violencia de grupos originarios si no logra permanecer en el país

ESQUEL.- No se lo ve más delgado ni desmejorado tras una huelga de hambre de 19 días que, por pedido de su gente -dice-, interrumpió el domingo. El líder de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), Facundo Jones Huala, recibió al diario LA NACION en la cárcel de Esquel y definió su lucha como un reclamo histórico que hoy abreva en la violencia como última forma de resistencia, tras agotar todas las instancias de diálogo. «Nuestras demandas nunca fueron escuchadas», dijo. Y planteó que la desaparición de Santiago Maldonado no hizo más que visibilizar lo que su comunidad denuncia hace años «el tipo de represión que desde hace 130 años» padece.

-En la Argentina rige la ley de propiedad privada. Benetton no usurpó; compró sus tierras. ¿Cuál es la solución a ese conflicto?

-La destrucción del capitalismo. He estudiado y admirado la lucha de Salvador Allende en Chile, que fue un proceso revolucionario por la vía electoral. No es necesaria la violencia, pero, lamentablemente, es necesaria la autodefensa porque los ricos nunca van a ceder sus privilegios en favor de los pobres. Benetton no tiene lo que tiene por su esfuerzo. Lo tiene por el esfuerzo de la clase trabajadora, y por el saqueo que se hizo de los pueblos mapuche y tehuelche.

-No te reconocés como argentino, pero te amparás en el artículo 75 de la Constitución para exigir territorio…

-Hay un error de concepto. No planteamos la destrucción del Estado ni la construcción de un Estado mapuche, que es algo ajeno a nuestra idiosincrasia. El problema que tiene la burguesía es con el concepto de independencia. La Argentina no es un país independiente: es subdesarrollado al servicio de los capitales imperialistas.

-La tuya es una revolución utópica.

-No. El germen está y ya echó raíz. Nación y Estado son conceptos diferentes. Podemos convivir con el pueblo argentino y chileno pobre, porque somos revolucionarios anticapitalistas. Estamos más cerca de las luchas de clase que de la lucha para separarnos del Estado argentino. Somos antioligárquicos, antiimperialistas. No aceptamos su financiación, como dice Bullrich, ni que nos tiren armas para hacer una guerrilla mapuche. No planteamos destruir el Estado moderno. Ahora, si el Estado moderno y la sociedad acuerdan en que hay que construir otra cosa, los apoyamos.

-¿En qué lugar del mundo existe el modelo que proponés?

-No lo sé. No conozco más que el territorio mapuche. Pero ¿cuándo estuvo el Estado presente dentro de las comunidades mapuches? Mi gente se muere de hambre y de enfermedades curables.

-¿Alentás una revolución de corte comunista y reivindicás la lucha armada-trotskista?

-Marx decía que los pueblos primitivos practicábamos un comunismo primitivo. Ése es el análisis de Occidente para con nosotros. Si los obreros quieren armarse para acabar con la explotación patronal tienen todo el derecho. Si lo quieren hacer por la vía del sindicalismo también. Pero no peleamos contra el Estado, sino contra las empresas y los terratenientes. El Estado pelea contra nosotros porque defiende a sus verdaderos patrones. La burguesía llegó al poder mediante la toma de la Bastilla. La Revolución de Mayo tampoco fue bonita. Ningún gran cambio se produce sin violencia. La violencia es legítima, si no el monopolio de la violencia lo tiene el Estado opresor al servicio de empresas transnacionales. Si hubiera un Estado más progresista, como en Bolivia, se podría conversar.

-¿Hay una solución política?

-Hace 20 años hubiese sido un proceso de reforma agraria que nunca hubo. Eso hubiese calmado un montón las cosas hoy. La única solución es la devolución del territorio en conflicto y eso abarca el latifundio de Benetton para las comunidades de la zona. No sólo para los que se encuentran recuperando tierras, incluso a nuestros detractores. Eso equivale a un tercio del Departamento de Cushamen.

-¿Te parece viable?

-Esto no lo inventé yo. Soy un militante más. El reclamo es histórico, pero la lucha está contextualizada en el momento actual y data de hace 15 años. Todo lo que planteo viene de grandes traum (reuniones por consenso), en distintos lugares. Será una lucha prolongada. A Mao le costó 20 años. Los vietnamitas estuvieron años para expulsar a los americanos. A Nicaragua le costó años sacar a Somoza. La revolución cubana insumió años. Esto es la continuación de una lucha cuyo desenlace quizá yo no llegue a ver. No me siento argentino, nunca lo voy a ser, por más que me obliguen. ¿Cuánta gente tiene doble nacionalidad? ¿Por qué no podemos ser una nación mapuche, regirnos por nuestras leyes y respetar al Estado argentino, pero sin ser parte de él?

-¿Qué comunidad aborigen en el mundo se rige por sus leyes dentro de un Estado soberano?

-Los pueblos no contactados de la Amazonia peruana y de la brasileña. Y en el futuro la Nación Mapuche, porque la nuestra es una lucha sin vuelta atrás.

Fuente: La Nación