Histórico: se volvió a juntar Serú Girán en el Teatro Colón

Compartieron escenario Charly García, Pedro Aznar y David Lebón.

«Yo canto para alcanzarte atravesando todo el azul», comenzó a cantar David Lebón los primeros versos de la canción A cada hombre, a cada mujer de Serú Girán. Dio paso así a un momento histórico: el reencuentro en el escenario del teatro Colón de Lebón, Charly García y Pedro Aznar. El reencuentro de las voces de Serú.

El momento ocurrió en el cierre de la gira Resonancia de Pedro Aznar, donde repasa los 35 años de su carrera solista. Pedro Aznar acababa de cantar La Paz, tema que forma parte de su álbum Aznar canta Brasil, y fue entonces que invitó al escenario a David Lebón, con quien además de Serú Girán, el músico compartió un proyecto en dúo que cristalizó en el álbum Aznar/Lebón.

Luego llegó el turno de Charly. Juntos tocaron un clásico de Sui Generis, Confesiones de Invierno. Charly al piano. Pedro en la guitarra electroacústica. Y juntos en la voz. En formato de trío, con Oscar Moro siempre en el recuerdo, García, Aznar y Lebón finalmente compartieron una versión de A cada hombre A cada mujer, uno de los temas que el bajista aportó a Serú 92.

Serú fue un dream team: Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y el fallecido Oscar Moro. El otro reencuentro histórico había sido en el estadio de River Plate, en 1992 (también hubo otras veces, como en un recital en el ND Ateneo en 2007 y otra vez, en 2010, en el Luna Park).

La primera vez que Charly lo vio a Aznar lo contrató. Fue en un club de jazz pequeño. El bajista solo había tocado un compás y medio cuando García dijo: «Es éste». Charly dirá en una entrevista: «Con Pedro compusimos canciones en el acto».

La primera vez que se juntó Serú, que en ese momento no se llamaba así, fue en Brasil, en una casa que habían alquilado Charly y Lebón que habían llegado primero a ese país.

Serían las 11 de la noche cuando llegaron Moro y Aznar. Directamente bajaron los instrumentos de la camioneta, se pusieron a armar los equipos y luego a tocar. Fue media hora seguida. Luego se miraron todos​ y dijeron: somos un grupo.

Un grupo que fue hacedor de clásicos como «Canción de Alicia en el país», «Seminare», «Viernes 3AM», «Desarma y Sangra» y «Cinema Varieté». Cuatro discos de estudio los llevaron a lo más alto del rock nacional. Oscar Moro, el legendario baterista, había fallecido en 2006 a los 56 años.

Los años anteriores a Serú  habían abarcado desde Sui Generis a La Máquina de Hacer Pájaros. Sui Generis, con Charly y Nito Mestre, nació en 1972: duró tres años en su etapa de producción y cambió la naturaleza del rock nacional.

Vida, de noviembre de 1972, forjó la historia de Sui: un disco de canciones con una mirada más adolescente, lirismo y acordes simples (‘Quizás porque’, ‘Necesito’, ‘Estación’), aunque incorporaba rasgos más oscuros como en “Canción para mi muerte” (resultado de la colimba de Charly en 1971, donde, empujado por sus acciones, lo dieron de baja al declararlo ‘maníaco-depresivo con personalidad esquizoide”).

Sui Generis, en sus dos discos posteriores, buscó rasgos más complejos en su lírica e instrumentación: en 1973 llegó Confesiones de Invierno, con temas profundos como “Cuando ya me empiece a quedar solo”, “Confesiones de invierno” y “Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no”. En 1974 salió “Instituciones a Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”, un disco conceptual pensado críticamente contra las instituciones.

La máquina de hacer pájaros, como grupo, funcionó entre 1976 y 1977, pero bastó ese periodo y dos extraordinarios discos (“La máquina de hacer pájaros” y “Películas”) para retratar la versatilidad y reinvención de Charly García y, sobre todo, el cambio de estilo respecto a Sui Generis. Su segundo disco, “Películas”, buscaba ser una denuncia contra la dictadura en clave irónica. La tapa mostraba a la banda saliendo de un cine donde pasaban la película “Trama macabra”.

En 1978, en el marco de la dictadura militar, comenzaría la génesis de Serú Girán, que este miércoles, en el Colón, materializó el título de aquella canción del 92: Nos veremos otra vez.

Fuente: Clarín