Hallaron a la mujer perdida en Los Gigantes, Córdoba: pasó dos noches en una cueva y solo tenía una naranja

Nada se sabía de María del Carmen Herrero desde el domingo. Se separó de su grupo en una zona montañosa.

La mujer que el domingo se había extraviado en la zona de los cerros de Los Gigantes, cercano a la localidad de Tanti, en el valle de Punilla, Córdoba, fue encontrada en buenas condiciones en la tarde del martes. «Solo tenía una naranja, pero no la comí hasta tener señales de que me buscaban», declaró emocionada María del Carmen Herrero a medios locales, tras el rescate.

El secretario de Gestión de Riesgo Climático, Claudio Vignetta, informó esta tarde a los medios locales que Herrero fue encontrada en «buen estado de salud».

Los equipos de rescate ubicaron a la mujer pasada las 14 horas en la zona montañosa de quebrada Nipur, cercano al rio Yuspe, a unas dos horas desde el «punto cero» donde se encontraba acampando junto al grupo que integra.

Rescate en Los Gigantes, Córdoba. Foto La Voz / Defensa Civil.

Rescate en Los Gigantes, Córdoba. Foto La Voz / Defensa Civil.

Herrero, que forma parte de una ONG que trabaja en un programa de reforestación, se habría separado de su grupo en las primeras horas del domingo, y desde entonces no se sabía nada de ella.

“Nunca atiné a estar sola, jamás pensé perderme en la montaña. Fue un momento desesperante”, señaló la cordobesa, de 31 años, al programa Vamos Viendo, de la radio La Popu.

La mujer es oriunda de la capital de Córdoba y, según la información policial, tiene experiencia para desenvolverse en zonas de montañas.

La policía había abierto un sumario por desaparición de persona, y desde entonces se había dispuesto un operativo de búsqueda con equipos especializados de más de 50 personas, integrado por bomberos del Departamento de Unidades de Alto Riesgo (DUAR), perros adiestrados, drones y guías.

María del Carmen Herrero, que es licenciada en Nutrición y docente de Biología y Educación de la Salud, aclaró que no es montañista, aunque admitió tener un alma aventurera.

María del Carmen Herrero, la mujer de 31 años se encontraba junto a un grupo de montañistas en Los Gigantes, fue rescatada.

María del Carmen Herrero, la mujer de 31 años se encontraba junto a un grupo de montañistas en Los Gigantes, fue rescatada.

“Lo que pasó fue que había ido a un voluntariado por un programa de reforestación y el día 28 bajamos de la zona donde está el refugio del Club Andino. Salí muy abrigada porque llovía y en el camino empezó a hacer calor. No desayuné ni había dormido bien. Cuando el guía se detuvo a responder algunas preguntas de otras personas ajenas al grupo, aproveché ese parate para sacarme la ropa y quedarme más holgada”, relató tras el rescate.

Y continuó: “Luego, el grupo siguió bajando, la cosa es que me retrasé un poco más y, en ese momento, cuando retomé el camino, no vi más a la gente. Eso me redesesperó. Me perdí al segundo, una cosa tremenda, porque los vi y cuando me acerqué, no los vi más”.

Reconoció que al no ver a nadie comenzó a asustarse y a gritar: «Ayúdenme, me perdí«. Luego tomó un camino algo peligroso, bordeó por una zona que definió como «bastante fulera, rara, como con roca y altura».

El operativo de rescate en Los Gigantes, Córdoba. Foto La Voz / Defensa Civil.

El operativo de rescate en Los Gigantes, Córdoba. Foto La Voz / Defensa Civil.

«Todo eso lo hacía por los nervios y la desesperación. Hasta que dije: ‘Carmen calmate, estás perdida’. Luego, en algún momento me dije: ‘disfrutá el paisaje, no vas a encontrar a nadie’”, contó.

Sobre las estrategias que elaboró para poder tener agua y alimentos hasta que la encontraran, reveló: «Lo primero que atiné fue a tener agua, entonces seguí costeando el río. Sólo llevaba una cantimplora para reserva de agua. Alimentos no tenía, solo una naranja, que la dejé para dos días después. El primer día no comí nada a la noche y fui en búsqueda de una cueva. Tipo siete de la tarde yo sabía que iba a llover y efectivamente llovió. Me metí en la primera cueva grande que vi”.

Recordó que la primera noche no durmió nada: «Descansé, pero fue estar pendiente por si entraba algún bicho. Sentir la lluvia fuerte, los truenos y relámpagos. Era como tener una pantalla gigante al frente”.

“Fueron dos noches así. La segunda también llovió, pero después se despejó. El segundo día directamente me levanté, hice flexibilidad y me volví a acostar porque estaba remal. Me dije: ‘Si no tengo alimentos, no tengo fuerzas. Y no voy a gastar la naranja que tengo hasta que no encuentre alguna señal de que me están buscando y poder acercarme yo. Prefiero reposar todo el día’”, recordó.

Con un celular sin señal para poder comunicarse y sin elementos para dar señales al aire, María del Carmen siguió esperando a los rescatistas. «El martes sentí un helicóptero. Comí la naranja y caminé, dejé la cueva”.

A los pocos minutos, fue rescatada.

Fuente: Clarín

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